Chemistry y PhysMat Central

Diríase que el sistema editorial de BioMed Central (BMC) se consolida, es sostenible, dado que se extiende a otros espacios de la ciencia. Hace un año nació Chemistry Central, la sucursal de BMC para el campo de la química, y hace pocas semanas acaba de aparecer PhysMat Central, para la física y las matemáticas. Con ello, también, la revista electrónica abierta y comercial desborda el ámbito biomédico.

Chemistry Central publica una revista electrónica de acceso abierto, Chemistry Central Journal (con un saldo modesto de 25 artículos en sus siete primeros meses de vida) y también facilita la consulta de los artículos de química publicados en varias revistas propias de BMC o editadas por BMC en colaboración con otros editores. No hay mucha tradición de acceso abierto en química, por lo que es un intento significativo, desde una buena plataforma de lanzamiento.

PhysMat Central (PMC) ha empezado a publicar este mes de octubre dos revistas, PMC Physics A (altas energías, física nuclear, gravedad y cosmología) y PMC Physics B (materia condensada, física atómica, molecular y óptica), y anuncia el lanzamiento de PMC Physics C. La dinámica de trabajo de la física es muy diferente a la de la química y en este caso la iniciativa debe abrirse paso entre la muy consolidada combinación de eprints abiertos (arXiv, etc.) y revistas comerciales, con la idea también de atender a nuevas necesidades y planteamientos de publicación abierta surgidos en el CERN y en otros sectores. Desde PMC se promueve el depósito de los artículos en arXiv.

Las explicaciones que los editores ofrecen de su modelo de negocio son sencillas y comprensibles: se financian con los APCs (Article Processing Charges) de los autores, básicamente mileuristas (más o menos a 1.000 € cada artículo). De esta manera, la comunicación científica se sufraga por el lado de la divulgación de los resultados, como la última fase y el coste final del proceso investigador, la acreditación o evaluación del conocimiento. O sea, se organiza como un mercado de autores, en lugar de como un mercado de lectores, lo que permite el acceso abierto para estos últimos, que no se cobre por la lectura. Claro que, en este caso, la sostenibilidad de la empresa editorial depende, reconocen los editores [pdf], de que el mercado de autores sea suficientemente amplio y no exageradamente selectivo, por así decirlo.

Luego, como BMC ofrece acuerdos corporativos a los organismos y bibliotecas para que sufraguen colectivamente (al por mayor, con descuentos) la actividad publicadora de sus investigadores, las instituciones financian al editor convertidas en suscriptoras de autoría en vez de ser suscriptoras de lectura, como sucedía antes, en el modelo “lector paga”.

Creo que todo ello representa un pequeño paso más en la consolidación comercial de formas más rápidas e intensivas de propagación de aquel conocimiento que no es objeto inmediato de explotación industrial, o sea, de patente, licencia, etc.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: