Sobre gestores de referencias

29 septiembre 2007

Los gestores de referencias, o gestores bibliográficos, son unos dispositivos mediante los que los contenidos científicos se difunden en forma de (digamos) metadatos: metainformación que va y viene, se guarda, se edita, se organiza, se comparte e intercambia por parte de los consumidores finales… Algunos de los más significados miembros de esta familia de mecanismos son los siguientes (más información en este artículo, por ejemplo):

Principales productos comerciales, con prestaciones parecidas:

Otras herramientas, muy diferentes y variadas, para trabajar con referencias:

  • Zotero, extensión de código abierto del navegador Firefox.
  • BibTeX, programa abierto asociado al editor científico LaTex.
  • Biblioscape, familia de gestores, unos de pago y otros gratuitos.
  • Bibme, para componer bibliografías fácilmente.
  • EasyBib, programa básico con versiones gratuitas y de pago.
  • Aigaion, un sistema holandés gratuito, en línea

Marcadores sociales, principales instrumentos para captar, archivar y compartir referencias científicas:

Se me ocurren algunas preguntas que no sé responder:

Aunque no todos los programas de Thomson sean exactamente iguales, ni funcionen todos en línea en la web, ¿para qué quiere tantos, qué piensa hacer con ellos? ¿Colecciona, acapara, copa el mercado, bloquea la competencia?

¿ Por qué Nature NPG, floreciente emporio biocientífico, impulsa herramientas sociales como Connotea y Scintilla y contenidos abiertos como Nature Precedings, y adopta posturas independientes ante el debate del acceso abierto ? ¿Camuflaje, expiación, íntima preferencia?

Y ¿ cuánto tiempo va a permanecer RefWorks en su espléndido aislamiento, sin que nadie lo adquiera, tras su fantástica expansión ? ¿O cuánto va a pasar sin que Elsevier tenga un gestor de referencias propio y a su altura?

Entiendo la utilidad de los gestores para los científicos, investigadores, etc., pero (en cierto modo) no deja de admirarme la proliferación de tantos de estos dispositivos, incluso muy básicos, para que la información circule y se multiplique (y “se organice”) por todas partes.

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“Writing as an engineer”

27 septiembre 2007

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A guide to writing as an engineer trata sobre técnicas de escritura y de redacción de documentos en el campo de la ingeniería. Me parece una obra modesta y práctica, bien escrita y organizada, que puede resultar eficaz como parte del aprendizaje (y enseñanza) informacional de los futuros ingenieros y de su capacitación en habilidades de comunicación. Esta segunda edición incluye entre otras cosas un capítulo nuevo sobre el uso legítimo de información ajena en los escritos técnicos, asunto, como se sabe, de creciente actualidad. En el mismo también se discuten brevemente otros conflictos morales que plantea el manejo de información al ingeniero (manipulación o retención de datos, advertencias de seguridad en productos, etc.)

El libro aborda todos los temas que se puede esperar, ofreciendo recomendaciones prudentes, útiles y razonables sobre cómo escribir correctamente en ingeniería; las clases de documentos que puede tener que elaborar un ingeniero; la redacción de informes técnicos, correspondencia, comunicaciones y otros textos; cómo crear tablas y gráficos; cómo buscar información en fuentes impresas y en internet; preparar presentaciones; redactar escritos para la búsqueda de empleo; técnicas de cita, documentación y comportamiento ético al componer textos en ingeniería; etc.

Es una guía de la que podrían sacar provecho sobre todo los estudiantes en la fase final de su formación, de cara a su futuro ejercicio profesional. No se centra en cómo hacer las cosas con ordenadores, sino en cómo deben quedar hechas las cosas (los documentos). Aunque sus pautas de redacción se refieren al idioma inglés, en general son tan sensatas que resultan en buena medida trasladables a otra lengua.


Clases de revistas científicas

23 septiembre 2007

Piénsese lo que se piense de Elsevier en muchos aspectos, no cabe duda de que hacen bien su trabajo, y en particular su trabajo de penetración publicitaria, por ejemplo con los bibliotecarios: prueba de ello es su serie de pequeñas publicaciones LibraryConnect, donde hay cosas interesantes, siempre a medio camino entre la información y la propaganda. Me ha gustado la clasificación de las revistas científicas que incluyen en su folleto Journal publishing at Elsevier: por su claridad, por estar basada en el sólido bagaje de la empresa, y porque tiene ya un cierto sabor a lo histórico. La resumo a continuación:

Academic Research JournalDifunde resultados primarios de la investigación · Rigurosa revisión por pares · Artículos de unas 10-12 pág. · Sin publicidad · Entre 300 y 1.500 suscripciones impresas en todo el mundo.

Letters JournalFacilita difusión rápida de resultados provisionales que pueden llevar a documentos más completos · Excelente para comunicar resultados negativos pero valiosos · Revisión por pares que asegure la validez pero mantenga la rapidez de publicación · Sin publicidad · Artículos breves, de unas 4-8 pág. · A menudo vinculada a una sociedad científica · Tiradas muy variables · A veces sólo versión en línea.

Transactions and ProceedingsComunicaciones, resúmenes e informes presentados en congresos, solicitados o no · Conlleva una cierta evaluación de la relevancia respecto al tema del congreso y del nivel de calidad científica · Revisión por pares en algunos casos también · Abstracts o artículos entre media y unas 4 pág. · Sin publicidad · Tiradas muy variables.

Review JournalAnaliza tendencias actuales de la investigación o presenta bibliografía · Artículos recibidos y encargados · Revisión por pares dependiendo de si el artículo es remitido o encargado · Artículos de hasta más de 50 pág. · Grandes listas de referencias · Sin publicidad · Con frecuencia, vinculada a una sociedad científica · Tiradas de hasta unas 1.000 copias impresas, pero a veces sólo versión en línea.

Abstract Journal:  Información secundaria en forma de referencias de la literatura actual sobre un tema concreto · Sin revisión por pares · Examen de los artículos referenciados para controlar su relevancia, corrección de resúmenes y asignación de términos de indización · Entradas desde unas líneas a media página · Sin publicidad · Normalmente, ahora sólo en línea.

Professional JournalInformación primaria o secundaria, generalmente de carácter práctico · Artículos remitidos o encargados, siempre revisados y a menudo muy editados · Artículos entre 1 y 10 páginas · Abundante publicidad, para rebajar el precio · Grandes tiradas, de hasta 100.000 copias.

Newsletter Información de impacto, valiosa, oportuna y puntual · Revisión por pares limitada pero intensa edición de los artículos · Puede incluir noticias · Periodicidad frecuente · Casi siempre sin publicidad · Tiradas variables.

Magazine Difunde la ciencia con estilo periodístico, para públicos amplios · Cubre un rango extenso de disciplinas · Secciones de noticias, entrevistas y opinión de científicos · Sin revisión por pares · Normalmente los autores son periodistas con formación científica · Publicidad de todo tipo · Artículos a todo color con vistosas fotografías · Muchas veces periodicidad semanal · Tiradas enormes, de más de 250.000 copias · Portal online con variados contenidos.

Hybrid Journal:  Gran revista académica de investigación con secciones y aspecto de magazine · Con frecuencia dedicada a un sector de la ciencia · Incluye noticias y correspondencia · Incluye también artículos de máximo nivel con rigurosa revisión por pares y altas tasas de rechazo · A menudo lleva publicidad · Artículos de varias páginas a todo color · Tiradas por encima de las 5.000 copias · Portal online con foros de opinión, etc.


REBIUN, unos comentarios

20 septiembre 2007

Hace mucho tiempo que lo pienso y voy a dejarlo escrito para que no se me olvide: que en un país como España los bibliotecarios hayan sacado adelante y mantengan el catálogo colectivo REBIUN es digno de admiración, tiene mucho mérito.

El catálogo REBIUN es una herramienta muy potente, por la cantidad de recursos bibliográficos especializados que reúne, de tantas universidades y centros. Y demuestra una gran capacidad técnica. Pero, además, ha sido impulsado desde la base, gracias al trabajo y al empeño de muchas personas, desde las propias bibliotecas universitarias. No lo ha promovido, ni coordinado, ninguna instancia oficial. Todo lo más, ha recibido subvenciones, o apoyo, cuando el proyecto era ya una realidad en marcha.

El catálogo REBIUN demuestra también una gran voluntad de colaboración, de conjunción de esfuerzos. Dadas las reducidas facilidades que ha tenido, es una pequeña y casi insólita expresión de fortaleza y cohesión del sector de las bibliotecas, en España.

Desde luego, el nombre de la cosa, REBIUN, no fue precisamente un hallazgo del diseño posmoderno. Igualmente, hay numerosos aspectos en los que el proyecto podría progresar, si se desea que se adapte a la velocidad de los cambios del entorno y que fortalezca la proyección pública en la red de las bibliotecas académicas y científicas.

Se me ocurre, por ejemplo, que las sesiones del catálogo deberían ser estables. Ahora se cierran cada muy poco tiempo automáticamente, volatilizándose cualquier tarea emprendida, lo que exige volver a empezar. ¿Qué estrategia puede ser la de un sitio del que se expulsa al usuario a la mínima ocasión? ¿Qué amigabilidad o usabilidad hay en abandonar al cliente que ha osado entrar, en lugar de retenerle el mayor tiempo posible, para ganar cuota de pantalla?

Que los registros carezcan de URL permanente es rasgo común de los catálogos de bibliotecas, pero Worldcat sí las tiene. Ello permitiría a fuentes de las dimensiones de REBIUN que sus registros pudieran usarse como descripciones de referencia en internet, mediante sencillos hiperenlaces, y aprovechar mejor su posible enriquecimiento con sumarios, reseñas, digitalización, etc., lo que multiplicaría los vínculos del público con el sitio.

Es meritorio que REBIUN está enlazado a través de Google, por supuesto. Pero si las bibliotecas quieren competir en la red para ser competitivas en la realidad, conseguida la potencia de la agregación, REBIUN tendría que avanzar más en su propia colocación inteligente en internet, hacia un posicionamiento más abierto y visible.

Digo esto pensando también un poco en el artículo de Fernanda Peset y Tomàs Baiget, Catalogación, sí. Pero ¿cómo?, publicado hace unas semanas en Thinkepi, alrededor de las reglas de catalogación angloamericanas y los OPAC.


Ciencia y sociedad: agenda

18 septiembre 2007

Escribía hace poco que la comunicación científica [2], es decir, la interacción ente el conocimiento experto y la sociedad en su conjunto, tiene lugar en un terreno muy complicado, en el que se ventila una amplia agenda de asuntos difíciles. Apunto unos cuantos:

(i) Control democrático. Dado el volumen de la financiación pública de la ciencia y la tecnología, cómo se fijan las prioridades y fines y cómo se evalúa la consecución de objetivos en los planes públicos de investigación y desarrollo, con qué clase y grado de intervención de las instancias políticas democráticamente representativas.

(ii) Tecnocracia. Inversamente, qué participación expresa debe tener el conocimiento tecnocientífico en el gobierno de los asuntos públicos y en las decisiones políticas de sociedades altamente complejas, desarrolladas e informacionales.

(iii) Participación social. En el establecimiento de líneas de investigación y en el seguimiento o transferencia de sus resultados, qué participación tiene la sociedad civil, qué agentes sociales intervienen y cómo lo hacen, cómo influye en la investigación la ciudadanía (o la clientela, en otra perspectiva).

(iv) Necesidades sociales. Cuando alguien declara que satisfacer las necesidades sociales es el objetivo de la investigación, hasta qué punto, en qué proporción, se está refiriendo a las demandas del mercado (oportunidades de negocio) o a fines y valores generales, a largo plazo (intereses de la especie), en el otro extremo.

(v) Legitimidad social. En la comunicación ciencia-sociedad, la primera busca el consentimiento de la segunda, que necesita para su expansión como subsistema social y para ejercer su liderazgo como fuerza productiva fundamental, que transforma a la propia sociedad.

(vi) Educación y formación. Hay una obvia pero no poco problemática comunicación de la ciencia a los niños y jóvenes a través del sistema educativo y de canales no reglados, muchas veces obligada a conjurar tanto el pánico a la desmotivación como el abuso del aprender jugando.

(vii) Cultura científica. El desarrollo tecnocientífico también requiere aumentar la preparación y motivación del conjunto de la ciudadanía, para que todos se integren y participen en dicho desarrollo o tengan criterios propios a la hora de valorar la ciencia, o al juzgar o consumir los avances científicos concretos.

(viii) Vocaciones y mano de obra. Es otro problema de comunicación, o de relaciones públicas, despertar entre los jóvenes universitarios vocaciones investigadoras, que permitan, a través de una trabajosa carrera, incorporar futura mano de obra cualificada para el sistema tecnocientífico.

(ix) Ética de la investigación. Los conflictos entre fines y valores con vigencia social, por un lado, y los objetivos de los proyectos de innovación científico-industrial, por otro, constituyen una fuente de problemas en la relación ciencia-sociedad. 


Propiedad intelectual en crisis

14 septiembre 2007

La propiedad intelectual nació, como se sabe, del mundo de la imprenta y de la Modernidad, lo que ya he anotado en otra entrada. No es extraño, pues, que estemos ante una crisis de la propiedad intelectual, porque es una institución un tanto anacrónica. Lo mismo que sucede al matrimonio, a los dedos del pie humano y a otros muchos órganos y formas aparecidas a lo largo de la evolución biológica o sociocultural, que la propiedad intelectual pierda su función original no quiere decir que desaparezca: puede sobrevivir atrofiada, o asumir nuevos roles… Pero atraviesa una seria crisis, a pesar del volumen de la industria de los contenidos.

La propiedad intelectual ha sido una institución típica de una época en que la propagación de información por medios industriales, con la imprenta, se intensificó respecto a la situación anterior, de parsimonia manuscrita y tradición oral. Pero no es ya tan funcional en un ambiente en que la replicación de la información se acelera exponencialmente, con la electrónica.

Digamos que la propiedad intelectual funcionó bien en un rango de velocidades intermedias de proliferación de la información, y, además, anclada en otras características estructurales del periodo moderno:

  • Frente a la idealización del antiguo texto original, precariamente representado en manuscritos escasos y perecederos, o frente a la liquidez evanescente de los bits actuales, la industrialización del conocimiento con la imprenta trajo consigo su cosificación en forma de objetos tangibles, testigos contundentes y repetidos de la creación intelectual.
  • La auctoritas medieval fue reemplazada por el autor como creador personal, contemporáneo, conocido y reconocido, con su nombre reiteradamente grabado en portada de los libros.
  • La prevalencia del antropocentrismo como eje cultural de la dinámica moderna, frente al teocentrismo medieval, hizo emerger al hombre como sujeto, que conoce, domina, recrea el mundo y es dueño de sus creaciones.
  • Apareció el individuo, que se emancipó como ciudadano, titular de los derechos de propiedad a que por mérito o capacidad se hiciera acreedor, y trasunto del ascenso social de la burguesía.
  • Predominó la individualización del creador, como resultado de su labor esforzada y casi solitaria, frente al anonimato medieval o a la comunitarización actual de las empresas intelectuales, a veces incluso basadas en la potencia replicadora de las nuevas TIC o en la inteligencia delegada en la Red.
  • Protegiendo al creador individual, se buscaba la promoción pública del conocimiento social, lo que no preocupaba en el Medievo, ni está claro cómo se deba hacer en nuestros días.

Porque, ahora, ¿ cómo sostener la propiedad de ideas cultivadas casi colectivamente, que germinan sobre máquinas informacionales y no dan como fruto objetos materiales ? Quedarían, quizá, como formas de dominio intelectual más sólido, el secreto y la patente, que es el registro deliberado de la novedad para reservarse el derecho de explotación, y donde el dominio no está conectado directamente a la mera creación, sino al acto de reivindicar.


“Telépolis y el Tercer Entorno”

11 septiembre 2007

Entre los estudios y ensayos sobre la repercusión social de las nuevas TIC, Los señores del aire es ya un clásico. Creo que la interpretación de Javier Echeverría, autor al que yo recurro con frecuencia, ha ejercido una gran influencia en la percepción general sobre la sociedad de la información. Es una reflexión ordenada y rigurosa, conceptualmente penetrante, elaborada desde una valoración independiente y analítica de la tecnología y del cambio social.

Los señores del aire estudia el nuevo marco de interacción humana que surge con las TIC: lo que Echeverría llama el Tercer Entorno (E3), que sería un nuevo espacio social diferente al entorno natural (E1) y al entorno urbano-industrial (E2). La obra también incluye elementos de crítica y reforma social, propuestas para humanizar y democratizar los nuevos escenarios, hasta ahora sumidos en el neofeudalismo, con el fin de constituir una ciudad global, Telépolis.

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Se me ocurren algunos comentarios:

1)  Del valor clásico y rigor intelectual de la obra es testigo su buena resistencia al trepidante cambio de las coyunturas tecnológicas desde su publicación ¡en 1999! Incluso, muchas modas posteriores (My Space, Second Life, los avatares…) tienen bastante que ver con los conceptos de Echeverría.

2)  La secuencia E1, E2, E3 recuerda a una lógica o filosofía de la historia, a fases o momentos en la evolución o despliegue del Espíritu, pero hay que reconocer que en manos del autor representa una herramienta de análisis filosófico potente y bien trabada.

3)  Se echa de menos una hipótesis explicativa solvente sobre los mecanismos causales, o el sustrato, del surgimiento de los diferentes entornos y especialmente de E3; el por qué de las cosas. El autor no descarta una visión antropocéntrica, por la que el origen de los sucesivos entornos estaría en la acción humana.

4)  Echeverría insiste además en considerar que lo sobrevenido como resultado de las nuevas TIC (E3) es básicamente un espacio social, un marco espacio-temporal para la interrelación de los homosapiens, que no se reduce a un medio informacional.

  • Es legítimo, pero manifiesta que Echeverría aborda su análisis en clave antropológica, culturalista, aunque podría hacerlo desde una perspectiva ontológica y científica más general.
  • ¿Por qué le parece poco a Echeverría que el Tercer Entorno sea un nuevo segmento de realidad material (electrónica) densamente informacional, simplemente informacional? Que se pueda actuar por su mediación en otros entornos no le resta carácter informacional.
  • A mí me parece más bien que el carácter informacional del Tercer Entorno (o como se le quiera llamar) es algo más general y más básico que su dimensión social o su función antrópica, porque la información es común a toda la naturaleza y al universo entero.