Profesionales en información, 4

Las tecnologías de control de la información caminan de la mano con las de su propagación, desde siempre. Por eso siempre ha sido, y sigue siendo, un ideal imposible el sistema universal y único de control y recuperación de la información, llámese catálogo de los libros del mundo, Repertorio Bibliográfico Universal, Control Bibliográfico Universal, digital-universal-lo-que-sea, o Google… Se persigue un sueño inalcanzable, porque tanto como progresa el control, aumenta la producción y la proliferación de contenidos. Y las exigencias del acelerado ritmo del trabajo intelectual reducen el tiempo disponible para buscar y conseguir, entre tanta información, la información precisa y preciosa.

De ahí que la figura del guía humano capaz de orientar a los exploradores extraviados en la selva de la información, permanezca a lo largo de la historia como un estereotipo duradero, con el ejemplo célebre de la Misión del bibliotecario de Ortega. Este bibliotecario es un superviviente en medio de la barahúnda y el tráfago de la última modernidad, un resistente con tal vez algunas perspectivas de futuro.

En el campo de la actividad científica y tecnológica, cada vez más compleja y exigente en plazos y resultados, basada en equipos multidisciplinares y amplias redes de cooperación, un avezado conocedor de los vericuetos y atajos del intrincado territorio informacional podría ser un interesante compañero de viaje, una ayuda aprovechable fundamentalmente para ahorrar tiempo a quienes colonizan nuevas regiones del conocimiento. Tal vez, tal vez.

Pues, como dice Bernabé Zea en un interesante artículo con el que estoy de acuerdo: “Sin embargo me parece indiscutible que la gran cantidad de información especializada existente exige tener un conocimiento real de la materia a buscar (química, ingeniería, patentes, negocios, etc.) para poder recuperar y seleccionar la información que precisa el usuario. (…) debe conocer a fondo, no sólo el lenguaje de recuperación y el contenido de las bases de datos, sino también, la materia que se pretende buscar y herramientas para la edición posterior de la información obtenida” (Zea, B. Futuro de los profesionales de la información: nuevos productos conllevan nuevos roles”. El profesional de la información, 2006, 15(6):408-410).

Es decir, unos profesionales de la información capaces de agregar valor (informacional) al proceso investigador codo con codo con los demás miembros del equipo de trabajo y, por tanto, adecuadamente especializados en materias científico-técnicas, podrían ser valiosos colaboradores en la empresa investigadora.

Puede verse también Profesionales en información, 1, Profesionales en información, 2 y Profesionales en información, 3.

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