Un alegato contra Google

La verdad es que una crítica tan demoledora de Google, en tantos aspectos, como la que realiza este artículo australiano, merecería un texto más largo y fundamentado. No obstante, a pesar de su rapidez periodística, apunta maneras; para mi gusto, atina en buena medida;  y es, por lo menos, de un pesimismo estimulante.

También es cierto que algunos de los males que Haigh denuncia, sobre todo con relación a la educación, son generales de internet y la web, y no exclusivos de Google, por mucho que este sea una de sus fuerzas propulsoras principales.

Claro, que tal vez no haya que fiarse, porque gracias a Google y a la Wikipedia (venganza ciega) uno descubre que Gideon Haigh es en realidad un periodista especializado en cricket, aunque haya ganado algún premio por este artículo.

En cualquier caso, ¿de qué acusa Haigh a Google? (“G” en adelante):

  • G. se ha infiltrado en nuestra vida pública y privada de manera fulminante, asimilándose sin distanciamiento crítico ni reflexion consciente, haciéndose ubicuo y transformando drásticamente nuestro entorno con la fuerza intoxicadora de una religión.
  • Con su presentación de resultados, G. dirige la percepción de la cultura, el conocimiento y la información, e influye poderosamente en la comprensión y valoración de la realidad.
  • G. practica el secretismo sobre sus métodos, funcionamiento y alcance, de manera que no hay rendición de cuentas, justificación o responsabilidad pública sobre la forma en que “la información del mundo se organiza y se sirve”: es una fórmula secreta orientada a la eficacia práctica en el mercado.
  • G. tiende a la larga a reforzar la visibilidad de los contenidos más populares, frente a la discriminación de la calidad; induce incluso a que los contenidos profundos y valiosos, que no emergen a través suyo, resulten olvidados e insignificantes.
  • G. es el máximo patrocinador de la devastadora aplicación al conocimiento, la cultura y la educación de la ideología consumista de la facilidad y comodidad a toda costa.
  • G. es uno de los responsables de la conversión, mediante las TIC, de la educación en una apariencia, en virtud de la cual la externalización de la memoria se lleva tan lejos que no hace falta realmente saber nada, sino sólo buscarlo en G. cuando hace falta y trasladarlo de soporte “copiando y pegando”.
  • Con su servicio de digitalización de libros, G. puede provocar que los libros no capturados, o las partes no capturadas, por el buscador se desvanezcan en la irrelevancia, o se desvanezca la lectura de los libros completos, sustituida por la búsqueda, manejo y replicación de fragmentos mediante G.
  • Con G., el papel de gran broker global del conocimiento y la cultura humanos es asumido por una compañía privada en busca de beneficios.

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