Un siglo de política científica

Hace justo cien años, en 1907, se fundó en España la JAE, la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. Su creación y su actividad supusieron que el Estado acometía por primera vez de forma sistemática una política pública orientada a promover la ciencia y la tecnología, y con ello a modernizar el país. Se intentaba superar el retraso frente a otras naciones europeas, sacar a España de su inferioridad y aislamiento históricos, puestos de relieve en especial en 1898. Fue también un intento regeneracionista, heredero del espíritu de la Institución Libre de Enseñanza.

La JAE estuvo presidida por Ramón y Cajal, hasta su fallecimiento en 1934, y gestionada por José Castillejo como Secretario. Creó o asumió numerosos centros e instalaciones científicas, como el famoso Instituto Rockefeller. Pero, sobre todo, acometió una decisiva política de formación de investigadores mediante becas para estancias en el extranjero. Con la Guerra Civil la Junta fue desmantelada y con su infraestructura el gobierno franquista creó el CSIC, en medio de la más completa devastación intelectual (entre otras devastaciones).

Los resultados de la Junta para Ampliación de Estudios fueron espléndidos, y contribuyeron a la llamada Edad de Plata de la cultura española, el primer tercio de siglo XX. Seguramente por primera vez muchos investigadores españoles se trataron de igual a igual con los de países más desarrollados, y España evolucionó en un clima intelectual abierto y creativo. Además de Ramón y Cajal, premio Nobel en 1906 e influyente modelo para todos, estuvieron de una u otra forma vinculados a la JAE, o al ambiente científico que la rodeaba, investigadores que merece la pena recordar, pues muchos de ellos sufrieron el exilio o el olvido de diferentes maneras: físicos como Blas Cabrera, Miguel Catalán, Arturo DuperierJulio Palacios; químicos como Enrique Moles; ingenieros como Leonardo Torres Quevedo, Esteban Terradas o Emilio Herrera; médicos como Pío del Río Hortega, Gregorio Marañón, Severo OchoaJuan Negrín y Nicolás Achúcarro; el matemático Julio Rey Pastor, o biólogos como Ignacio BolívarAngel Cabrera.

La Junta para Ampliación de Estudios, como sus prohombres, bien se merece por tanto un centenario. Fue un instrumento clave en uno de los últimos intentos de los españoles por construir un país sólido, moderno, similar a los europeos; intentos que en el transcurso de la historia, por lo visto, cada cierto tiempo se repiten y fracasan.

Entre otros muchos sitios, puede leerse sobre la JAE y su época en:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: