¿Vamos al acceso abierto?

8 enero 2007

A mí me parece que las publicaciones científicas, se dirigen hacia un acceso cada vez más abierto a través de internet. ¿Por qué?

Porque, como dice Willinsky (post El principio de acceso), es una pauta constante del desarrollo de la ciencia tener una difusión lo más amplia posible. Más aún, diría yo, es tendencia general que los memes se propaguen tanto como puedan, si existen medios y no hay resistencias. En este caso, los obstáculos a la libre proliferación de las ideas científicas derivan de quienes explotan la propiedad intelectual, pero no son insalvables, cambiando el modelo de negocio. Y los investigadores desean la mayor propagación, pues se benefician de sus publicaciones sólo por vías indirectas, que se ven favorecidas por la mejor difusión previa. Editores y revistas comerciales han introducido ya sistemas de publicación en que el autor, abonando una tarifa especial, pone su artículo en acceso abierto. Estos sistemas son susceptibles de generalizarse y convergen de hecho en tarifas con los de editores y revistas open access (PLoS, etc.) El acceso abierto avanza porque esta convergencia entre ambas formas de edición es fácil, sobre la base de un sistema más orientado a “autor paga”, en el que quienes pagarán serán las entidades que financian la investigación.

Incluso, la agregación del mismo sistema “lector paga” a nivel de grandes consorcios institucionales y de países enteros (licencias nacionales…), en zonas desarrolladas, y las políticas editoriales de acceso subvencionado para regiones del tercer mundo, también aumentan la apertura de los contenidos científicos en la red.

Las organizaciones angloamericanas públicas y privadas que financian la investigación biomédica (NIH, fundaciones y research councils) están apostando, de hecho, por el open access, con empeño creciente. E inclinan de ese lado la balanza, al representar este sector la parte mayor de la edición científica mundial, y la más sensible, por su necesidad de control de calidad estricto en el proceso editorial.

En definitiva, los estados de opinión de los agentes implicados están a favor de un acceso lo más abierto posible y, aunque el camino es complicado, yo creo que ya se ha empezado a recorrer.


Bibliotecas pasan a la historia

8 enero 2007

Microsoft lanza la versión beta (tan beta que funciona sólo a veces) de su servicio de libros digitalizados mediante contrato con editores o bibliotecas (dominio público), Microsoft Live Book Search, que surge para competir con Google Books Search. Hay otros muchos proyectos de digitalización de la herencia bibliográfica de la humanidad, como los que se acogen en el Internet Archive, empezando por el Proyecto Gutenberg, u otros independientes, de diversos tipos, como el World eBook Library. En algunos de ellos las bibliotecas depositarias de los libros tienen un papel activo.

Pero, en particular, el desembarco, a gran escala, y en abierta competencia, de Google y Microsoft en las costas de la reconversión electrónica de la memoria impresa, es significativo. Creo que indica que la digitalización y distribución online del patrimonio bibliográfico no van a hacerla las bibliotecas donde se conserva, porque otros agentes más rápidos, eficaces y potentes se encargarán de ello, acometiéndolo de manera industrial y global. Ni las bibliotecas nacionales, ni las grandes bibliotecas académicas, ni los consorcios, sistemas, redes o cooperativas de bibliotecas, ni la U.E., ni el ministerio de cultura francés (ni siquiera), parece que vayan a hacer la difusión digital de su propio tesoro documental. Ni buscando la esponsorización de mecenas. Supongo que en adelante las bibliotecas se dedicarán a conservar los originales, y que en el nuevo escenario tecnológico ya no ejercerán como centros de comunicación cultural, al no ser capaces de seguir el ritmo que imponen las empresas líderes de internet, a las que facilitan sus propios fondos para que los exploten en la red.

Todo ello suscita cierta nostalgia, aunque sea natural: en este aspecto las bibliotecas pasan a la historia, pasan a ocuparse sólo de custodiar los testimonios del pasado. La replicación acelerada de los memes, y la consiguiente transformación de la cultura, ocasionadas por la tecnología electrónica, caminan a un ritmo que no pueden seguir sus fieles y pausados sirvientes. Alguien podía haber esperado mayor resistencia por su parte, pero parece que, simple y honradamente, ceden el testigo.


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