TIC y creación de conocimiento

7 Octubre 2009

Siento curiosidad sobre la influencia de la tecnología digital, del crecimiento del medio tecnodigital, en las dinámicas informacionales y cognitivas que tienen lugar en individuos, organizaciones y poblaciones humanas. Por eso me ha sorprendido gratamente un artículo que constituye un estudio empírico sobre la relación entre la aplicación de las TIC y la generación de conocimiento en las empresas, basado en concreto en el análisis del trabajo de dos equipos de investigación dedicados a desarrollar nuevos productos en el sector de la automoción:

VACCARO, A.; VELOSO, F.; BRUSONI, S. 2009. The impact of virtual technologies on knowledge-based processes: an empirical study. Research Policy, 38(8):1278-1287. DOI 10.1016/j.respol.2009.06.012.

El trabajo se basa en el esquema de los cuatro modos de creación de conocimiento en las organizaciones de Nonaka (*): SOCIALIZACIÓN (de tácito a tácito), EXTERNALIZACIÓN (de tácito a explícito), COMBINACIÓN (de explícito a explícito) e INTERNALIZACIÓN (de explícito a tácito). Las conclusiones más interesantes para mí del estudio son que la aplicación intensiva de las TIC a los procesos de innovación en las empresas:

  • Crea una dimensión, un entorno virtual que influye de forma decisiva en los procesos cognitivos individuales y corporativos.
  • Genera un super conocimiento tácito más rico y difícil de volcar explícitamente que el generado con métodos tradicionales.
  • Impulsa la socialización suprageográfica del conocimiento, elimina la necesidad de proximidad física para aprender/innovar.
  • Cataliza los procesos de internalización cognitiva en la organización, por diversos procedimientos.
  • Tiene un impacto muy limitado, en cambio, paradójicamente, en la externalización, codificación o formalización del conocimiento.

Aparte de las consecuencias prácticas para las empresas que los autores deducen de todo esto, yo extraigo ideas que no dejan de sorprenderme:

Las TIC hacen crecer sobre todo el CONOCIMIENTO TÁCITO, menos formal y verbalizable, más vinculado a los propios sistemas cognitivos, en este caso artificiales, que a documentos. Potencian la inteligencia dependiente del propio medio tecnodigital, radicada en sistemas de enseñanza y entrenamiento virtuales, simuladores y entornos de aprendizaje, redes de conocimiento compartido, etc. Con ello adquiere más importancia la propagación viral de conocimiento, el aprendizaje por contagio, la imitación informal… Más inteligencia, inexpresable, reside en el medio externo a los homosapiens; más que en la codificación formalizadora y racionalizadora, consciente.

(*) NONAKA, I. A dynamic theory of organizational knowledge creation. Organization Science, 1994, 5(1):14-37


Sobre la búsqueda y más allá

13 Junio 2009

La plasmación teórica de la información como mercancía universal (Claude Shannon) a mediados del siglo XX abrió el camino hacia la sociedad de la información industrializada. Dicho camino se recorrió a medida que se dispuso de tecnologías suficientemente desarrolladas (electrónica, software y comunicaciones). Con el tiempo, el consumo de información generó un gran mercado para potentes industrias de contenidos y contenedores.

Los ordenadores, internet y la web, en concreto, sentaron las bases de un mercado potencial para la búsqueda de información como negocio. Pero en realidad, en la práctica, dicho mercado sólo fue creado por Google. De hecho, “búsqueda de información” es un concepto reciente, que hasta hace unos pocos años no se manejaba apenas y hoy resulta algo cotidiano, omnipresente.

La industria de la búsqueda se ha desarrollado con rapidez inusitada, creando entre los consumidores nuevas necesidades y grandes expectativas. De hecho, ha transformado la psicología y la sociología del aprendizaje. La propia tecnología de la búsqueda alimenta la creciente exigencia de los usuarios en cuanto a sistemas de recuperación de información, generando insatisfacciones que son el caldo de cultivo para nuevas demandas de productos y servicios. Los consumidores de información se han vuelto insaciables, por así decirlo, y ello estimula la investigación y la innovación, para extender el negocio y captar la demanda.

Ya he escrito de estos temas antes, resumiendo un review de Science de 2007. Pero el número de marzo pasado del magazine Computer (IEEE Computer Society) contiene un apartado monográfico titulado Beyond search muy interesante y recomendable. Coordinado por Gary Marchionini y Ryen W. White, examina tendencias y avances en la tecnología de la búsqueda dirigidos a satisfacer las demandas de la clientela. Se repasan progresos recientes para desarrollar “sistemas de soporte de la búsqueda de información” que ayuden a los usuarios a encontrar, comprender, analizar y utilizar la información, dentro de un proceso holístico que va más allá de la mera recuperación:

  • Progresos sociales: servicios de búsqueda cooperativa o socialmente filtrada o cualificada, herramientas informáticas de colaboración explícita y búsqueda colectiva.
  • Progresos técnicos: herramientas que, más allá de las palabras clave, permitan la exploración flexible de contenidos mediante facetas, sistemas que faciliten la construcción de conocimiento a través de representación visual.

En todo caso, la industria de la búsqueda es una industria con futuro, Google lo supo ver bien. Porque, como he dicho, se alimenta o se retroalimenta a sí misma cultivando su propio mercado, modelando el comportamiento cognitivo de los individuos y las poblaciones. Y porque es una industria “abstracta”: es el meta-negocio de cómo satisfacer toda necesidad o avidez de los homosapiens, de todos nosotros, sempiternos anhelantes buscadores de “algo”.


RUSC, universidad, educación

31 Mayo 2009

La Universitat Oberta de Catalunya (UOC) viene publicando desde 2004 la Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento (RUSC), que se dedica al estudio y promoción del e-learning y las TIC en la educación superior. Se completan dos números al año y el director de la publicación es Josep M. Duart, profesor de la UOC y responsable de su Cátedra UNESCO de e-learning.

RUSC es sin duda una de las más interesantes publicaciones que se editan en España sobre educación basada en la tecnología, por los autores que colaboran y la especialización y calidad de sus contenidos. Ha abordado temas como los aspectos sociales del e-learning, las estrategias universitarias de transformación tecnológica y la presencia de las universidades en internet, el uso de contenidos digitales en la enseñanza, las formas de aprendizaje mediante las TIC, el acceso abierto a los materiales educativos, la economía del e-learning, la participación de las universidades en la globalización y en el desarrollo regional, la construcción cooperativa de conocimiento, la relación entre cultura digital y educación, etc.

RUSC, como otras publicaciones, estudios y foros semejantes, combina lo tecnológico y lo pedagógico en una síntesis peculiar: un discurso que podríamos llamar tecnoeducación o edutecnología:

  • La tecnoeducación propicia que la enseñanza, los profesores y los estudiantes se adapten fielmente a la evolución de internet y las TIC, las cuales no son ya tanto medios intrumentales como los elementos determinantes del proceso y el contexto educativo.
  • Aunque el discurso tecnoeducativo es relativamente unitario y coherente, no proporciona modelos organizativos para la práctica docente: las soluciones efectivas son múltiples, heterogéneas y cambiantes, la enseñanza se “desformaliza” o “desistematiza”.
  • La transmisión o la adquisición de conocimientos es reemplazada por la depuración de las capacidades manipulativas de los estudiantes y por la inmersión y participación conjunta, de alumnos y profesores, en la red digital del conocimiento social.
  • La tecnoeducación amalgama, colectiviza; la comunidad y la inteligencia comunitaria basada en las TIC tienden a ser las protagonistas; el trabajo y el saber cooperativos, a través de contenedores y canales tecnológicos, representan el ideal.
  • La antigua ambición de formación integral de las personas, de una pieza, deja el sitio preferente al objetivo de adquirir y desarrollar competencias, destrezas o habilidades en función de las demandas del individuo, la sociedad y el mercado.
  • Se propugna la transformación tecnológica de las universidades, aún a pesar de que los sistemas de gestión y organización de estas instituciones apenas cambian y no facilitan estrategias unitarias, ágiles y consistentes.

Así pues, el discurso tecnoeducativo envuelve, sigue, acompaña, a la evolución de la infotecnología y a la propagación de contenidos mediante ella. Aporta coherencia y apoya a las realidades emergentes, en su plural conformación. ¿Intenta quizás de esta manera salvar la educación, en alguna versión al menos?


Comercialización de la ciencia

15 Febrero 2009

Una de las maneras en que se industrializa el conocimiento social y, en concreto, su segmento más cualificado, la ciencia, es a través de la preponderancia de la llamada tercera misión de las universidades (segunda en los centros públicos de investigación que no imparten enseñanza). Se trata de la labor de transferencia de conocimiento, de aplicación de las innovaciones a los sectores productivos, que se lleva a cabo mediante valorización y comercialización, licencias y contratos de tecnología, creación de spin-offs, etc.

Es lógico plantearse cómo afecta esta nueva función emprendedora de la investigación pública a la eficacia, calidad y también a los valores y criterios con que se desempeñan las otras tareas: la creación de conocimiento y la educación (si es el caso). Comentando otro artículo, ya he escrito sobre esto en una entrada anterior. Esta vez me ha llamado la atención un trabajo reciente al respecto, que estudia una amplio periodo temporal (1980-2004), está centrado en los principales investigadores de una institución alemana tan representativa como la Max Planck Gessellschaft y se presenta con un título sugerente.

Buenstorf realiza un análisis empírico y cuantitativo del que concluye que la actividad inventiva de los investigadores considerados coincide con un mejor rendimiento científico por su parte (número de publicaciones y citas recibidas). También, el trabajo de comercialización de innovaciones mediante licencias con empresas correlaciona positivamente con una mayor productividad e impacto en artículos científicos. Sin embargo, la implicación en spin-offs suele representar a largo plazo una contracción en la producción científica de los emprendedores.

El autor explica que sus resultados son consistentes con otros estudios anteriores, confirmando que las tareas de invención, innovación y comercialización, con la salvedad de la responsabilidad sobre las spin-offs, repercuten más positiva que negativamente en el desempeño científico de los investigadores, considerados sólo desde un punto de vista individual. Sin embargo, Buenstorf no consigue probar que esto se deba a un incremento del aprendizaje derivado del contacto con el sector privado, ni a un aumento de los recursos debido a las licencias, etc. Las causas permanecen, pues, escondidas. 

Tampoco salen a la luz en el estudio de Buenstorf otras repercusiones de la función emprendedora en la ciencia: el cambio en las prioridades de la investigación, la alteración de los ritmos de publicación, la variación en los niveles de independencia con que se enfocan trabajos y conclusiones, el puesto que debe ocupar la evaluación social de la tecnología, etc.

Tomamos, pues, nota de que diversos análisis empíricos parciales abonan la hipótesis de que a más comercialización, más ciencia, sin que se conozcan ni las causas del fenómeno, ni las determinaciones y condicionantes de la ciencia resultante. Parece que todo aboca a nuevas e imaginativas sinergias e hibridaciones entre financiación pública del conocimiento, creación social de riqueza y oportunidades de negocio particulares. O sea, una fecunda reelaboración vanguardista del complejo militar-industrial de la posguerra.


MICINN, instrumento económico

17 Agosto 2008

Hace años, gobernando en España otro partido político, se creó un Ministerio de Ciencia y Tecnología que duró poco tiempo. Aparte de la función propagandística de la iniciativa, en buena medida se trataba de dirigir el sector de la investigación desde los ámbitos políticos responsables de la economía, la industria y las empresas. Creo que no sólo fue una experiencia breve, sino también tímida, confusa y hasta caótica, quizá insatisfactoria precisamente porque se quedó corta en sus planteamientos.

Al conseguir el poder en 2004 un partido político distinto, no se continuó avanzando en esa dirección, sino que el nuevo gobierno restauró el orden tradicional de las cosas, devolviendo la investigación al como siempre Ministerio de Educación y Ciencia. De esta manera, los “académicos” retomaron el control principal de la política científica, dejando para el Ministerio de Industria las subvenciones a las empresas para innovar y esas cosas…

Pero hete aquí que, victorioso de nuevo tras las últimas elecciones generales de marzo pasado, el mismo partido gobernante (caído del caballo, supongo) ha virado 180 grados, retornando al rumbo anterior, pero en esta ocasión a toda vela hacia la (así llamada) economía del conocimiento. Ahora, con mayor coherencia y determinación, han pasado a depender del recién estrenado Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN), un departamento esencialmente económico, hasta las universidades y por supuesto prácticamente todo lo que tenga que ver con la I+D+i, muchos OPIs y demás. Incluso (cielos) el Instituto de Salud Carlos III y el CDTI se han traspasado al MICINN.

A pesar de la encomiable labor desarrollada por el anterior Secretario de Estado de Universidades e Investigación, los “académicos” han sido despojados del poder científico (estarán, presumiblemente, recelosos). Ahora lo ejercen, parece, los científicos emprendedores, con una científica-empresaria a la cabeza para dar ejemplo. Y biotecnóloga, para simbolizar mayor contundencia modernizadora. ¿En la órbita, por más señas, del nuevo ministro de Industria, Comercio y Turismo?

Dejando otra vez al margen la dimensión propagandística del cambio, asociar la ciencia con la industria, por un lado, y el Ministerio de Educación con las políticas sociales, por otro, es una agrupación más acorde con el espíritu de los tiempos, a favor de las ideologías y las tendencias económicas dominantes en el mundo. De acuerdo con ellas, es normal que las universidades estén vinculadas al aparato productivo, como generadoras de oportunidades de negocio y suministradoras de mano de obra para la sedicente nueva economía.

Algunos aún no comprenderán que la labor científica es un asunto de economía y producción industrial. Pero se ha adoptado en España la solución natural y lógica para configurar la investigación como una fuerza productiva, fuente de riqueza y de poder: consolidar la industrialización de la ciencia en el aparato político, promover una ciencia post-académica (Ziman), donde los investigadores sean empleados… Y propagar y legitimar pedagógicamente ante la sociedad la ideología de “saber es poder”, como decía, creo, un francés del siglo XIX anticipándose a los designios de la tecnociencia.


Faltan vocaciones científicas

25 Julio 2008

Con frecuencia se escuchan o se leen informes y comentarios acerca de las dificultades existentes en España y otros países europeos para contar con suficientes “vocaciones científicas”. Hace unos días el servicio de noticias de la FECYT recogía un artículo de La Vanguardia muy representativo de estas preocupaciones.

Parece que faltan, para empezar, estudiantes que cursen carreras científicas. Muchas titulaciones están en cifras alarmantes de alumnos. Por otro lado, cuesta trabajo que los licenciados y graduados en ciencias o ingenierías opten por dedicarse a la investigación. Al menos en número suficiente para lo que se supone que sería necesario en una sociedad y economía del conocimiento (objetivos de Lisboa, etc.)

Es habitual oír lamentarse de la contradicción que significa que en sociedades basadas en la ciencia y la tecnología, cuyos frutos y beneficios se disfrutan constantemente, escaseen las personas interesadas en comprometerse con la investigación… ¿Son salidas profesionales poco atractivas, muy exigentes, mal remuneradas?

Muchas cabezas expertas andan dando vueltas a qué hacer para solucionar este problema, estudiando cómo motivar a los jóvenes para que emprendan carreras científicas, intentando promocionar la imagen del investigador, reestructurando la enseñanza secundaria, organizando campañas publicitarias… Se busca gente capaz de esforzarse y sacrificarse para aprender y descubrir, gente constante y paciente, pero creativa, capaz de pensar por cuenta propia, con mente inquisitiva…

Una sociedad del conocimiento en la que falten científicos e investigadores es una paradoja tan grande como una sociedad del conocimiento con una enseñanza universitaria o, en general, una educación degradadas. Es la misma clase de paradoja. Es un imposible, en realidad.

No puedo dejar de pensar que tal vez se pregona como “sociedad del conocimiento” la mera industrialización de la replicación de la información, que no es lo mismo. Quizá no estamos ante ninguna Nueva Atlántida, sino ante una inteligencia de enjambre. Por ejemplo: habiendo macroempresas innovadoras mundiales, que copan un mercado globalizado, ¿van a surgir de verdad tantos científicos emprendedores como se quiere en cada provincia?


Estrategias del Plan Nacional

22 Noviembre 2007

El nuevo Plan Nacional de I+D 2008-2011, aprobado hace pocos meses, pretende superar la tradicional orientación y priorización temática de los planes anteriores, habitualmente estructurados en áreas científico-técnicas. En su lugar, pone en primer plano las líneas instrumentales de actuación, los mecanismos por los que se promociona la investigación de excelencia y el cumplimiento de los objetivos del Plan. Sin embargo, el PNI+D reserva un área o capítulo para las acciones estratégicas de I+D+I:

“Las acciones estratégicas corresponden a sectores o tecnologías de carácter horizontal, para lo cual se pondrán en juego todos los instrumentos disponibles en las otras áreas; pretenden dar cobertura a las más decididas apuestas del Gobierno en materia de I+D+I, con un concepto integral en el que se pongan en valor las investigaciones realizadas, así como su transformación en procesos, productos y servicios para la sociedad”.

Las acciones estratégicas definen, pues, las intervenciones críticas gubernamentales en la promoción del conocimiento, y son cinco:

  1. Salud
  2. Biotecnología
  3. Energía y cambio climático
  4. Telecomunicaciones y sociedad de la información
  5. Nanociencia y nanotecnología, Nuevos materiales y nuevos procesos industriales

Abandonando la habitual circunspección de este blog, diré que constato reconfortado que el Gobierno me hace caso y organiza su impulso político a la actividad científico-industrial según lo que ya pronosticaba yo, más o menos, al escribir sobre Tecnociencias emergentes.

Escribiendo en serio, flota en el ambiente que nano-, bio- e info-tecnología son los grandes yacimientos de conocimiento explotable económicamente. Y que el ámbito de la “Energía y el cambio climático” no sólo es otro nicho de negocio en sí mismo, sino una condición de posibilidad de todo lo demás, en cuanto responsable de resolver la cuadratura del círculo que supone suministrar mayor sensación de bienestar y capacidad de consumo a los electorados sin acelerar dramáticamente la destrucción del planeta.

Por lo que se refiere a la separación del sector “Salud” del campo de la “Biotecnología”, aunque es impecable desde el punto de vista histórico, no estoy tan seguro de que lo sea desde una perspectiva epistemológica. Esa singularización de la industria y la ciencia de la salud humana no acabo de verla clara.


FreePatentsOnline, patentes

18 Noviembre 2007

Entre los sistemas abiertos de búsqueda de patentes en internet destaca FreePatentsOnline, aunque no parece haber sobre él mucha información. Funciona desde hace años (¿2005?) y ha sido mejorado recientemente, supongo que para competir con Google Patent Search, que sería su gran rival entre las bases de datos de patentes privadas pero de uso gratuito, financiadas con publicidad (o sea, dejando a un lado los servicios de las oficinas de patentes como Esp@cenet, USPTO, JPO, etc. y de los proveedores comerciales como Derwent, Delphion, CAS, etc.)

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En cuanto a contenidos, FreePatentsOnline permite buscar todas las patentes norteamericanas (USPTO) y europeas (EPO) y anuncia que va a incluir las japonesas (JPO). De los tramos más modernos cuenta con texto completo recuperable y de otros sólo con imágenes pdf. Todos los archivos pdf se pueden abrir una vez que uno se ha registrado, lo que es gratuito y también da derecho a servicios personalizados de gestión de resultados, mediante carpetas que se pueden compartir, exportación de datos a Excel, alertas y RSS, archivo de búsquedas, etc. Los documentos pdf se pueden ver, descargar e imprimir completos, frente a lo que ha venido ocurriendo mucho tiempo en bases de datos públicas (USPTO, Esp@cenet).

Las posibilidades de búsqueda en FreePatentsOnline son bastante amplias para un sistema gratuito. Aunque ofrece un casillero simple, estilo buscador, en la página de inicio, la “Advanced search” admite dos modalidades: “Quick search” mediante un formulario con 26 campos de búsqueda y “Expert search” mediante sentencias de búsqueda con códigos de campo y operadores booleanos, de truncamiento, de proximidad y de relevancia. Son recuperables numerosos datos técnicos de las patentes, se puede buscar por clasificaciones (internacional y US, aunque no hay índices) y se enlaza también a las patentes citadas por y que citan a la visualizada. Las referencias de las patentes se exportan en formatos Bibtex y Endnote.

Además, FreePatentsOnline ofrece un extenso sistema de ayudas y explicaciones, no sólo sobre el manejo de la fuente en concreto (un tutorial muy detallado), sino incluso sobre propiedad intelectual, cómo funciona el sistema de patentes y cómo son los documentos de patente, qué comporta buscar patentes, clases de búsqueda, etc.

Más allá de lo que FreePatentsOnline permite en su sitio web directamente a los usuarios registrados, ofrece adicionales “Data services“, personalizados para el cliente, de análisis y minería de datos de patentes, mediante potentes y sofisticadas tecnologías.

Sea de ello lo que fuere, insisto en que para tratarse de un servicio de búsqueda abierto y gratuito, las prestaciones de FreePatentsOnline me parecen más que apreciables, aunque sea tal vez menos conocido y penetrante que Google Patent Search, que, por cierto, sigue en beta. Entretanto, se anuncia otro nuevo actor en el escenario de la información IP: Patents.com

Sobre bases de datos de patentes se ha publicado hace poco un artículo que estudia y compara precisamente las otras, las comerciales y las de oficinas públicas de patentes:

Y otro artículo reciente que repasa el panorama de las bases de datos de patentes, incluyendo someramente FreePatentsOnline es:


Sitios web de I+D+I en España

28 Octubre 2007

¿Dónde puedo buscar información sobre I+D+I en España, de alcance nacional? En numerosos sitios web, de organismos del Gobierno, fundaciones y asociaciones, como los siguientes:

  • Página de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Educación y Ciencia, que incluye entre otras cosas programas de recursos humanos, los OPIs españoles, infraestructuras e instalaciones científicas, proyectos de investigación, evaluación en la ANEP y la CNEAI, transferencia de tecnología, planes nacionales de I+D, estadísticas económicas, indicadores de I+D, cooperación y planes regionales de I+D+I, etc.
  • Ingenio 2010, de la Presidencia del Gobierno, que incluye los programas Consolider, CENIT, Avanza, Euroingenio e información sobre la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología (CICYT).
  • Plan Nacional de I+D+i 2008-2011, con información completa al respecto y acceso al documento de Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología (ENCYT).
  • FECYT, Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología , para promover el análisis y reflexión sobre el progreso científico-tecnológico y la divulgación de la ciencia y la tecnología, así como facilitar servicios a la comunidad I+D.
  • SISE, Sistema Integral de Seguimiento y Evaluación, observatorio permanente del sistema español ciencia-tecnología-sociedad: descripción, estudios, informes, indicadores, encuestas, evaluación.
  • INEbase, Investigación y desarrollo tecnológico, Instituto Nacional de Estadística: indicadores estadísticos anuales sobre recursos y resultados de la ciencia y tecnología en España.
  • Tecnociencia, el Portal español de la Ciencia y la Tecnología, con información general y noticias sobre el sector.
  • Portal Español de Movilidad para Investigadores, información práctica para venir a o salir de España.
  • CDTI, Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, promotor de la innovación y el desarrollo tecnológico entre las empresas españolas.
  • PROFIT, Programa de Fomento de la Investigación Técnica, del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.
  • Registro de Entidades I+D, de entidades que realizan actividades de I+D, del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.
  • Instituto de Salud Carlos III, cabecera de la investigación biomédica: Fondo de Investigaciones Sanitarias (FIS), indicadores de I+D, evaluación de tecnologías sanitarias, centros de investigación, redes temáticas, Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud, etc.
  • DGAM, programas de I+D de la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa.
  • Fundación COTEC, Fundación para la Innovación Tecnológica, que incluye abundantes estudios, informes, análisis y documentos electrónicos sobre la innovación en España, orientados sobre todo a las empresas.
  • Servicio Europa I+D, de la CRUE, información de la I+D de las universidades españolas en el marco europeo, etc.
  • SOST, Oficina Española de Ciencia y Tecnología en Bruselas, para el asesoramiento sobre I+D en el ámbito europeo.
  • RedOTRI, Red de Oficinas de Transferencia de Resultados de la Investigación de las universidades, con documentos electrónicos, etc.
  • OPTI, Observatorio de Prospectiva Tecnológica Industrial: informes, estudios y análisis sobre tendencias y perspectivas de futuro en materia tecnológica.
  • COSCE, Confederación de Sociedades Científicas de España, que agrupa a unas sesenta y coordina sus inquietudes en I+D+I (Acción CRECE, etc.)
  • FEDIT, Federación Española de Centros de Innovación y Tecnología, que agrupa a los centros tecnológicos, organismos de innovación radicados en o dirigidos hacia el sector productivo.
  • APTE, Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España.

El modelo lineal, superado

2 Agosto 2007

Siguiendo con la idea de las dificultades para armonizar la segunda función de las universidades (generación de conocimiento) con una tercera y nueva tarea (innovación empresarial), se ha publicado hace pocas semanas un número de la revista Minerva dedicado a The business of research. Su artículo introductorio, titulado Science and the creation of value, de Sven Widmalm, presenta el asunto de las cambiantes relaciones entre ciencia, tecnología e industria de la siguiente manera.

El clásico modelo lineal sobre estas relaciones afirmaba que se da un proceso “Investigación científica > Desarrollo tecnológico > Innovación industrial” que conduce al progreso y el bienestar social y es: (i) estrictamente causal, (ii) unidireccional, en ese solo sentido, y (iii) entre tres esferas perfectamente separadas, con lógicas propias e independientes. Este modelo estaba avalado por las tesis de Robert K. Merton sobre la estructura normativa de la ciencia y por las propuestas de Vannevar Bush sobre políticas científicas en EUA, en ambos casos de mediados del siglo XX.

Pero está claro que el modelo lineal ha entrado en crisis, tanto en cuanto descripción de la realidad, como en cuanto fuente de inspiración de las políticas científicas, con el surgimiento de una ciencia post-académica (John Ziman) o de la tecnociencia (Javier Echeverría). Las cosas han cambiado, primero en EUA y luego por imitación en Europa y otros países: un cambio conceptual y político.

El paradigma emergente parece confuso y problemático pero tiende hacia la idea de que la generación de conocimiento no es un asunto científico-académico, sino un fenómeno social de amplio alcance, una fuerza productiva objeto de comercialización y en la que las fronteras (ciencia/tecnología/industria) se han difuminado. (De nuevo remito a ¿Qué es la tecnociencia? y La revolución tecnocientífica de Echeverría; pero Potocnick, el comisario de Ciencia e Investigación de la UE lo acaba de decir: “Estaré satisfecho si en esta década la gente considera el conocimiento tal y como veían el carbón y el acero hace cincuenta años: como una materia prima que se debe valorar, como un pilar de las sociedades, como un instrumento creador de empleo y un impulsor de la economía”).

Sven Widmalm, al introducir el resto de artículos que componen la revista, se plantea en cambio dificultades e interrogantes: ¿Es posible trasladar miméticamente modelos de EUA a otros países? ¿Son compatibles las nuevas orientaciones con la tradicional sensibilidad europea por el bienestar social y el interés público? ¿Qué pasa con el papel de la ciencia como marco cultural de referencia (como cosmovisión independiente del mercado, diría yo)?


Patentes y curriculum científico

15 Julio 2007
  • Guasch, Luis M. (2007). Nuevas perspectivas en la evaluación de las patentes como parte del curriculum científico. Revista Española de Documentación Científica, 30(2):218-240.

El artículo de Guasch aborda la creciente importancia de las patentes en el curriculum de los científicos de universidades y centros públicos de investigación, junto con las dificultades y tensiones que ello entraña y las direcciones de posible evolución. Entre estas, Guasch destaca la conversión en agencia estatal del CSIC y la constitución como empresas de los departamentos de transferencia, valorización y comercialización pertenecientes a organismos de investigación. De hecho, asegura que los sistemas de I+D y de innovación parecen ser más eficientes cuantos más intermediarios actúan en ellos. También apunta Guasch la necesidad de indicadores rigurosos de evaluación de la actividad científica, para medir y juzgar adecuadamente a los inventores y las invenciones.

Naturalmente, las patentes tienen más importancia en la vida profesional de los científicos porque las universidades y OPIs están empezando a desempeñar una tercera función, la de agentes de la innovación, del desarrollo económico, empresarial e industrial, como parte de la “triple hélice” (Patentes en las universidades).

A mi modo de ver, en las universidades las dificultades para armonizar la segunda función (generación de conocimiento) con la tercera (innovación empresarial) no son triviales y residen en varios aspectos:

  • Organización de las universidades para asumir dentro de sus esquemas académico-corporativos la tercera función, que requiere un estilo de gobierno más empresarial, una gestión más ejecutiva, una política activa.
  • Transparencia y armonía de la relación y la transición público/privado en el nuevo escenario, tanto para las personas como para los organismos.
  • Conflictos de prioridad entre publicación y comercialización del conocimiento generado, no fácilmente solucionables con “años de gracia” para los científicos.
  • Heterogeneidad de patentes y publicaciones desde el punto de vista de la evaluación de su impacto: éxito comercial frente a reconocimiento por los pares.
  • Como Guasch explica, influencia del contexto de transferencia en el desarrollo y comercialización de las patentes, más allá de la competencia del científico y la calidad de sus resultados.

En definitiva, la tercera función pone a prueba seguramente la ética tradicional de la investigación científica, tal como fue codificada, por ejemplo, por Robert K. Merton. No obstante, no creo que ello sea un impedimento decisivo, aunque entrañe conflictos de valores (¿Qué es la tecnociencia?).


Ingenio 2010, un resumen

14 Junio 2007

Dentro del complejo panorama de las políticas públicas de fomento de la investigación, y en concreto de las que emanan del Gobierno central de España, al tradicional Plan Nacional de I+D, se ha agregado en los últimos años Ingenio 2010, una estrategia gubernamental para acelerar la convergencia con Europa en la sociedad del conocimiento.

Ingenio 2010 constituye algo así como un esfuerzo adicional, suplementario, para impulsar la ciencia, la tecnología y la innovación en España, en la perspectiva de la Estrategia de Lisboa de la Unión Europea, que aspira a alcanzar en 2010 un 3% del PIB en gasto I+D+i, con 2/3 de participación privada, en el conjunto de la UE. Las cifras españolas son necesariamente más modestas, porque se parte de posiciones muy retrasadas dentro de la Unión: en 2003 la inversión en I+D+i supuso un 1′05% del PIB, y en 2005 ha sido del 1,13%.

El objetivo de Ingenio 2010 es aumentar los habituales niveles de crecimiento en la actividad I+D+i, con el fin de alcanzar en 2010 una inversión en investigación, desarrollo e innovación del 2% del PIB, que incluya una participación privada del 55%. Se pretende también que el sector TIC de la economía llegue a suponer el 7% del PIB.

Ingenio 2010 es un conjunto de actuaciones que se superponen a los planes tradicionales de fomento de la investigación y que asignan más recursos, mejor gestionados y evaluados, para alcanzar objetivos más ambiciosos, según el Gobierno (presentación de la CICYT). Los programas estratégicos que abarca son tres, con diversas acciones:

  • Programa CENIT, para promover grandes iniciativas público-privadas, los Consorcios Estratégicos Nacionales de Investigación Técnica:
    • Proyectos CENIT para financiar grandes proyectos integrados de investigación industrial.
    • Fondo de fondos de capital-riesgo para financiar la creación y consolidación de empresas tecnológicas.
    • Programa Torres Quevedo de inserción de jóvenes doctores universitarios en el sector privado.
  • Programa CONSOLIDER, dirigido a la excelencia investigadora mediante la cooperación y la formación de grandes grupos de investigación:
    • Proyectos CONSOLIDER, para financiar actuaciones de investigación de gran tamaño y duración por parte de consorcios y grupos líderes.
    • Iniciativa CIBER, para impulsar la ciencia de excelencia en Biomedicina y Ciencias de la salud mediante estructuras de investigación en red.
    • I3, para la Incorporación, Incentivación e Intensificación de la Actividad Investigadora en universidades y OPIs.
    • Fondo estratégico para infraestructuras científicas y tecnológicas y para la creación de grandes instalaciones singulares distribuidas por el territorio nacional.
  • Plan AVANZA, para alcanzar la media europea de indicadores de desarrollo de la sociedad de la información, es decir, de produccion y consumo de TIC.
    • Proyectos tractores y ayudas a las empresas para incorporación e integración de TIC.
    • Promoción de las TIC en los hogares, la educación y las administraciones públicas.

Ingenio 2010, concebido en 2005, parte, por supuesto, de la creencia en que la inversión en I+D+i aumenta la productividad, la competitividad, el crecimiento económico y el empleo, en cada empresa y en el conjunto de la sociedad. Veremos si dentro de unos años ha dado los resultados que esperan sus promotores. De momento, está suponiendo una inyección considerable de recursos públicos adicionales en el sistema ciencia-tecnología-industria.