Acceso abierto y bibliotecarios

Durante siglos, las bibliotecas se han dedicado a conservar y difundir el conocimiento social registrado en forma de impresos (libros, revistas…) Cada biblioteca formaba unas colecciones propias, las protegía y facilitaba el acceso a las mismas a sus lectores, tal era su misión. Con la edición electrónica en internet, se viene creyendo que esa misión se va a mantener, mutatis mutandis: cada biblioteca adquiere derechos exclusivos sobre un cierto volumen de documentación publicada en internet, de pago, la integra en un conjunto coherente y la adapta y canaliza a su clientela mediante metainformación (catálogos…), servicios de búsqueda, asistencia, formación, etc. Unos contenidos propios caracterizarían a la biblioteca, sean fondos impresos o un segmento de internet.

Sin embargo, es probable que el acceso a los resultados de la investigación en internet sea cada vez más abierto (post: ¿Vamos al acceso abierto?), gracias a un cambio gradual en los modelos de negocio en que se basa la edición de la información científica. Si las publicaciones van estando en acceso abierto, cualquiera puede canalizarlas y cualquiera puede informarse sin pasar, en ningún sentido, por las bibliotecas. Al perder una parte fundamental de sus contenidos, se diluyen sus funciones, su histórica razón de ser. Parece que los bibliotecarios deberían estar en contra del acceso abierto, verlo como una amenaza.

Pero, sorprendentemente, en términos generales, los bibliotecarios suelen ser favorables al acceso abierto. Descartando que sean unos suicidas irresponsables, despreocupados de su mismo medio de vida, ¿a qué puede obedecer esta actitud? Creo que hay, al menos, tres motivos:

  1. Por deontología profesional, los bibliotecarios trabajan a favor de la más amplia y libre difusión y comunicación del conocimiento.
  2. Por identificación con sus clientelas, por simpatía, se sienten comprometidos a ayudar a los investigadores a comunicarse mediante sistemas más cómodos.
  3. Se proponen cambiar de funciones y dedicarse ellos mismos a publicar, abiertamente, la producción científica de las instituciones para las que trabajan, asociándose más al autor que al lector

De la abundante movilización bibliotecaria en pro del acceso abierto a la ciencia, cabe destacar en España el blog de Alicia López Medina, llamado precisamente Open access. Aunque a veces puede dar la impresión de un cuaderno de campaña militar, redactado bajo las urgencias del combate, es recomendable y valioso para seguir las novedades sobre el tema (o intervenir en la batalla, incluso).

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