“Más allá de internet”

30 julio 2007

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Más allá de Internet es un ensayo de sociología de la tecnología, en concreto de la infotecnología, con un término que el autor usa y a mí me gusta. No es la obra de un sociólogo o un filósofo, sino, como el propio Sáez Vacas recalca, de un profesor de telecomunicaciones, un ingeniero preocupado por las implicaciones sociales de las TIC. El libro refleja, pues, un conocimiento cercano y profundo de la infotecnología, además de una gran erudición, curiosidad intelectual y amplitud de miras, y aporta numerosas observaciones lúcidas e inteligentes. El talante crítico con que el autor examina las cuestiones, alejado de tecnofilias, tecnofobias y mitos, también es algo con lo que se puede simpatizar.

Sin embargo, lo que más me ha impresionado de la obra, y el propio Sáez Vacas lo deja traslucir, es que expresa en el fondo una enorme perplejidad: un desconcierto casi doloroso, pues es el de un hombre que conoce la infotecnología en detalle y que se ha preocupado por estudiar su contexto social, pero que a duras penas entiende, por así decirlo, adónde vamos y cómo se podría organizar todo esto. (Que es poco más o menos lo que nos pasa a quienes no sabemos nada).

Más allá de Internet son muchas páginas dedicadas a estudiar la evolución social de la infotecnología, a comprender el entorno tecnosocial emergente, resultando en conjunto un libro prolijo y disperso, que deja más preguntas que conclusiones claras, como el mismo autor reconoce.

Los rayos de luz que Sáez Vacas arroja sobre el tema, son, conscientemente, metáforas: el surgimiento de una Red Universal Digital (madre de todas las redes, infoestructura omnipresente y todopoderosa), que da lugar a un Nuevo Entorno Tecnosocial (o Tercer Entorno en términos de Javier Echeverría); la aparición de un cibionte (macroorganismo planetario híbrido, biológico, mecánico y electrónico, propuesto por J. Rosnay); la coevolución Humanidad-Tecnología; un “Largo ahora” como esquema de comprensión del tiempo y marco a largo plazo desde el que pensar y actuar en el presente, para eludir la acelerada improvisación de una época incierta y frenética…

Pero más allá de esta aproximación casi por imágenes, falta una teoría global que permita entender y controlar el cambio sociotecnológico: reina la perplejidad, una perplejidad que Sáez Vacas también atribuye, quizás con razón, a muchos autores que tratan del tema y a la sociedad en su conjunto, inmersa en turbulentos cambios: “Creamos una tecnología poderosa, que después no sabemos usar adecuadamente”.

Tal vez si se miraran las cosas desde el punto de vista de que el sujeto es la información


La tecnología y Prometeo

26 julio 2007
  • Scruton, Roger (2007). The trouble with knowledge. Technology review, May/June, 110(3). 

Roger Scruton, un filósofo británico de filiación conservadora, escribe en este artículo sobre la relación entre la naturaleza humana y la tecnología y sobre las implicaciones morales de dicha relación, contraponiendo la moral del Yo a la del Nosotros, y la hybris a la piedad o al taboo. En su discusión invoca paradigmas literarios como Brave new world de Aldoux Huxley y Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley.

Scruton sostiene que las tecnologías que alteran radicalmente la naturaleza humana, como la biotecnología y la biomedicina, parecen romper con las categorías y principios morales, los puntos fijos desde los que se juzga y valora, que están vinculados a dicha naturaleza humana, antaño algo estable. ¿Podría esto llegar a impedir distinguir el bien del mal, al disolverse los criterios desde los que se practica el razonamiento moral? Scruton cree que no, que la libertad es el único punto fijo de la naturaleza humana, y que a pesar de los riesgos, incluso en un futuro posthumano, permanecerá la libertad individual de elegir y tomar decisiones responsables, conscientes y razonadas, y por tanto morales.

Después de leer este espaldarazo conservador a la tecnología, a mí se me ocurre lo siguiente:

  • La idea de que el rápido e intenso cambio tecnológico desborda la capacidad social de ordenar y regular las conductas y la convivencia es antigua, y resulta una evidencia que flota en el ambiente.
  • La naturaleza humana existe, pero más que un punto fijo, es plástica y cambiante, una mezcla de artificio y biología (un ciborg), así que las mutaciones morales son naturales, aunque es cierto que ahora se aceleran.
  • De la experiencia subjetiva de la libertad de elección no se puede deducir como propiedad emergente, de la sociedad o de la especie, la libertad colectiva para decidir o dirigir conscientemente el progreso, la evolución o la tecnología.
  • Por la configuración biológica de su sistema neuronal, los homosapiens son animales informacionales, abocados a que el conocimiento se produzca y se propague en ellos, y por tanto no pueden escapar a su destino prometeico (o frankensteiniano).

Pangaea, datasets en abierto

21 julio 2007

Una investigación científica culmina dando a conocer sus hallazgos mediante informes o artículos que son publicados. Sin embargo, en el cuerpo de tales documentos sólo se suelen reflejar, elaborados y tratados, los resultados fundamentales del trabajo, de forma resumida. Gracias a la edición electrónica, ahora muchas revistas publican en internet, junto con los papers, materiales suplementarios que pueden contener, entre otras cosas, datos o resultados algo más extensos. Pero los datos observacionales o experimentales, completos y en bruto, reunidos en el curso de la investigación, que son la base de los artículos, normalmente no se divulgan.

Paralela al movimiento de open access, relativo a los textos científicos, otra tendencia actual es la de crear repositorios comunes, públicos y abiertos con los datos observacionales y experimentales completos: datasets que son archivos numéricos generalmente. De esta manera, quedan a disposición de otros investigadores, se comparten, series de datos en bruto. Incluso, pueden ser objeto de tratamiento matemático o minería de datos para obtener nuevos análisis y conclusiones, realizando nuevas investigaciones sin tener que repetir el trabajo experimental. Una versión aún más decidida de la ciencia colaborativa en internet es la de la Open Notebook Science, que consiste en compartir en la red los cuadernos de laboratorio.

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Pangaea, Publishing Network for Geoscientific & Environmental Data, es un buen ejemplo de archivo abierto de datos científicos. Reúne datasets de investigaciones básicas realizadas y publicadas en el campo de la oceanografía y ciencias del mar: geología, biología y medio ambiente marinos, climatología, meteorología, paleontología, geoquímica, etc. Se trata de una iniciativa de dos instituciones científicas alemanas, pero con alcance internacional.

Pangaea permite realizar búsquedas fáciles por referencias de las publicaciones y por las descripciones de los datasets depositados, así como por la cobertura geográfica y temporal de los estudios. Inicialmente los archivos se pueden ver en formato html y descargar como texto tabulado. Pero, además, para hacer indagaciones más precisas y minería de datos, Pangea ofrece dos herramientas avanzadas, PanCore y Advanced Retrieval Tool (ART), que requieren un plugin en Java. También se puede descargar freeware adicional para la visualización, exploración e interpretación de datos. No obstante, para consultar algunos datasets restringidos, procedentes de investigaciones en curso, no publicadas, es necesario registrarse.

Pangaea está integrado en el World Data Center System, una red internacional de archivos de datos geofísicos y ambientales bajo los auspicios de la ICSU (International Council for Science).


Engineering Index, historia

19 julio 2007

Otra vieja gloria superviviente del siglo XIX es Engineering Index, más conocido quizá como Compendex (Computerized Engineering Index), su versión como base de datos en línea, elaborada por Engineering Information.

En 1884 un profesor de ingeniería civil, Samuel B. Johnson, empezó a publicar anualmente en la revista Journal of the Association of Engineering Societies un apartado titulado “Index Notes” con referencias y resúmenes de la literatura tecnológica del momento (unas 1.000 citas de unas 100 revistas el primer año). Después, cada cuatro o cinco años, se fueron publicando varios volúmenes acumulativos, titulados Engineering Index desde 1896. Y a partir de 1906 aparecieron ya como volúmenes anuales independientes.

En 1919, Engineering Index pasó a pertenecer a la ASME (American Society of Mechanical Engineers), en colaboración con la Engineering Societies Library (ESL), una biblioteca tecnológica cooperativa de diversas asociaciones profesionales de ingenieros, en Nueva York. Engineering Index indizaba las revistas que se recibían en la ESL (1.200 en 1919), y la biblioteca colaboraba en la redacción del repertorio y en servicios de documentación vinculados al mismo (como Ei Card Service, un servicio de distribución de fichas bibliográficas bajo perfiles). A partir de 1919, además del volumen anual, se publicaron actualizaciones mensuales en el Journal of the American Society of Mechanical Engineers.

Referencias en la base de datos

1954 1 millón de referencias
1975 2 millones
1985 3 millones
2005 10 millones

En 1934 Engineering Index se constituyó como entidad sin fines lucrativos, bajo la tutela de ASME, y en 1969 se hizo completamente independiente, cambiando la empresa su nombre por el de Engineering Information (Ei) en 1981. Se incorporó al grupo Elsevier como una de sus divisiones comerciales en 1994.

En 1962 la actualización mensual comenzó a aparecer como un volumen independiente también, además del acumulativo anual. Durante la década de los 60 se desarrollaron diversas experiencias con la automatización de Engineering Index, que desembocaron en la creación de la base de datos Compendex en 1969. El primer servicio fue la distribución por suscripción de cintas magnéticas mensuales, pero en 1983 empezó a poderse consultar online a través de distribuidores como Lookheed Dialog y Orbit.

La primera versión de Compendex en cd-rom es de 1985, y en 1995 se empezó a distribuir vía web en la plataforma Ei Village, que sigue siendo ahora una de las formas de usar esta base de datos, en la que hoy en día se integran 650.000 referencias al año, de 5.500 revistas y conferencias pertenecientes a todos los campos de la tecnología.

Más información en:


El conocimiento, bajo la ley

17 julio 2007

El afán de los gobiernos por promover la felicidad y la seguridad de los ciudadanos, así como la competitividad, la productividad, la efectividad, la modernidad y la novedad, hace que las políticas públicas amplíen su ámbito de actuación hasta rincones antes insospechados, sondeando atrevidamente, mediante conceptos insólitos, yacimientos electorales remotos.

El gobierno andaluz está preparando un proyecto de Ley de la Ciencia y el Conocimiento (sic). No conforme con fomentar la investigación, el desarrollo tecnológico o la innovación empresarial, este gobierno pretende dar otro paso, crear un Sistema Andaluz de Conocimiento, que, es más, estará gestionado por una Agencia Andaluza del Conocimiento.

En los años 80 se hizo en España una, popularmente conocida, Ley de la Ciencia, que ha tenido alguna repercusión. Pero aquellos antiguos timoratos sólo fueron capaces de llamarla en realidad Ley de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica. Qué falta de ambición y de glamour la de aquélla época.

La verdad es que la terminología andaluza es contundente: la ley es de la Ciencia y el Conocimiento: no pensemos que sólo de una cosa, sino de las dos. Seguro que hay precedentes de semejante desenvoltura verbal, pero tiene unas resonancias futuristas algo inquietantes: induce a imaginarse a la tal Agencia agenciando y gestionando el conocimiento de la gente (algo antaño tan sutil, íntimo y a la vez universal), todo bajo el imperio inexorable de la ley.

Es de suponer, en todo caso, que la iniciativa favorecerá el desarrollo de un Conocimiento Andaluz, propiamente, también.


Patentes y curriculum científico

15 julio 2007
  • Guasch, Luis M. (2007). Nuevas perspectivas en la evaluación de las patentes como parte del curriculum científico. Revista Española de Documentación Científica, 30(2):218-240.

El artículo de Guasch aborda la creciente importancia de las patentes en el curriculum de los científicos de universidades y centros públicos de investigación, junto con las dificultades y tensiones que ello entraña y las direcciones de posible evolución. Entre estas, Guasch destaca la conversión en agencia estatal del CSIC y la constitución como empresas de los departamentos de transferencia, valorización y comercialización pertenecientes a organismos de investigación. De hecho, asegura que los sistemas de I+D y de innovación parecen ser más eficientes cuantos más intermediarios actúan en ellos. También apunta Guasch la necesidad de indicadores rigurosos de evaluación de la actividad científica, para medir y juzgar adecuadamente a los inventores y las invenciones.

Naturalmente, las patentes tienen más importancia en la vida profesional de los científicos porque las universidades y OPIs están empezando a desempeñar una tercera función, la de agentes de la innovación, del desarrollo económico, empresarial e industrial, como parte de la “triple hélice” (Patentes en las universidades).

A mi modo de ver, en las universidades las dificultades para armonizar la segunda función (generación de conocimiento) con la tercera (innovación empresarial) no son triviales y residen en varios aspectos:

  • Organización de las universidades para asumir dentro de sus esquemas académico-corporativos la tercera función, que requiere un estilo de gobierno más empresarial, una gestión más ejecutiva, una política activa.
  • Transparencia y armonía de la relación y la transición público/privado en el nuevo escenario, tanto para las personas como para los organismos.
  • Conflictos de prioridad entre publicación y comercialización del conocimiento generado, no fácilmente solucionables con “años de gracia” para los científicos.
  • Heterogeneidad de patentes y publicaciones desde el punto de vista de la evaluación de su impacto: éxito comercial frente a reconocimiento por los pares.
  • Como Guasch explica, influencia del contexto de transferencia en el desarrollo y comercialización de las patentes, más allá de la competencia del científico y la calidad de sus resultados.

En definitiva, la tercera función pone a prueba seguramente la ética tradicional de la investigación científica, tal como fue codificada, por ejemplo, por Robert K. Merton. No obstante, no creo que ello sea un impedimento decisivo, aunque entrañe conflictos de valores (¿Qué es la tecnociencia?).


“Using engineering literature”

11 julio 2007

Using the engineering literature pertenece al género de las guías de fuentes o introducciones a la bibliografía por disciplinas, tan habituales en el mundo anglosajón. Es un tipo de obras que me gusta mucho, y me parece una pena que en España no se escriban más, adaptadas al entorno. Ésta está totalmente centrada en el mundo de E.U.A., desde luego, lo que le resta algo de utilidad, aunque es un libro práctico, cómodo y fácil de manejar. Hecho por bibliotecarios, parte, además, de la preocupación por el valor de la información, la información de calidad y la cuestión de si todo se puede o no encontrar fácilmente en internet a la primera, sin complicarse más.

Using the engineering literature es básicamente una bibliografía, una enorme lista ordenada de referencias. Yo prefiero las guías que, siendo más selectivas en cuanto al número de referencias, contienen descripciones más extensas y detalladas sobre la forma en que trabajan, las competencias, los hábitos de uso de información y las características de la literatura de las diferentes comunidades o sectores científicos y profesionales. Este aspecto está aquí presente pero menos desarrollado que en otros casos. En contrapartida, la bibliografía citada es muy abundante (dentro del ámbito E.U.A.), resultado de un gran esfuerzo de recopilación.

Cada capítulo de la obra, veinte, está dedicado a una especialidad de la ingeniería. Dentro de cada uno de ellos, las referencias se ordenan por grupos de submaterias o por tipos de documentación, aunque esta clasificación interna no me parece muy clara ni muy bien presentada. Las referencias incluyen breves explicaciones y comentarios. Hay además un exhaustivo índice final de títulos, términos y nombres…

Uno de los problemas de este tipo de guías es que, con la rapidez actual del cambio en los medios y fuentes de información, pronto quedan obsoletas, valen para tres o cuatro años. Using the engineering literature incluye datos muy recientes y actualizados, sobre recursos electrónicos, e-books, bases de datos, buscadores y sitios web. Como es de 2006, todavía nos será útil durante una temporada.

ÍNDICE:

  1. Introduction
  2. General engineering resources
  3. Aeronautical and aerospace engineering
  4. Agricultural and food engineering
  5. Architectural engineering
  6. Bioengineering
  7. Chemical engineering
  8. Civil engineering
  9. Computer engineering
  10. Electrical and electronics engineering
  11. Engineering education
  12. Environmental engineering
  13. History of engineering
  14. Industrial and manufacturing engineering
  15. Materials science and engineering
  16. Mechanical engineering
  17. Mining engineering
  18. Nuclear engineering
  19. Petroleum engineering and refining
  20. Transportation engineering

El continuo informacional

8 julio 2007

Ya he escrito en otra entrada que el surgimiento y evolución de sistemas crecientemente complejos (físicos, biológicos, sociales…) consiste en el aumento del grado de organización de la materia, y se realiza mediante un consumo de energía que permite vencer la entropía. El grado de organización de la materia es información, al fin y al cabo: lo contrario del ruido y el desorden. Cuanto más complejo es un sistema, más energía incorpora, y más información. Ya los sistemas físico-químicos (átomos, moléculas, redes cristalinas…) portan información, pero en los organismos vivos, la información codificada en los genomas es mucho más importante.

La propia evolución biológica ha construido los sistemas neuronales, donde la información se basa en configuraciones de las neuronas, estados de conexión sináptica entre células nerviosas, mediante activación electroquímica. Esta es una forma de gestionarse la información más flexible y versátil que las macromoléculas de DNA.

Cuanto más evolucionados y complejos son los organismos, más se pueden modificar a lo largo de su vida sus estados neuronales. Con el homosapiens el aprendizaje, o registro de nueva neuroinformación, ha llegado por ahora a su máximo desarrollo biológico, gracias al lenguaje y sus derivados (escritura, etc.) Con el lenguaje se manipulan y comparten los estados neuronales mediante signos sonoros (o sus correlatos mentales, gráficos, etc.) Así, la información no deja de ser organización de la materia, pero se llega a un alto grado de sublimación o mediatización simbólica.

A su vez, los sistemas psicosociales (comunidadades de homosapiens) han creado, artificialmente desde su punto de vista, sistemas electrónicos de mayor y creciente densidad informacional. En estas estructuras la “intención” es que la información no sea sólo la cualidad organizacional de la materia, sino que deliberadamente la materia sea un medio para la información, para su propagación intensiva.

Reconocer este continuo informacional creo que permite (i) superar los dualismos, espiritualismos y humanismos, (ii) situar a la información en su justo lugar ontológico como cualidad de la materia pero sujeto de muchos devenires y evoluciones, y (iii) mirar con un enfoque naturalista la sociedad de la información y sus tecnologías.

En esto he vuelto a dar después de leer Deconstruyendo a Darwin, de Javier Sampedro (Crítica, 2002), un libro interesante y donde lo que más me ha sorprendido es el efecto Baldwin como origen de la competencia lingüística, aparte de aprender que no toda evolución es darwiniana, regida por la selección natural, porque hay evolución modular (que explica el origen de la célula eucariota o de los animales bilaterales).


“La edición de revistas…”

6 julio 2007
  • Delgado López-Cózar, E.; Ruiz Perez, R.; Jiménez Contreras, E. La edición de revistas científicas: directrices, criterios y modelos de evaluación. Madrid, Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, 2007.  

La edición de revistas científicas es una obra redactada por el grupo de investigación EC3 de la Universidad de Granada (texto completo libremente disponible en la web de EC3) e impulsada por la FECYT. Su finalidad es dar a conocer las buenas prácticas en materia de publicación científica, promoverlas entre las revistas españolas para que mejoren su calidad y proyección, y establecer criterios de evaluación que permitan asignar selectivamente ayudas públicas a los títulos que lo merezcan.

La edición de revistas científicas constituye un verdadero manual de referencia, por su exhaustividad y por su organización. Podría permitirme decir, incluso, que es tremendo: los propios autores avisan en la Introducción sobre un texto “tan técnico y de lectura tan indigesta…”. Ciertamente yo no me lo he leído, es una obra para consultar y manejar en la práctica, un vademécum con gran cantidad de datos y de recomendaciones técnicas. Propone nada menos que 500 parámetros de evaluación de las revistas y presenta una extensa recopilación de técnicas y modelos de evaluación de revistas usados de hecho por diversas entidades, organizaciones o agentes. Me llama la atención, sin embargo, que tenga relativamente poco en cuenta el fenómeno de las revistas electrónicas. Tampoco profundiza en los fenómenos y tendencias recientes en materia de comunicación científica, porque lógicamente ello no coincide con su propósito.

Aunque tengo mis reservas “conceptuales y lógicas” en cuanto a la noción misma de internacionalizar revistas nacionales, nada puedo objetar a los fines ni a los contenidos de esta publicación. Por otra parte, aunque me parece relativa la importancia del lugar de publicación de las revistas internacionales, no creo ilegítimo un cierto nivel de ayudas, sobre todo selectivas. Pienso, no obstante, que son los científicos españoles los que decisivamente deben movilizarse si quieren editar en España más y mejores publicaciones de carácter internacional, de y para científicos de todo el mundo. La edición de revistas científicas ya es una buena ayuda para ello.


WorldWideScience.org

3 julio 2007

WorldWideScience.org, The Global Science Gateway, es una iniciativa impulsada por la Office of Scientific and Technical Information (OSTI), del Departament of Energy de los EUA (DoE), y por la British Library. Constituye una pasarela para realizar búsquedas federadas de información bibliográfica en bases de datos científicas y en otras pasarelas producidas o distribuidas por organismos públicos de varios países. Tiene, pues, una impronta pública e internacional.

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WorldWideScience.org permite consultar Science.gov, el gran portal de documentación científica del gobierno estadounidense. Pero también incluye Article@INIST de Francia, SciELO de Brasil, UK PubMed Central, el CISTI de Canadá, DEFF de Dinamarca y fuentes de información de Japón, Alemania, Holanda y Australia. A través de pasarelas como DEFF, se localizan referencias de CiteSeer, ArXiv, CogPrints, etc. La pretensión es ampliar el número de recursos incorporados a la metabúsqueda, de otros países.

WorldWideScience.org está en fase de prototipo. El sistema de búsqueda es muy sencillo: en la versión avanzada permite recuperar sólo por tres opciones: culaquier parte de la referencia, autor y título. Pero se pueden usar combinaciones booleanas, truncamientos y búsqueda por frase exacta. Las listas de resultados se ordenan por relevancia, pero también por otros criterios. Las referencias completas son las de cada fuente particular. No se sabe cuál es el volumen aproximado de referencias incluidas. Podemos considerar que es otro proyecto en desarrollo.


Google y los bibliotecarios

1 julio 2007

La publicación por parte de la revista Library Philosophy and Practice de un número especial, Shape Shifters: Librarians evolve Yet Again in the Age of Google, es interesante y oportuna. Según su propio editorial, escrito por Mariana Regalado, un primer grupo de artículos trata de diversas formas en que los bibliotecarios aprovechan Google para sus tareas y trabajos. Otro grupo de contribuciones muestra cómo las bibliotecas desarrollan herramientas y servicios competitivos y adaptados al mundo googleiano. El tercer tipo de artículos, de más enjundia, aborda el comportamiento de los bibliotecarios ante el cambio de hábitos informativos de sus usuarios: cómo afrontan la educación informacional y las cuestiones sobre validez y valor de la información. La autora expresa confianza en la capacidad de los bibliotecarios para sobrevivir y adaptarse a ambientes radicalmente nuevos como el que supone la época de Google, transformándose adecuadamente (shape shifters), pero manteniendo a través del cambio una misión esencial, constante y reconocible.

Supuesto que el axioma darwiniano-lampedusiano de cambiar para permanecer, es, en términos generales, inatacable, quedan aún así muchas dudas y dilemas sobre la relación de los bibliotecarios con Google y su mundo:

  • Una cuestión de grado: cuánto deben cambiar las bibliotecas y bibliotecarios para asegurar óptimas oportunidades de éxito adaptativo: ¿mutaciones radicales del genotipo, bajo el riesgo de la desnaturalización, o desarrollos graduales, fieles a la propia trayectoria pero susceptibles de quedarse cortos?
  • Un dilema comercial: las oportunidades de los bibliotecarios ¿mejoran cambiando para parecerse a Google, haciendo como hace Google, o más bien diferenciándose de Google, buscando nichos de mercado y métodos alternativos?
  • Una terrible sospecha: la frase “los bibliotecarios siempre han sabido adaptarse al cambio” suena como “los dinosaurios fueron millones de años los reyes de la naturaleza”. Todo depende de la magnitud del meteorito cataclísmico; al final pueden triunfar los roedores.
  • La fuerza de la voluntad: ¿cuánto esfuerzo y sacrificio serán capaces los bibliotecarios de poner en las futuras y dolorosas metamorfosis necesarias para sobrevivir, o renacer, frente a la dulce languidez del dejarse extinguir lentamente?
  • Y ¿qué pasa si a pesar de todo es Google el que fracasa, si se lo lleva el viento de la historia, o de la competencia, como genio de la lámpara desvanecido después de concedernos simplemente nuestros tres primeros deseos, y es sustituido por otro mutante descomunal, diferente y repentino?

Este número de Library Philosophy and Practice arroja luz sobre estas y otras cuestiones, dado que al menos se pone a reflexionar monográficamente sobre algo que es “el tema de nuestro tiempo” para los bibliotecarios, cuando se empiezan ya a cerrar bibliotecas (en EUA) y Google se ha convertido en un verbo común (en inglés).

Son muy interesantes los artículos de Mariana Regalado (sobre la autoridad de la información en los procesos de aprendizaje y la función del bibliotecario); de Genevieve Williams (Google como aliado incómodo de los bibliotecarios: la evaluación de la información y los problemas de la educación informacional); y de Steven Ovadia (sobre la autoridad de la información que se construye socialmente mediante vínculos, votos, consultas…).


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