Transferencia de tecnología

31 marzo 2007

Sobre transferencia de tecnología existe una estupenda presentación del Gerente del Parc Cientific de Barcelona (PCB) que se expuso en un curso de la UIMP y está disponible en formato ppt en la web del Ministerio de Educación y Ciencia:

La presentación tiene dos partes. En la primera se explican los elementos fundamentales, conceptos, agentes y estructuras, de la transferencia tecnológica; y en la segunda se aborda el tema de los parques científicos como una de los sistemas de transferencia de tecnología. Para comprender todo el tema es muy útil el cuadro de la diapositiva 16. Resumo algunos puntos importantes.

Transferencia tecnológica es la venta o concesión lucrativa (comercialización) de conocimientos que permite al comprador fabricar en las mismas condiciones que el vendedor o innovar a partir del conocimiento adquirido. Se puede producir transferencia mediante instrumentos como:

  • Contratos tecnológicos
  • Convenios de cooperación y alianzas estratégicas
  • Compra o importación de bienes y equipos
  • Movilidad, incorporación de personal
  • Licencias de patentes
  • Servicios científico-técnicos y de asistencia técnica
  • Creación de empresas (spin-off y start-up)

Entre las estructuras que facilitan la intermediación o interrelación para la transferencia de tecnología están:

  • Oficinas de transferencia de resultados de la investigación
  • Centros tecnológicos
  • Centros de innovación
  • Institutos tecnológicos y de investigación
  • Servicios de apoyo a la investigación
  • Laboratorios de homologación y ensayos
  • Parques científicos y tecnológicos
  • Incubadoras de empresas
  • Plataformas tecnológicas
  • Clusters regionales de innovación

Según Víctor Gómez, un parque científico/tecnólogico es un proyecto desarrollado en un espacio físico concreto que:

  1. Mantiene relaciones con universidades, centros de investigación y otras instituciones de educación superior.
  2. Está diseñado para alentar la formación y crecimiento de empresas basadas en el conocimiento y otras organizaciones de gran valor añadido.
  3. Posee un organismo estable de gestión que fomenta la transferencia de tecnología y promueve la innovación entre las empresas y organizaciones usuarias del parque.
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Más dinero y más ciencia

27 marzo 2007

En los últimos días han coincidido una noticia sobre datos recientes de Eurostat acerca del gasto español en I+D+i y un editorial de Nature (22-03-07) dedicado a la situación de la ciencia en nuestro país.

La noticia es que el gasto total en I+D+i en España ha pasado desde el 1,06 % del PIB en 2004 a un 1,12% en 2005. Cualquiera puede calcular, de seguir las cosas a ese ritmo, cuánto se puede tardar en alcanzar el objetivo del 2% previsto por el Gobierno para 2010. Bien es verdad que, como mal de muchos, puede argumentarse que tampoco la UE va a conseguir pasar del 1,85 % al 3% en el mismo plazo.

El editorial de Nature reconoce que en España se está haciendo un importante esfuerzo presupuestario público en materia de investigación, con incrementos muy notables, y recoge la satisfacción de muchos científicos al respecto. Pero asegura que además de dinero se necesita reformar y modernizar drásticamente la organización y administración de la ciencia. Según la revista, las estructuras y sistemas de gestión y de recursos humanos están anquilosados, son muy burocráticos, dependen demasiado del intervencionismo político. Nature urge a la ejecución de los planes previstos sobre agencias autónomas (el CSIC, la de evaluación, financiación y prospectiva,…) y a tomar otras medidas de flexibilización.

Un ignorante en economía como yo piensa que si el PIB español está aumentando fuertemente, el 3% anual o más, es difícil que los incrementos en la porción pública de la inversión en I+D+i, por importantes que sean, resulten suficientes para totalizar una parte significativamente mayor cada año de ese PIB en expansión. Dándole la vuelta: si la economía crece mucho sin apenas inversión en investigación por parte del sector productivo, porque los agentes empresariales más dinámicos son, por ejemplo, la industria de la construcción y la del turismo y la hostelería, será difícil tener un país innovador sólo a costa del erario público.

Si además, como apunta Nature, la gestión de la política científica y de la investigación es poco eficiente, el rendimiento de los recursos tampoco será dinamizador. Aquí Nature calla sobre la increíble “complejidad” estructural de las políticas públicas de I+D+i en España, con su nivel europeo, su nivel nacional, sus niveles regionales, sus “autónomas” universidades…, donde o los inputs en coordinación consumen parte considerable de las energías, o los resultados son escasamente coherentes y rentables (o ambas cosas).

Se me ocurre otra simplificación. Para que en un lugar haya investigación e innovación lo que se necesita es masa crítica de científicos emprendedores y activos y masa crítica de empresas activas y emprendedoras, mucho más que riego de dinero por inundación. Pero si se carece de voluntad, tampoco es para agobiarse con tanta competitividad: España puede de todas formas ser un país feliz, simpático y soleado (aunque con demasiado ladrillo y hormigón). La otra opción, desarrollar un ejército tecnológicamente puntero, es menos vistosa.


Algoritmos genéticos y cultura

27 marzo 2007

Para el estudio riguroso de los fenómenos del conocimiento y la cultura en la especie humana son sin duda muy útiles las aproximaciones desde la neurociencia, las ciencias cognitivas y la ecología humana. Pero también es fundamental la computación, por ejemplo los algoritmos genéticos.

Los procesos por los que la materia incorpora información son los que permiten generar complejidad, venciendo, con consumo de energía captada del exterior, la tendencia a la entropía (degradación, descomposición y desorden) de todo sistema aislado. Seguramente la evolución de los sistemas socioculturales, tan complejos, se podrá explicar un día desde dinámicas informacionales, se basen o no en el concepto concreto de memes.

Los procesos informacionales que tienen lugar sobre estructuras neuronales o sobre soportes artificiales (escritura, electrónica…), prolongando la dinámica informacional basada en moléculas de DNA, serían los mecanismos genotípicos cuya expresión fenotípica es la cultura, la ciencia, la técnica, las instituciones, las costumbres, etc. La computación y la inteligencia artificial facilitan la comprensión de dichos procesos. La computación evolutiva, emparentada con la biología evolutiva, es la que posiblemente más tenga que ver con el asunto, proporcionando, por ejemplo, el interesante concepto de algoritmo genético, tema sobre el que hay abundante bibliografía.

Un algoritmo genético (Wikipedia, en castellano) es una técnica informática que imita el funcionamiento de la evolución biológica para resolver problemas, buscando, combinando y optimizando soluciones, y produciendo innovación. Opera mediante simulación por ordenador, combinando aleatoriamente soluciones posibles a un problema, para producir diversidad, y seleccionando las soluciones más aptas, que se vuelven a recombinar y evaluar en sucesivas generaciones. La aptitud media de cada generación va creciendo, y al final, se obtiene una solución si no óptima, convergente con lo óptimo.

Con algoritmos genéticos se abordan problemas industriales y se hace diseño evolutivo artificial de invenciones técnicas reales, alguna de las cuales parece que se ha patentado. Otra técnica relacionada con los algoritmos genéticos es la de los algoritmos meméticos. Todo ello, junto con la idea de replicación viral de la información, modeliza lo que puede ocurrir fuera de los ordenadores, en los cerebros.


Las bases de datos del NIST

24 marzo 2007

Uno de los lados luminosos del imperio es el alto sentido de lo público que reina en el campo de la información científica. Este espíritu público es quizá heredero de la misma tradición, con raíces protestantes, que desarrolló desde el siglo XIX las bibliotecas anglosajonas, y contrasta con el fuerte individualismo que en otros aspectos rige la vida norteamericana.

El caso es que en los EUA se mantienen muchas y valiosas bases de datos científicas públicas. Son públicas en el doble sentido de mantenidas con cargo a impuestos por parte de organismos gubernamentales y de accesibles sin restricciones a toda la ciudadanía. Están, además, abiertas al resto del mundo, de manera tan generosa como, en la práctica, colonizadora.

El máximo ejemplo es por supuesto PubMed, pero cabría igualmente hablar de science.gov, o de los recursos de la OSTI (en el DoE). Y es también el caso de las bases de datos del National Institute of Standards and Technology (NIST).

Las NIST Scientific and Technical Databases ofrecen datos de referencia estándard (Standard Reference Data) sobre sustancias, propiedades, constantes, coeficientes, mediciones, características estructurales de la materia y tablas de información cuantitativa fundamentales en ciencia y tecnología y en la industria. Son datos producto de la investigación propia o de la revisión de la literatura publicada, pero en todo caso evaluados y avalados por el NIST, como base para otros desarrollos o aplicaciones técnicas. La mayor parte de la información es de tipo factual: numérica, gráfica o icónica. Pero también hay algunos archivos o subarchivos de datos bibliográficos.

Las bases de datos del NIST, más de 100 ficheros, abarcan no sólo un volumen ingente de información, sino también un amplio espectro de disciplinas: metrología, química, materiales, física general, física atómica y molecular, biotecnología, biometría, ambiente, electrónica, computación, construcción, etc. Entre las más importantes bases de datos destacan: el NIST Chemistry WebBook, Physical Reference Data, CODATA Fundamental Physical Constants, o Atomic Spectra Database. Algunas otros de los ficheros son de pago, no obstante.

NIST Data Gateway es una pasarela para buscar información básica simultáneamente en unas 80 de las bases de datos del NIST. Funciona a modo de un índice, pudiéndose recuperar sólo por palabra clave, sustancia o propiedad. Los resultados son simplemente remisiones a los ficheros donde se encuentra y puede buscar la información deseada.

Además de las bases de datos propiamente dichas, del NIST se puede consultar la Virtual Library, el Journal of Physical and Chemical Reference Data, coeditado con AIP, sus publicaciones técnicas, sus Standard Refererence Materials, y su servicio de estándares y regulaciones, entre otras cosas. El directorio Intute recoge unas 120 entradas sobre el NIST, lo que da idea de su relevancia, sin duda. 


“Entre ingenieros y ciudadanos”

21 marzo 2007
  • Broncano, Fernando. Entre ingenieros y ciudadanos: filosofía de la técnica para días de democracia. Barcelona: Montesinos, 2006.

Entre ingenieros y ciudadanos es un ensayo de filosofía de la técnica. Por tal entiende su autor una rama especial de la filosofía de la acción, en la que ésta tiene una estructura intencional compleja, con un sujeto colectivo y heterogéneo. Es decir, Broncano sitúa la técnica entre las acciones intencionales.

El problema último sobre el que Broncano pretende arrojar luz es el de la tensa relación entre política democrática y desarrollo tecnológico, ciudadanos e ingenieros: praxis y techne, con categorías clásicas. Busca aclarar cómo aproximarnos al ideal de una ciencia y una técnica bien ordenadas en una sociedad bien ordenada; busca la armonía.

Broncano entiende que los ciudadanos y ciudades son realmente desde el origen seres tecno-naturales, híbridos de biología y técnica, ciborgs sustentados sobre sistemas de computación de la información (la memoria y comunicación humanas). Afirma que, puesto que la técnica supone control y planeamiento, requiere responsabilidad, como cualquier acción intencional. Sobre estas bases, cree pensable y posible el control público y deliberativo de la tecnología, contando con la implicación responsable de los ingenieros en un ágora ampliada, en una asamblea capaz de armonizar el voto ciudadano inspirado en el sentido de la justicia y el consejo experto basado en el conocimiento y la técnica.

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Entre ingenieros y ciudadanos me parece inteligente e interesante. Ofrece, además de reflexiones valiosas, una perspectiva práctica y fundamentos saludables para afrontar políticamente la ciencia y la tecnología: cómo debe ser nuestra actuación, cómo enfocar nuestra acción, nuestras decisiones, la praxis. Aboca a una filosofía política de la ciencia y la técnica, casi a un programa.

Sin embargo, creo que en cuanto a la evolución real y global de los sistemas socioculturales, las cosas no funcionan así. Creo que el mundo artificial no es el resultado de la planificación libre y responsable. Que la noción de acción intencional es demasiado parecida a la de diseño inteligente. Que la cultura y la tecnología son resultado de procesos y dinámicas informacionales no finalistas, no conscientes, no controladas ni planeadas. Que, además, la parte de biología del ciborg homosapiens impone sus decretos en forma de dinámicas ecológicas de supervivencia y acaparamiento de recursos (mercado…) Que no vale el determinismo, pero tampoco el finalismo.

Fernando Broncano, que sabe de todo esto, y su libro, que me merece admiración y respeto por sí mismo y además por ser la obra de un maestro mío, me suscitan una dolorosa pregunta, sin respuesta: ¿cuánto hemos de imaginar que las cosas no son como son para afrontar, soportar o transcender la brutalidad de lo real?


Profesionales en información, 3

18 marzo 2007

La educación y la enseñanza pertenecen al tipo de fenómenos por los que una nueva información (descriptiva, normativa, valorativa, técnica, etc.) queda registrada en la mente de un homosapiens. En virtud de ello, como sucede con cualquier clase de propagación y replicación de información, la educación y la enseñanza pueden ser aceleradas por unas tecnologías de la información cada vez más potentes.

Los centros y actividades de enseñanza son, por tanto, un excelente mercado para la penetración y expansión de la industria electrónica e informática. Al aprovechamiento de esta oportunidad de negocio se debe fundamentalmente el intenso desarrollo que está teniendo, y tendrá sin duda en el futuro, la tecnología educativa en las universidades y otras instituciones. 

Por otra parte, las TIC permiten superar algunas limitaciones o condicionantes (co-presencia, lentitud, motivación, pasividad del receptor, etc.), favoreciendo la productividad y el rendimiento de los sistemas de enseñanza. Con la tecnología educativa, las universidades pueden buscar mayores cotas de éxito y eficiencia en la transmisión del saber. 

Además, las universidades (y otros centros de enseñanza) ven necesario utilizar con sus estudiantes las técnicas y sistemas en los que se desenvuelve su vida cotidiana. Se intenta que la experiencia formativa no quede aislada del mundo real y cuente con el imprescindible toque de modernidad que haga atractiva la oferta educativa a la menguante clientela que cada vez se ve más a sí misma como colectivo de consumidores.

En la enseñanza superior las TICs permiten transmitir conocimiento con didácticas más activas que las tradicionales clases magistrales, generando conductas de aprendizaje, frente a la mera recepción de información. Por todo esto, la tecnología educativa está tan presente en las propuestas del Espacio Europeo de Educación Superior.

La evolución de la enseñanza universitaria va, pues, exigiendo, además de maestros, infraestructuras de la formación y el aprendizaje, recursos y medios: comunicaciones, máquinas, sistemas de enseñanza asistida por ordenador, contenidos docentes en la red, software variado, herramientas multimedia, acceso a información y documentación, instalaciones para estudiar, salas de trabajo en grupo, facilidades para el esparcimiento y la formación no reglada, etc. Es lo que frecuentemente se resume en las expresiones Centros de Recursos para el Aprendizaje, Learning Centers, etc.

Todo esto indica, creo yo, que en Universidades y otros centros similares van a ser apreciados en el porvenir como profesionales de la información los expertos en tecnología educativa y en toda clase de apoyo instrumental al proceso tecnificado de aprendizaje y enseñanza: profesionales capaces de integrar una multiplicidad de recursos en un sistema medianamente coherente y en constante cambio, al ritmo de la industria de las TIC.

Puede verse también Profesionales en información, 1, Profesionales en información, 2 y Profesionales en información, 4.


Martindale’s Reference Desk

17 marzo 2007

Martindale’s Reference Desk es un sitio bastante extraño, la obra gigantesca de un hombre solo, un californiano llamado Jim Martindale, con un currículo dedicado a la ciencia, a la medicina y a la consultoría de información. Gestiona su propio proyecto desde 1994, lo que le convierte en un clásico.

Martindale’s es un directorio de recursos en Internet, especialmente centrado en la ciencia, la ingeniería y la medicina. Dispone de una interfaz incómoda, tosca, antigua, estrictamente arborescente. Parece un gopher. No se pueden hacer búsquedas, sólo navegar por páginas y páginas con fondo azul oscuro, jerarquizadas por temas o tipos de información. Es como una colección de apuntes o notas, con una organización muy elemental. La descripción de los sitios es relativamente escueta y poco estructurada.

Sin embargo, el volumen de información referenciado es ingente y los contenidos valiosos. Martindale’s recoge enlaces a todo tipo de sitios web: textos, materiales docentes, cursos, bases de datos, revistas, software, diccionarios, catálogos, etc. Las entradas son muchísimas, pero parece que están actualizadas y muy seleccionadas, con criterio de buen conocedor de la ciencia y la tecnología. Aunque la selección está hecha desde y para EUA, el alcance es internacional.

Los apartados más relevantes son los “centros virtuales” dedicados a ciencias de la salud, física, astronomía, química, biociencias, geociencias, materiales e ingeniería. Pero también incluye recursos sobre idiomas, transportes y viajes, geografía internacional, electrónica, náutica, etc.

Lo más característico de Martindale’s es quizá que reúne muchas fuentes de referencia con información factual y numérica: datos, propiedades, constantes físicas, estructuras atómicas, espectroscopía, sustancias y productos, medidas, fórmulas, cálculos, directorios, mapas, etc. En este sentido, resulta espectacular el apartado Calculators On-Line Center, donde nuestro hombre recopila, según dice, más de 22.000 calculadoras online, applets, simuladores, animaciones, demostraciones, hojas de cálculo, videos, etc.; todo organizado por materias, impresionante.

Aunque Martindale’s no ganará un premio al diseño de interfaces, bien merece ser conocido por quienes bucean en información científico-técnica. Y no se financia con publicidad, ni nada.