Entropía e información

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Según Ben-Naim, la entropía puede ser fácilmente comprendida en términos de sentido común, como un concepto sencillo y familiar, y no tiene por qué ser una magnitud misteriosa e inaprehensible. Con talante divulgativo pero riguroso, con abundantes razonamientos y ejemplos, el libro prepara al lector para que descubra por él mismo qué es la entropía, cómo cambia y, lo más importante, por qué siempre cambia en un sólo sentido en cualquier proceso que sea espontáneo: aumentando. Para ello, Ben-Naim parte de la formulación atomística de la Segunda Ley de la Termodinámica, que tiene en cuenta la constitución corpuscular de la materia, sujeta a la mecánica estadística. También se basa el autor en las teorías matemáticas de la probabilidad y de la información.

Ben-Naim conduce al lector a la conclusión de que la entropía es “Missing information”, la información que falta, la carencia o la pérdida de información, término que prefiere al de incertidumbre (uncertainty). Lo que cambia, aumentando, en los sistemas que evolucionan espontáneamente es, pues, la desinformación. En definitiva, la entropía no es más que información.

La información le parece a Ben-Naim una magnitud científica bien definida, que expresa de manera más clara y exacta que la idea de “desorden” qué es la entropía. La entropía es una medida de la ignorancia, sin que esto pueda interpretarse en términos subjetivistas o relativos al conocimiento humano de los sucesos, sino a la indeterminación probabilística.

Cualquier sistema, aislado y espontáneamente, pasa más tiempo en estados de elevada probabilidad que en estados de probabilidad baja. Por consiguiente, si está en un estado de baja probabilidad (por tanto, de elevada información) pasará a uno de probabilidad alta (menor información). La desinformación, la entropía, aumenta. Esto no es más que sentido común, según Ben-Naim: mera consecuencia del juego de las probabilidades en el universo de sucesos que ocurren en un sistema de partículas, una ley de la probabilidad más que una ley de la física.

Naturalmente, añado yo, hay segmentos anti-entrópicos de la realidad, crecientemente informacionales, que no evolucionan como sistemas aislados y espontáneos, sino consumiendo energía del exterior. Son muy improbables, pero haberlos, haylos.

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