“La revolución tecnocientífica”

  • Echeverría, Javier. La revolución tecnocientífica. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 2003.

Javier Echeverría hace en La revolución tecnocientífica una caracterización general de la tecnociencia, una práctica científico-tecnológica aparecida en los años 80 del pasado siglo y cuyo precedente es la macrociencia (big science) que surgió tras la segunda Guerra Mundial. Nos introduce además al estudio sistemático de la tecnociencia desde el punto de vista axiológico, o sea, de los sistemas (y conflictos) de valores que rigen su desarrollo.

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Para sus análisis, Echeverría se fija en la evolución de la ciencia y la tecnología en los EUA desde 1940 a nuestros días y en la propagación a otros países de los modelos de práctica investigadora instaurados allí. La obra resulta muy interesante, para empezar, porque ayuda a comprender la situación actual de España y Europa, y de todo el mundo en realidad, en lo que se refiere a investigación, desarrollo e innovación.

La tecnociencia, según Echeverría, surge de un cambio profundo en la estructura de la actividad científica, pero no por una revolución metodológica o epistemológica (Kuhn), sino por una modificación de la manera en que se practica la investigación y se gestiona el conocimiento. La tecnociencia es una nueva modalidad de actividad científico-técnica que queda institucionalizada como fuerza productiva fundamental y característica de la sociedad de la información y el conocimiento.

La revolución tecnocientífica se sitúa en la perspectiva de los estudios CTS (Ciencia-Tecnología-Sociedad) y, a mi modo de ver, está casi más cerca de la sociología que de la filosofía de la ciencia, aunque su autor insiste en la importancia de su enfoque axiológico como aportación genuina de la filosofía a los estudios sociales de la ciencia. Desde luego, Echeverría denuncia abiertamente la inadecuación de la filosofía de la ciencia tradicional para entender la tecnociencia.

El autor analiza con inteligencia la evolución reciente de la ciencia y la tecnología aportando conceptos claros e interpretaciones fecundas, pero sin hacer filosofía o lógica de la Historia. Respeta la realidad de lo sucedido y su complejidad. No llega a caer en la prestidigitación histórico-filosófica de convertir “macrociencia” o “tecnociencia” en esencias ideales, sino que se mantiene con habilidad en el filo de lo filosóficamente interesante y lo históricamente cierto. Para ello, analiza muchos ejemplos de casos reales.

La revolución tecnocientífica ayuda a ver la realidad sin los velos del idealismo humanista o de la propaganda político-empresarial. Pero Echeverría y su libro se caracterizan por una gran ecuanimidad y rigor en los análisis. Desenmascaran la realidad sin el más mínimo asomo de panfletarismo, con la serenidad y objetividad de la mejor ciencia de la ciencia, de una forma analítica, precisa y profunda.

Vamos, que me ha gustado mucho.

Una respuesta a “La revolución tecnocientífica”

  1. […] Echevarría ha intentado apresar las características de esta nueva cultura llamándola Civilización Tecnocientífica. La ha descrito como una suma de ciencia y tecnología, aunque quizá se trate de una interacción […]

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