“Searching 2.0″, de M. Sauers

14 Octubre 2009
  • SAUERS, Michael P. Searching 2.0. London: Facet Publishing, 2009. 337 p. ISBN 978-1-85604-629-9.

Searching

ÍNDICE: 1) What is Web 2.0. — 2) Getting organized using Delicious. — 3) Popular search engines [Google, Live Search, Yahoo]. — 4) Wikipedia. — 5) Searching for media [Flickr, Youtube, Podscope]. — 6) Local search [Google Maps, Live Search Maps]. — 7) Print search [Google Books, Amazon Search Inside]. — 8 ) Google cache, the Wayback Machine and Wikipedia: searching the Past. — 9) Searching there whithout being there: OpenSearch. — 10) Desktop Search [Google Desktop, Windows Search]. — 11) Data visualization: the future of search? [Kartoo, etc.]
 
Searching 2.0 es un libro destinado a bibliotecarios referencistas (o educadores, también), como la anterior obra de Sauers: Using the internet as a reference tool: a how-to-do-it for librarians. Trata de la aplicación de las nuevas tecnologías y plataformas de internet en las bibliotecas, pero no tanto para la creación o renovación de servicios como, sobre todo, para el trabajo informativo del bibliotecario junto al usuario.

Dejándose llevar por el título, alguien podría pensar también que este libro está dedicado a la Web 2.0, pero más bien lo que aborda son las técnicas de búsqueda de información en un ambiente de tecnologías y recursos nuevos. Quiero decir que, aunque algunos de los temas tratados son típicamente 2.0 (Delicious, Flickr, Wikipedia,…), otros no tanto, por muy recientes que sean (Yahoo Search, Google Maps, Amazon Search Inside, Internet Archive, desktop search,…).

Searching 2.0 resulta una obra sencilla, útil y práctica para iniciarse en las herramientas que explica, y ofrece pistas sobre las situaciones de aplicación de cada herramienta, las posibles demandas del usuario. Quizá parece un poco farragoso el enorme despliegue de pantallas de ejemplo sobre los diversos recursos y servicios. El capítulo inicial, dedicado a delimitar la “Web 2.0″, y los que tratan de Delicious o Wikipedia son quizá los más interesantes.

Así, por ejemplo, en el capítulo 1, Sauers caracteriza la Web 2.0 por sus propiedades de convergencia (de contenidos y de contenedores), remezclabilidad (de información de varias fuentes por parte del usuario) y participación (todos los usuarios intervienen en la red leyendo/escribiendo), así como por el fenómeno de las folksonomías o etiquetado social (el análisis documental de las colectividades usuarias de la información).

Information Research ha publicado una reseña del libro y el propio autor escribe un blog: The travelin’ librarian.


Crítica política de G. Scholar

11 Julio 2009

Dada su repercusión social, cultural y económica, Google es objeto de frecuentes estudios, análisis y, en no pocas ocasiones, de aceradas críticas. Aquí he comentado ya algunas: Googléame, de Barbara Cassin; Google como ídolo; o un análisis más matizado de Google Scholar. En este caso estamos ante una crítica ideológica y política global de Google Scholar, y de Google en conjunto, que los sitúa como adalides de las fuerzas del capitalismo, el consumo y el negocio, enfrentado a la causa democrática e igualitaria de las bibliotecas:

La tesis fundamental de Potter viene a ser que Google, a través de Google Scholar, abusa de su posición dominante, subiéndose sobre los hombros de las bibliotecas que colaboran con él para fines en realidad antagónicos a los de éstas, suplantando su función y hurtándoles los usuarios. Las bibliotecas, en lugar de suscribir acuerdos con Google deberían promover una educación informacional que no sólo enseñe a usar las TIC, sino también a criticarlas.

  • La simbiosis de Google Scholar con las bibliotecas que incorporan sus fondos al buscador no es mutualista, sino parasitaria. Las bibliotecas sufragan y aportan contenidos, tecnología de gestión de enlaces, bases de datos y herramientas de control propias; pero entregan la búsqueda a Google. Añaden valor al Scholar con sus medios y colecciones y éste les resta valor a ellas suplantándolas con su monopolio informativo en la red. Las bibliotecas legitiman a Google Scholar y éste expropia la función bibliotecaria, pero no procura la igualdad de acceso al documento final, como hacen las bibliotecas, sino el beneficio de la compañía.
  • El Scholar no incluye anuncios, pero es parte de un conglomerado con fines lucrativos, al que aporta clientes. Forma masa crítica con una compañía basada globalmente en el negocio de la publicidad. La conducta de Google con los anuncios, los datos personales de los usuarios y la censura de la libertad de información dista de ser ejemplar. No sólo carece de la cultura de servicio público de las bibliotecas, sino que fomenta el espíritu de consumo y el afán de enriquecimiento, abanderando los intereses del capitalismo norteamericano (en China, por ejemplo). Aporta poco a la formación de una ciudadanía crítica e informada.
  • Desde el punto de vista técnico, Google Scholar no es neutral. Gracias a su posición hegemónica conforma un público unificado, como el de la TV generalista sufragada por anunciantes. Determina el modo de buscar y homogeiniza a los usuarios, modelando una nueva generación de investigadores. Los acomoda a usar la misma interfaz y el mismo tipo de resultados, los introduce en el molde simplificador de una búsqueda indiferenciada, obstaculizando que usen modos alternativos y especializados de indagación. Además, los contenidos y alcance del Scholar son deliberadamente opacos.
  • Las bibliotecas deberían luchar para mantenerse como relevantes mediante tecnologías y servicios que compitan con Google, no subordinándose a él. Y deberían educar a los usuarios sobre la información; pero no sólo en la evaluación de los contenidos, sino también en la crítica de las interfaces, los buscadores, navegadores y la tecnología en general. Pues las tecnologías, como Google Scholar, no son neutrales, también tienen sesgos o expresan intereses, y a veces contradicen los valores de la democracia y la libertad intelectual. Una educación crítica es esencial para una ciudadanía ilustrada.

Comoquiera que se piense de estas críticas, Google ejerce un dominio más penetrante y por vías más sutiles y modernas que el de Microsoft. Sobre la base de una innovación inteligente, y gracias al poder de la simplificación, gestiona los tráficos de intenciones y deseos, es un nodo básico en la inteligencia reticular de la especie.


ALFIN y bibliotecas 2.0

9 Mayo 2009

Info litGodwin y Parker, bibliotecarios, pilotan en esta obra un análisis de las relaciones triangulares entre la educación informacional (ALFIN), las bibliotecas y el mundo de la web 2.0. También podría decirse que trata de la adaptación de la information literacy liderada por las bibliotecas a las aplicaciones y servicios de la web social. De forma coherente, el libro es continuado por un blog con el mismo nombre.

Algunos de los capítulos plantean ideas y orientaciones generales y otros incluyen descripciones de experiencias concretas. En cualquier caso, las tecnologías 2.0 aparecen como herramienta o medio para impartir la educación informacional pero también como contenido que enseñar en las actividades ALFIN. En general, estos contenidos o herramientas no monopolizan en exlusiva las acciones formativas, sino que son incorporados como parte de las mismas entre otros aspectos.

Godwin inicia su introducción con entusiasmo y contundencia, en lo que constituye una buena explicación de la intención de la obra según su punto de vista (no estoy seguro que sea el de todos los autores):

It’s time to stop boring our users with conducted tours of our libraries, earnest library guides, and endless demonstrations of those arcane databases that we love so much. Something has happened. Our users have new mindsets and new expectations. Our information role has spread from buildings and collections to encompass the whole electronic world. Users are creating phenomenal amounts of content individually and collaboratively on the web. We have to recognize the importance of this new landscape in the content we teach. More fundamentally, we now have a new range of tools available to help others transform our teaching into something which is more fun and more engaging for our users. This is the challenge of Web 2.0 to information literacy (IL) [p. 3].

Se trata en mi opinión de un libro magnífico, un abordaje inteligente, esclarecedor y práctico, útil para los bibliotecarios, de las relaciones triangulares antedichas. Aunque me ha gustado mucho leerlo, sobre el fondo de las cuestiones me inquietan, por supuesto, dudas que probablemente tienen mala solución:

  • La ALFIN, ¿debe inculcar o no la discriminación cualitativa de la información, la demarcación de la ciencia frente a la opinión, etc., a efectos educativos? ¿Debe considerar valiosos todos los contenedores y contenidos, de forma democrática, o privilegiará un espacio de información cualificada y conocimiento experto? ¿En qué dosis una y otra cosa?
  • Las enseñanzas informacionales, como toda la educación, ¿deben adaptarse a las tendencias dominantes (o emergentes), o proponer las que considere adecuadas? ¿Deben ponerse al servicio de la demanda de los consumidores mediante contenidos “fun and engaging”? ¿Deben ir siempre detrás de la evolución de las industrias de la información? ¿Hasta qué punto todo ello?
  • La educación informacional, ¿ha de trabajar a favor de la independencia intelectual de los individuos o fomentará el desarrollo de la intelección en red, externa, colectiva y neurodigital (si es que hace falta fomentarla)? O ¿en qué medida una y otra cosa son compatibles? ¿Lo son, de qué modo?

“Digital consumers” y jóvenes

30 Enero 2009

9781856046510

Digital consumers: Reshaping the information professions empieza siendo incisivo y contundente en su título, llamando a las cosas por su nombre: no trata de usuarios de la información, sino de consumidores digitales, a los que considera que actúan realmente como e-shoppers, electores nada cautivos de una oferta sin exclusividades, saturada, competitiva y global. En información, como en las demás mercancías.

El objetivo de la obra es ayudar a los profesionales de la información a volver conectar con la realidad, que ha cambiado tanto y tan rápido que los ha puesto en peligro de extinción. Sin embargo, aunque Digital consumers vale como llamada de atención y ofrece información útil sobre lo que está pasando, es insuficiente en cuanto a directrices y recomendaciones para remodelar la profesión; no se sabe si por falta de convicción efectiva al respecto de los autores o por alguna otra causa.

Lo más interesante del libro son quizá los capítulos 6 y 7, dedicados a los hábitos de los universitarios y de los jóvenes, respectivamente, como consumidores digitales. Resumo a continuación la caracterización de la conducta de los jóvenes buscando información:

  • La competencia informacional de los jóvenes no ha mejorado con más tecnología, su facilidad aparente con el ordenador disfraza problemas importantes, hay un gran déficit en este terreno.
  • Tienen una comprensión escasa y limitada de sus necesidades de información y no planean sus indagaciones con antelación.
  • Usan técnicas de búsqueda simples: muy pocos términos, sin sinónimos o alternativos, preguntas explícitas en lenguaje natural, no recurren a las ayudas o facilidades avanzadas, etc.
  • Examinan las páginas web por encima y pulsan muchos vínculos, saltando rápidamente de página a página sin apenas lectura secuencial ni anotaciones (hojeo superficial y precipitado).
  • Evalúan escasamente o con dificultad tanto las fuentes de información como los resultados obtenidos en cuanto a su relevancia, exactitud, calidad o autoridad.
  • Prefieren las herramientas de búsqueda más fáciles y cómodas; los recursos de información online sufragados por las bibliotecas les resultan poco intuitivos, demasiado complejos.
  • Tienen con frecuencia una idea simple de internet, sin apreciar que es una colección de recursos interconectados de diferentes proveedores, o sin distinguir bien el buscador de la red.
  • Desconocen la estructura y organización de las publicaciones científicas, los géneros y niveles del conocimiento formal, lo que obvian de entrada al usar sólo buscadores de manera simple.
  • La utilización física de las bibliotecas está en declive, su imagen permanece asociada a los materiales impresos, y la sensación con ellas suele ser que requieren mucho trabajo y mucho tiempo.
  • El uso universal de los motores de búsqueda generalistas implanta a una edad temprana un modelo de recuperación de la información que condiciona el desarrollo posterior de los jóvenes.

Los autores concluyen que se necesita una educación informacional solvente en las etapas de la enseñanza escolar, y que en la universidad es ya demasiado tarde.

Sobre Digital consumers puede leerse también la reseña de T.D. Wilson en Information Research.


Dialnet, un caso singular

24 Enero 2009

Dialnet es un producto o servicio peculiar, atípico en el ecosistema español. No ha nacido como resultado de un macroproyecto financiado por algún modernizador programa europeo; no es fruto de un complejo esfuerzo cooperativo, confederativo o consorciado por parte de diferentes instancias políticas, geográficas, administrativas o empresariales; no se mantiene tampoco hospedado en un nicho de los presupuestos públicos por la pura inercia de una larga trayectoria discutiblemente fecunda… Es además algo surgido entre bibliotecarios, desprovisto, a pesar de su importante proyección, de bendiciones políticas o glamour tecnovanguardista.

dialnet_22 

En realidad, por su curriculum, Dialnet parece norteamericano, algo forjado por sí mismo. Lo crearon en La Rioja para solucionar sus problemas y se ha ido desarrollando en función de las necesidades, siguiendo un hilo conductor, pero con pocos apriorismos. De hecho, Dialnet es un recurso singular (y hasta difícil de definir), que no copia sin más modelos ajenos, en contra de lo que es frecuente en España. Aunque expuesto a las influencias y las tendencias, ha abierto y recorre su propio camino: creciendo, progresando y extendiéndose de abajo arriba, de dentro afuera, de menos a más. Con liderazgo claro y sin perder el timón, desde La Rioja han ido agregando voluntades, aunando esfuerzos, incorporando socios y contenidos… demostrando que no se trata de un producto de temporada.

Extraño también es que, exagerando, la Universidad de la Rioja casi podría llegar a ser conocida en el mundo como el lugar desde cuya Biblioteca se puso en marcha Dialnet. Siendo quizá la universidad pública más pequeña de España, de la más pequeña región, es muy notable que dirija una empresa así, que en el ámbito de los negocios podría considerarse un líder global en su sector.

No voy a comentar aquí las prestaciones o el funcionamiento de Dialnet, pues me interesa más su peculiar biografía, su estilo como especimen informacional en el paisaje español. Seguramente no hace todo bien, no es perfecto. Tampoco todas sus decisiones son dignas de aplauso. Pero es algo especial por su recorrido y por los resultados que ha alcanzado.

La verdad es que siempre he tenido la incómoda sensación de no saber bien qué es, o adónde va, Dialnet. Siempre me ha parecido un poco desdibujado, sin perfiles nítidos, sin objetivos claros. Pero esta ambigüedad o indefinición tal vez es parte de su éxito, una inconcreción que le abre puertas y posibilidades. Quizá entre los servicios gratuitos, en línea, no sea tan necesario delimitar perfectamente los productos y mercados como contar con masa crítica: suficientes contenidos, prestaciones y usuarios.

El caso es que una finalidad al menos siempre ha estado clara: gracias a Dialnet mucha de la producción científica hispana es visible y accesible en internet, a través de buscadores, etc. Ello lo convierte en un importante foco de difusión cultural en la red, con un sentido abierto e integrador, universalista y eficaz al tiempo. Su propia definición y vocación como “hispano” es sin duda sensible y singular, inteligente y bien trabada, uno de sus muchos aciertos.


“Science & technology research”

12 Diciembre 2007

Hace tiempo que decidí que los libros sobre técnicas de estudio, instrucción informacional o temas similares que recomiendan tomar notas sobre lecturas en tarjetas de cartulina no me merecen respeto. Y este es uno de ellos. Claro, tiene la disculpa de ser prácticamente prehistórico, de 2002, de comienzos de siglo. Pero aún así.

str.jpg

No es su único defecto, por desgracia. Comete el antiguo error didáctico de ir desde lo desconocido a lo conocido: dirige a los estudiantes lectores desde el exótico y esotérico mundo de la biblioteca al cotidiano y familiar mundo de la web. O sea, explica que la información se busca, y cómo se busca, en la biblioteca, pero que, además, se puede localizar información de calidad en internet. Semejante perspectiva ha sido típica en muchos bibliotecarios (los autores lo son) y responde a una visión contraria a la percepción de la gente común, y más de los jóvenes, por supuesto: la única posibilidad de que la biblioteca suene como algo medianamente sensato es que se puede encontrar a través de internet.

Aparte de este, a mi modo de ver, equivocado planteamiento general, Science and technology research contiene explicaciones concretas muy tradicionales, muy bibliotecarias y muy elementales. No profundiza para nada en las clases y en las fuentes de información fundamentales en ciencia y tecnología. Presenta un panorama de las técnicas de documentación a la altura de los primeros años 90, salvo detalles debidamente actualizados. Se centra en enseñar a utilizar una biblioteca: en definitiva, es un libro de formación bibliotecaria de usuarios (se basa de hecho en un curso de este tipo). 

Aunque, en fin, la obra esté bien organizada y escrita y contenga algunas informaciones interesantes y útiles, decepciona bastante en relación con su título.


REBIUN, unos comentarios

20 Septiembre 2007

Hace mucho tiempo que lo pienso y voy a dejarlo escrito para que no se me olvide: que en un país como España los bibliotecarios hayan sacado adelante y mantengan el catálogo colectivo REBIUN es digno de admiración, tiene mucho mérito.

El catálogo REBIUN es una herramienta muy potente, por la cantidad de recursos bibliográficos especializados que reúne, de tantas universidades y centros. Y demuestra una gran capacidad técnica. Pero, además, ha sido impulsado desde la base, gracias al trabajo y al empeño de muchas personas, desde las propias bibliotecas universitarias. No lo ha promovido, ni coordinado, ninguna instancia oficial. Todo lo más, ha recibido subvenciones, o apoyo, cuando el proyecto era ya una realidad en marcha.

El catálogo REBIUN demuestra también una gran voluntad de colaboración, de conjunción de esfuerzos. Dadas las reducidas facilidades que ha tenido, es una pequeña y casi insólita expresión de fortaleza y cohesión del sector de las bibliotecas, en España.

Desde luego, el nombre de la cosa, REBIUN, no fue precisamente un hallazgo del diseño posmoderno. Igualmente, hay numerosos aspectos en los que el proyecto podría progresar, si se desea que se adapte a la velocidad de los cambios del entorno y que fortalezca la proyección pública en la red de las bibliotecas académicas y científicas.

Se me ocurre, por ejemplo, que las sesiones del catálogo deberían ser estables. Ahora se cierran cada muy poco tiempo automáticamente, volatilizándose cualquier tarea emprendida, lo que exige volver a empezar. ¿Qué estrategia puede ser la de un sitio del que se expulsa al usuario a la mínima ocasión? ¿Qué amigabilidad o usabilidad hay en abandonar al cliente que ha osado entrar, en lugar de retenerle el mayor tiempo posible, para ganar cuota de pantalla?

Que los registros carezcan de URL permanente es rasgo común de los catálogos de bibliotecas, pero Worldcat sí las tiene. Ello permitiría a fuentes de las dimensiones de REBIUN que sus registros pudieran usarse como descripciones de referencia en internet, mediante sencillos hiperenlaces, y aprovechar mejor su posible enriquecimiento con sumarios, reseñas, digitalización, etc., lo que multiplicaría los vínculos del público con el sitio.

Es meritorio que REBIUN está enlazado a través de Google, por supuesto. Pero si las bibliotecas quieren competir en la red para ser competitivas en la realidad, conseguida la potencia de la agregación, REBIUN tendría que avanzar más en su propia colocación inteligente en internet, hacia un posicionamiento más abierto y visible.

Digo esto pensando también un poco en el artículo de Fernanda Peset y Tomàs Baiget, Catalogación, sí. Pero ¿cómo?, publicado hace unas semanas en Thinkepi, alrededor de las reglas de catalogación angloamericanas y los OPAC.


Google y los bibliotecarios

1 Julio 2007

La publicación por parte de la revista Library Philosophy and Practice de un número especial, Shape Shifters: Librarians evolve Yet Again in the Age of Google, es interesante y oportuna. Según su propio editorial, escrito por Mariana Regalado, un primer grupo de artículos trata de diversas formas en que los bibliotecarios aprovechan Google para sus tareas y trabajos. Otro grupo de contribuciones muestra cómo las bibliotecas desarrollan herramientas y servicios competitivos y adaptados al mundo googleiano. El tercer tipo de artículos, de más enjundia, aborda el comportamiento de los bibliotecarios ante el cambio de hábitos informativos de sus usuarios: cómo afrontan la educación informacional y las cuestiones sobre validez y valor de la información. La autora expresa confianza en la capacidad de los bibliotecarios para sobrevivir y adaptarse a ambientes radicalmente nuevos como el que supone la época de Google, transformándose adecuadamente (shape shifters), pero manteniendo a través del cambio una misión esencial, constante y reconocible.

Supuesto que el axioma darwiniano-lampedusiano de cambiar para permanecer, es, en términos generales, inatacable, quedan aún así muchas dudas y dilemas sobre la relación de los bibliotecarios con Google y su mundo:

  • Una cuestión de grado: cuánto deben cambiar las bibliotecas y bibliotecarios para asegurar óptimas oportunidades de éxito adaptativo: ¿mutaciones radicales del genotipo, bajo el riesgo de la desnaturalización, o desarrollos graduales, fieles a la propia trayectoria pero susceptibles de quedarse cortos?
  • Un dilema comercial: las oportunidades de los bibliotecarios ¿mejoran cambiando para parecerse a Google, haciendo como hace Google, o más bien diferenciándose de Google, buscando nichos de mercado y métodos alternativos?
  • Una terrible sospecha: la frase “los bibliotecarios siempre han sabido adaptarse al cambio” suena como “los dinosaurios fueron millones de años los reyes de la naturaleza”. Todo depende de la magnitud del meteorito cataclísmico; al final pueden triunfar los roedores.
  • La fuerza de la voluntad: ¿cuánto esfuerzo y sacrificio serán capaces los bibliotecarios de poner en las futuras y dolorosas metamorfosis necesarias para sobrevivir, o renacer, frente a la dulce languidez del dejarse extinguir lentamente?
  • Y ¿qué pasa si a pesar de todo es Google el que fracasa, si se lo lleva el viento de la historia, o de la competencia, como genio de la lámpara desvanecido después de concedernos simplemente nuestros tres primeros deseos, y es sustituido por otro mutante descomunal, diferente y repentino?

Este número de Library Philosophy and Practice arroja luz sobre estas y otras cuestiones, dado que al menos se pone a reflexionar monográficamente sobre algo que es “el tema de nuestro tiempo” para los bibliotecarios, cuando se empiezan ya a cerrar bibliotecas (en EUA) y Google se ha convertido en un verbo común (en inglés).

Son muy interesantes los artículos de Mariana Regalado (sobre la autoridad de la información en los procesos de aprendizaje y la función del bibliotecario); de Genevieve Williams (Google como aliado incómodo de los bibliotecarios: la evaluación de la información y los problemas de la educación informacional); y de Steven Ovadia (sobre la autoridad de la información que se construye socialmente mediante vínculos, votos, consultas…).


Ciencia en Alejandría

29 Junio 2007

La acumulación de conocimientos fácilmente accesibles que produjo la imprenta, transformando las técnicas del trabajo intelectual, facilitando la crítica y progreso del saber y, con ello, actuando como origen de la ciencia moderna, sí tuvo algún precedente similar, aunque no de la misma envergadura. Me refiero a la ciencia alejandrina y, por extensión, de todo el orbe helenístico.

El apogeo cultural y científico que tuvo su centro en Alejandría desde el siglo III a. C., se produjo en unas circunstancias de bastante libertad intelectual y de predominio de una lengua y cultura griegas compartidas por todo el Mediterráneo oriental, así como de abundante intercambio comercial en toda la región. Asimismo, la ciencia alejandrina, que luego se imitó y difundió en otras ciudades helenísticas, se desenvolvió en un ambiente de protección a la creación y transmisión del saber por parte de la dinastía de los Ptolomeos. La máxima expresión de este impulso político fue el Museo, una institución académica que se convirtió en el centro mundial de la vida científica.

Pero junto al Museo se creó la Biblioteca de Alejandría, el mayor depósito de registros de información hasta entonces organizado, con miles de documentos y una trayectoria larga y fecunda. Bajo su modelo se desarrollaron bibliotecas similares en Antioquía, Cos, Pela, Rodas, Esmirna, Siracusa, Éfeso, etc., aunque la única que rivalizó en tamaño con Alejandría fue la de Pérgamo. La industria de la producción, circulación y gestión de los documentos, generalmente en forma de rollos de papiro, prosperó y se consolidó en el Mediterráneo y Oriente Próximo.

Esta formación de masa crítica de información y conocimiento, acumulados y accesibles en lugares conocidos, que se prolongó desde la época helenística a la romana, comparativamente no tuvo parangón tal vez hasta la era de la imprenta. Sin despreciar los otros factores político-culturales o socioeconómicos, no cabe duda de que se generaron en aquel contexto dinámicas informacionales potentes y creativas, que dieron lugar a un espléndido conjunto de conocimientos científicos, que tampoco tuvieron seguramente parangón hasta las revoluciones científicas de la Modernidad impresa.

En Alejandría y las otras ciudades de influencia helenística, hasta el siglo III d. C., se desarrollaron conocimientos muy especializados, concretos y avanzados en astronomía, geografía, matemáticas, física, ingeniería y medicina. Así lo atestiguan los nombres de grandes científicos como Arquímedes, Euclides, Aristarco, Hiparco, Ptolomeo, Eratóstenes, Herón, Apolonio, Herófilo, Erasístrato, Galeno, Diofanto, Pappus, Teón e Hipatia, entre otros muchos.


Biblioteca Electrónica de C. y T.

18 Mayo 2007

Una manifestación del poder replicador de la información (de su naturaleza viral) es que en un país tan tradicional y crecientemente, por otra parte, desorganizado como España se pueda llegar a poner en pie un sistema de acceso a miles de revistas científicas (y bases de datos), abierto a toda la comunidad investigadora. Me refiero a la Biblioteca Electrónica de Ciencia y Tecnología (BECYT) que promueve por encargo del MEC la FECYT.

No es seguro que se consiga, por supuesto. Ya el año pasado se aseguró que la BECYT estaría disponible en 2007, y este año se afirma que será a comienzos del próximo. Puede que los demonios de la complejidad (financiera, política, burocrática…) bloqueen una propagación tan abierta del conocimiento científico por estos pagos. Pero el mero hecho de que el asunto sea posible, en un contexto tan hostil, atestigua la fuerza expansiva de la información.

Según una reciente presentación de la FECYT, en un seminario sobre el tema, dentro de un naturalmente alambicado sistema de aportaciones, negociaciones, asociaciones y acuerdos por las partes contratantes de la primera parte y las sucesivas partes, en una primera fase (2008) se contratarían las revistas electrónicas de Elsevier, Blackwell-Wiley, Springer-Kluwer, Taylor & Francis, Sage, Nature y Science. ¿Unos 5.000 títulos? En una segunda fase se estudia abordar el acceso a Emerald, JSTOR, ACS, ACM, AIP, IEEE, IoP, RSC, Lippincott… Puede leerse otro informe similar del mismo autor, José Manuel Báez, y también un comentario al respecto en el blog de SEDIC.

Desde mi perspectiva, ¿qué significaría la Biblioteca Electrónica de Ciencia y Tecnología si prosperase? (i) La información científica de estos grandes editores consolidaría su proliferación entre los científicos españoles; (ii) estos tendrían un acceso mucho más cómodo y abierto a los contenidos de dichos editores, un volumen enorme de documentación; (iii) las bibliotecas científicas y académicas quedarían liberadas de importantes responsabilidades de mediación en la comunicación científica; (iv) España se homologaría con países como el Reino Unido, Portugal y otros muchos, que caminan por delante a lo largo de la senda del super-big deal.


“El templo del saber”

3 Abril 2007
  • González Quirós, J. L.; Gherarb Martín, K. El templo del saber: hacia la biblioteca digital universal. Barcelona: Deusto, 2006.

Es de agradecer que desde el ámbito de la filosofía se reflexione sobre el paso de la ciencia impresa a la ciencia digital, pues se necesitan las miradas penetrantes y lúcidas. A mí me ha gustado leer El templo del saber, desde luego.

Paradójicamente, el punto de vista de los autores es bastante bibliotecario. En la práctica, es una mirada un tanto alejada de la comunicación científica (al menos del sector Ciencia-Tecnología-Medicina) y más pendiente de las bibliotecas como destino del conocimiento organizado. La evolución del conocimiento aparece como una cuestión de transformación de las bibliotecas, prescindiéndose de hecho del punto crucial, que es cómo se genera la comunicación científica. Parafraseando el subtítulo del libro, a mí se me plantea más bien si lo “digital universal” será “biblioteca”.

El templo del saber se centra en el conocimiento científico, en la información cualificada, en contraposición al resto de los variopintos contenidos que internet canaliza. El deseo de distinguir de alguna manera la ciencia y de organizarla más y mejor, con herramientas tecnológicas y documentales a la altura del valor de los contenidos, la preocupación por el orden y la calidad, me parecen destacables. Habría que preguntarse, no obstante, si un mundo en cambio constante y acelerado puede ser un mundo ordenado o si estamos ante un melancólico sentimiento de pérdida.

el_templo_del_saber_publicacion.jpg

Los autores de El templo del saber quieren “que la tecnología desarrolle un modelo previamente pensado, un modelo ideal desde un punto de vista del análisis lógico”. Proponen proyectar y diseñar activamente el futuro digital, pues buscan crear una biblioteca universal donde toda la ciencia esté bien organizada y archivada y sea fácilmente accesible, para fertilizar el nuevo conocimiento. Con esto, el fantasma familiar del Repertorio Bibliográfico Universal vaga de nuevo, podríamos decir, por el templo del saber.

El debate y la reflexión son muy necesarios. Sin embargo, ninguno de los cambios fundamentales que han transformado, en cualquier dirección, el mundo de la información y el conocimiento, y sobre los que a la postre reflexiona el libro, es resultado de la planificación, la deliberación, la normalización previa o el debate colectivo, sino de la iniciativa de los pioneros. Empezando por la imprenta y sus mejoras, y siguiendo por los índices de citas, la propia web, los navegadores de internet, arXiv, Google, el formato pdf, PloS, JSTOR, etc., no son resultado del consenso. Hay en el mejor de los casos acuerdos parciales a posteriori (CrossRef, OAI-PMH), para defender intereses conjuntos y gestionar situaciones sobrevenidas. Pero la verdadera innovación no se planea, porque las fronteras las desbordan los creadores, no la planificación colectiva. Los audaces introducen novedades, que se difunden y contagian; las revoluciones no se planifican. Así fracasó el videotex (hasta en Francia, a la larga).

Las propuestas concretas que El templo del saber presenta para organizar el conocimiento digital, bajo la cobertura del concepto de Mundo III de Karl Popper, resultan bastante naif. Se concretan en la idea de desarrollar más y mejores resúmenes y asignar más y mejores descriptores. Parecen desconocer la tradición de un siglo de técnicas documentales, de lingüística y análisis documental y de bases de datos bibliográficas, más allá de los catálogos de las bibliotecas. Engineering Village, PubMed, SciFinder o Scopus podrían aportar bastante al debate, pero están trabajando para renovarse y competir. Y si ellos no lo consiguen, dudo que un ejército de bibliotecarios colocando descriptores popperianos por doquier vaya a echar del negocio a las industrias de tratamiento automático de la documentación.


Bibliotecas pasan a la historia

8 Enero 2007

Microsoft lanza la versión beta (tan beta que funciona sólo a veces) de su servicio de libros digitalizados mediante contrato con editores o bibliotecas (dominio público), Microsoft Live Book Search, que surge para competir con Google Books Search. Hay otros muchos proyectos de digitalización de la herencia bibliográfica de la humanidad, como los que se acogen en el Internet Archive, empezando por el Proyecto Gutenberg, u otros independientes, de diversos tipos, como el World eBook Library. En algunos de ellos las bibliotecas depositarias de los libros tienen un papel activo.

Pero, en particular, el desembarco, a gran escala, y en abierta competencia, de Google y Microsoft en las costas de la reconversión electrónica de la memoria impresa, es significativo. Creo que indica que la digitalización y distribución online del patrimonio bibliográfico no van a hacerla las bibliotecas donde se conserva, porque otros agentes más rápidos, eficaces y potentes se encargarán de ello, acometiéndolo de manera industrial y global. Ni las bibliotecas nacionales, ni las grandes bibliotecas académicas, ni los consorcios, sistemas, redes o cooperativas de bibliotecas, ni la U.E., ni el ministerio de cultura francés (ni siquiera), parece que vayan a hacer la difusión digital de su propio tesoro documental. Ni buscando la esponsorización de mecenas. Supongo que en adelante las bibliotecas se dedicarán a conservar los originales, y que en el nuevo escenario tecnológico ya no ejercerán como centros de comunicación cultural, al no ser capaces de seguir el ritmo que imponen las empresas líderes de internet, a las que facilitan sus propios fondos para que los exploten en la red.

Todo ello suscita cierta nostalgia, aunque sea natural: en este aspecto las bibliotecas pasan a la historia, pasan a ocuparse sólo de custodiar los testimonios del pasado. La replicación acelerada de los memes, y la consiguiente transformación de la cultura, ocasionadas por la tecnología electrónica, caminan a un ritmo que no pueden seguir sus fieles y pausados sirvientes. Alguien podía haber esperado mayor resistencia por su parte, pero parece que, simple y honradamente, ceden el testigo.