- Costas, R.; Bordons, M. 2007. Una visión crítica del índice h: algunas consideraciones derivadas de su aplicación práctica. El profesional de la información, 16(5):427-432
Costas y Bordons realizan un análisis crítico del índice h sobre la base de un estudio bibliométrico de la producción de 348 investigadores del CSIC. Los autores concluyen que el índice h tiene el inconveniente de que no discrimina bien entre los científicos que publican mucho con poco impacto y los que publican poco con mucho impacto, penalizando por tanto la calidad frente a la cantidad. El artículo está bien escrito, es muy claro e interesante. Y a mí me suscita algunas reflexiones.
- Estoy muy de acuerdo en que “La creciente popularidad del índice conlleva el riesgo de pretender reducir la evaluación a un solo indicador (…) es preferible combinar distintos indicadores y realizar planteamientos multidimensionales (…)” La fiebre actual de las ideas pocas, pero muy claras, de los ranking y las decisiones por ordenador causa estragos.
- Creo, por lo mismo, que cada indicador mide lo que pretende medir y que resulta imposible encontrar el indicador perfecto para medirlo todo. Quienes evalúan deben saber y decidir qué quieren valorar, qué importa, y por tanto qué balanza, qué termómetro o qué amperímetro debe usarse en cada circunstancia. Eso, sin descartar completamente el empleo de la humana facultad de juzgar.
- El índice h está concebido, me parece, precisamente, para medir la carrera de un científico de una manera global y concediendo igual importancia a su producción (cantidad) que a su influencia (calidad), al 50%. No es extraño que se consigan similares marcas con un mayor éxito en cualquiera de los dos polos que en el otro, pues ambos tiran del índice equilibradamente.
- Contra la preponderancia del factor número de citas de los trabajos más influyentes también se ha argumentado, sin embargo, que los éxitos fulgurantes pero aislados, las colaboraciones afortunadas pero casuales y hasta los pelotazos científicos inusitados no deberían primar sobre el valor de una carrera seria y sostenida en el tiempo. El h elimina este efecto igual que la larga cola de artículos poco citados.
- Parece que el índice h podría ser más útil para cuantificar la valoración de trayectorias prolongadas, las biografías de científicos maduros, que para evaluar a investigadores jóvenes y curricula incipientes.
- Tienen mucha razón también Costas y Bordons cuando afirman que es preferible promover la calidad que la cantidad de las publicaciones. Y tal vez, no lo sé, la tengan al ver peligrosa para este fin la moda arrolladora del índice h. En lo que tengo muchas dudas es en que la atribución al autor del prestigio o impacto de la revista en que publica sea hoy en día y de cara al futuro tan importante como dicen.
Tal vez, incluso, la de la producción científica sea una industria en la que está poco claro cuáles son los rendimientos y adónde deben ir por tanto los incentivos. Tal vez es una actividad aún algo anárquica, por muchos esfuerzos de taylorización que se estén haciendo.
Escrito por Luis Javier Martínez