Contagio y educación (1)

La propagación y transferencia de información en la esfera sociocultural, entre los homosapiens, es un proceso natural, y usa a veces los procedimientos más básicos disponibles, pues ya se sabe que “la naturaleza es chapucera”. Los patrones de proliferación y replicación sociocultural, en cuanto se basan en información, son similares a los del DNA, con las lógicas diferencias derivadas del distinto sustrato: molecular en los genes y neuroquímico o electrónico en la cultura. Al resumir algunas hipótesis sobre la información, he escrito sobre ello.

La información empezó por comunicarse mediante la imitación, y lo que podríamos llamar el contagio es un medio fácil y expeditivo por el que un contenido informativo se transmite y se adquiere, se reproduce de cerebro en cerebro. Aunque intervenga como vector la mediación lingüística, la copia de fragmentos y módulos de información significativa, sin mucha elaboración, procesamiento o escrutinio, es una vía rápida para la difusión informativa, para el aprendizaje. Una forma actual de contagio es la publicidad viral, aunque hay más casos de transmisión semiautomática, poco consciente, de contenidos.

Sin duda, estas nociones proceden de una visión naturalista del conocimiento, poco compatible con el idealismo epistemológico de la Modernidad. Pero la cuestión debería ser si esta visión resulta o no más acertada, y no si reconforta más o menos.

La educación/enseñanza, como ya he escrito, ha venido siendo una de las maneras por las que una información (descriptiva de la realidad, reguladora de la conducta, instrumental, expresiva, etc.) es transferida a las mentes de otros homosapiens. Se trata de un procedimiento institucionalizado, formal, organizado comunitariamente, nada rudimentario, dirigido sobre todo a los individuos más jóvenes de la especie, a los nuevos miembros de la sociedad.

Ha habido una tradición pedagógica en virtud de la cual era la generación anterior, y/o la sociedad en conjunto, la que transmitía o inculcaba los contenidos a los educandos, formándolos activamente, modelando su personalidad y su conducta mediante la socialización en los valores, reglas y conocimientos del grupo humano en el que se integraban. La exageración de esta tradición ha conducido a una educación autoritaria, liquidadora de la espontaneidad creativa.

Según otra tradición pedagógica se trataba más bien de facilitar que de algún modo más o menos espontáneo o estimulado los nuevos individuos fueran desarrollando por sí mismos los conocimientos y pautas de conducta precisos para la vida, teniendo como horizonte el ideal de “atreverse a pensar” por uno mismo. La exageración de esta pedagogía ha llevado a un vaciamiento intelectual y moral, pues no hay pensamiento (como facultad) sin pensamientos (como contenidos).

En cualquier caso, ambas formas de intervención educativa, consciente, activa y organizada, se ven sometidas ahora al reto del contagio informacional basado en las TIC, característico de la sociedad de la información, de lo que trataré en otro post.

P.S. Más en Contagio y educación (2)

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2 respuestas a Contagio y educación (1)

  1. wfosbery dice:

    “Los patrones de proliferación y replicación sociocultural, en cuanto se basan en información, son similares a los del DNA, con las lógicas diferencias derivadas del distinto sustrato…” La afirmación me suena bien pero no le vendrían mal unos ejemplos de similitudes entre ambas al artículo… más que nada para ilustrar al respetable de sol, entre los que me incluyo.

  2. La diversidad, el cambio y la evolución socioculturales, “gobernados” por información sustentada en sistemas neuroquímicos (cerebros naturales) y ahora electrónicos (sistemas de computación) son “relativamente”, hasta cierto punto, similares a la diversidad, cambio y evolución biológicos, “gobernados” por información genética. Los fenómenos sociales y las formas culturales, codificadas mediante información, se diferencian, difunden, propagan, complican, modifican, transforman… de maneras más flexibles pero no muy diferentes a como lo hacen las especies, organismos, sistemas y comunidades biológicas, con una aleatoriedad de crecimiento al estilo de una “enredadera enmarañada”, aunque evidentemente menos constreñidas por el medio. Típicamente igual es la casi imposible reversibilidad de las formas y órganos: creados los órganos o instituciones, subisten aunque carezcan de función, la complejidad aumenta indefinidamente, y ningún designio o plan racional gobierna el discurrir de las cosas, sino el entrecruzamiento y recombinación de las informaciones. Las creaciones culturales, por ej., son recombinación de material “genético” preexistente. Las modas sociales son puras replicaciones virales. La educación ha sido una forma de transmisión de la herencia “genética”. Incluso la dispersión urbana sobre el territorio no es diferente de la propagación de los champiñones, visto con distancia.

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