El acceso abierto, ¿dañino?

29 mayo 2008

Raghavendra Gadagkar, un científico que trabaja en el Centre for Ecological Sciences del Indian Institute of Science, en Bangalore, dice en una carta publicada en Nature la semana pasada, así como suena, que el acceso abierto causa más daño que bien en los países en vías de desarrollo. No es que se manifieste como un entusiasta partidario de las publicaciones sufragadas por los lectores, sino que, puestos a elegir, ve aun peor, para los investigadores del Tercer mundo, las que se basan en el modelo “autor paga”. 

Para Gadagkar, el funcionamiento del peer review impide que los científicos tengan iguales oportunidades para publicar, en función sólo de la calidad de los artículos. Pero, según él, el sistema de acceso abierto distorsiona aún más las condiciones de equidad, pues los costes de publicación suponen un obstáculo añadido para los autores, que no se puede resolver sistemáticamente con descuentos a investigadores sin recursos, ni trasladando los gastos a las agencias financiadoras. Gadagkar termina diciendo:

[Page charges] … could be disastrous for the underdevoloped world, encouraging people to remain as consumers (readers), rather than become producers (authors) of knowledge. A ‘publish for free, read for free’ model may one day prove to be viable. Meanwhile, if I have to choose between the two evils, I prefer the ‘publish for free and pay to read’ model over the ‘pay to publish and read for free’ one. Because if I must choose between publishing or reading, I would choose to publish. Who would not?

La reflexión de Gadagkar se nutre, desde luego, de una percepción del investigador como esencialmente autor y no como lector de publicaciones, en lo que tal vez no vaya desencaminado. Bajo esa perspectiva, de una manera un poco ruda, si lo prioritario es publicar y no leer, lo que importa no es cómo se publica, sino cúanto cuesta (esfuerzo, tiempo, dinero…) Sin embargo, Gadagkar olvida que al científico como autor también le interesa la difusión, repercusión y acceso a sus artículos, los indirectos retornos derivados.

El planteamiento resulta chocante para la mentalidad occidental desarrollada, dispuesta más bien a favorecer el libre acceso al conocimiento a costa del autor, incluso aunque cueste lo mismo y a los mismos (las agencias financiadoras de la investigación) que la comunicación científica sufragada por el lector. Pero Gadagkar lanza un reproche al paternalismo occidental, lo ve más preocupado de que en el Tercer mundo lean que de que investiguen. La actitud del científico indio es estrecha de miras, pero constituye una llamada de atención y es comprensible en su entorno: pendiente de necesidades básicas, puede prescindir mejor del libre acceso al conocimiento que de publicar. Es una visión diferente de la “brecha digital”.

Por mi parte, creo que una mayor accesibilidad o fácil propagación de la información, y también del conocimiento científico, se asuma o no como un imperativo moral, es un fenómeno natural, propiciado por la tecnología, se desarrolle por una u otra vía.


Thomson Scientific WebPlus

24 mayo 2008

Thomson Scientific WebPlus es un buscador especializado en ciencia, no generalista, que funciona a través de la plataforma ISI Web of Knowledge, de cuya nueva versión forma parte como un módulo más. Con WebPlus el rastreo de información científica en Web of Knowledge se amplía a la Web abierta, transciende el ámbito de la ciencia evaluada y arbitrada, propio de sus bases de datos bibliográficas. Pero WebPlus explora la Red ciñéndose a sitios web seleccionados, de interés científico, y priorizando los resultados con criterios de relevancia propios.

Además de ser un módulo independiente dentro de Web of Knowledge, WebPlus aparece en las pantallas de resultados de las búsquedas bibliográficas como opción para extender el rastreo a contenidos de la Web, lo que se ejecuta de forma automática sobre los mismos términos de búsqueda empleados en las bases de datos.

A diferencia de Scirus, el buscador científico de Elsevier, WebPlus se centra menos en documentos y publicaciones. Recupera toda clase de páginas de sitios web siempre que tengan una orientación científica. Aunque aparecen referencias de repositorios o bases de datos abiertas, raramente se encuentran los artículos de revistas científicas como tales. No es primariamente, pues, un buscador de bibliografía, sino de contenidos científicos de cualquier tipo, lo que es coherente con su inclusión en una plataforma de bases de datos bibliográficas (incluso, para e-prints está el Web Citations Index).

WebPlus está basado en LiveSearch y en técnicas propias de selección y priorización de sitios. Es una herramienta de manejo sencillo, pero permite consultar por varias categorías de términos (Topic, Person or Author, Organism, Drug y Gene). Ordena los resultados por relevancia, aunque además se pueden filtrar por clusters temáticos (con tecnología de Vivisimo), por dominio Internet y por formato de archivo (aunque no informa del tipo de formato en los enlaces). WebPlus también permite seleccionar resultados por tipo de información (blogs, noticias, etc.), imprimirlos y enviarlos por correo electrónico, así como evaluarlos puntuándolos y recomendar o desaconsejar sitios para que se incluyan en el buscador.

George H. Pike explica en un artículo de Newsbreaks en Information Today, entre otras cosas, que Webplus es en realidad una familia de buscadores especializados, que Thomson Reuters está desarrollando como complemento de diferentes servicios de información para varios sectores profesionales (científico, pero también jurídico, sanitario y financiero).

Thomson Scientific WebPlus refuerza las capacidades de búsqueda de ISI Web of Knowledge y aumenta por tanto su valor frente a Scopus, Google, etc. Me parece muy interesante como instrumento para explorar lnternet con una perspectiva científica, evitando el ruido de otros temas y enfoques, y como complemento a la búsqueda bibliográfica de documentos. Cuando los buscadores generalistas son incapaces de filtrar tanta información como satura la Internet, un buscador científico vertical que acote el terreno y haga aflorar información de nivel adecuado resulta muy útil.

Sin embargo, al ser un recurso no abierto de un servicio de información de pago, su proyección es la de un posible accesorio en la mecánica de trabajo de los investigadores que, usando ISI Web of Knowledge, se acostumbren a emplearlo. Quiero decir que, a pesar de su interés o calidad, podría quedar escondido, pasar un tanto desapercibido. Todo lo cual, además, contradice la noción intuitiva de buscador de Internet.

No obstante, tal vez estén dudando en Thomson, dado que ahora mismo, entrando desde la página informativa de WebPlus, se puede acceder libremente al buscador, al menos de prueba.


Ciencia, evaluación y libertad

18 mayo 2008

Entre las principales fuerzas impulsoras del cambio y la complejidad social, está la tecnociencia, de la que escribo a veces en este blog, bajo la inspiración de Javier Echeverría. Yo creo que la tecnociencia es el segmento cualificado del dinamismo informativo general: la parte más depurada de cuanta información circula y se procesa a través de cerebros y máquinas. Y en el viejo lenguaje de la economía marxista representa la fuerza productiva del emergente modo de producción.

La tecnociencia es un caleidoscopio de agentes sociales, pero entre ellos están, no cabe duda, los científicos, los herederos de la ciencia tradicional. Los científicos son la peculiar mano de obra de un gran sistema productivo. Naturalmente, hay muchas clases de científicos, hay científicos empresarios… Pero muchos de ellos son mano de obra muy básica de las nuevas cadenas de valor.

En los tiempos actuales, toda la economía de los servicios se somete a patrones de gestión y optimización industrial de procesos y resultados. Y la tecnociencia, principal fuerza productiva, también. De modo que la producción científica ha de regirse según criterios de eficiencia y organización racional del trabajo, en sus prioridades, presupuestos, recursos y administración… Y también en la evaluación del rendimiento de los investigadores.

Las actividades cuantitativas de evaluación de la ciencia, de creciente importancia, son una, también peculiar, forma de taylorización de la producción científica. Exceden, desde luego, lo necesario para la dispensación tradicional de mérito y honores académicos. Pero constituyen una exigencia lógica en un sistema donde la sociedad, o las sociedades, invierten ingentes recursos, porque esperan resultados y retornos de las enormes factorías de conocimiento en que laboran legiones de empleados sui generis. La métrica de la información científica es también una valiosa herramienta para el análisis científico de la propia ciencia, etc.

La investigación ha dejado de ser una profesión libre y artesanal para convertirse en una empresa que produce en serie, masivamente. La evaluación cuantitativa de los resultados y de los propios científicos es parte de esa transformación. Pero la ciencia tradicionalmente ha reclamado libertad intelectual, ejercicio sin restricciones de la creatividad, como su mejor fermento.

¿Es susceptible la ciencia de someterse a tanto escrutinio? ¿Tanta rendición de cuentas y afán de impacto será contraproducente para el propio conocimiento? ¿Se trata de otro de los conflictos internos de la tecnociencia? ¿Perderá la ciencia su liderazgo moral en cuanto a valores que se le suponían definitorios: independencia, desinterés…? ¿O lo de la libertad era otro mito sobre la ciencia?

P.S. 02-07-09: En relación con este tema he escrito en ThinkEPI también esto: Bibliometría y Academia.


Cultura y redes neuronales

15 mayo 2008

Este artículo pertenece a un género de estudios que relacionan el aprendizaje por evolución, basado en la transferencia de información genética y en la selección adaptativa, y el aprendizaje cultural, que se realiza mediante transmisión de información por medios no genéticos (que empiezan en la imitación). Tales estudios se abordan con simulaciones computacionales, redes neuronales en este caso, y forman parte de la investigación de la inteligencia y la vida artificial.

La finalidad de este trabajo es examinar el efecto del aprendizaje cultural, mediante enseñanza intergeneracional, en la evolución y adaptación de poblaciones de agentes neuronales. Los resultados de los experimentos muestran que se da una gradual transferencia de conocimiento desde los genes al proceso cultural, de manera que incorporar aprendizaje cultural mejora el éxito adaptativo global de la población, a costa del deterioro de la capacidad adaptativa innata. La mayor parte de los recursos para sobrevivir en el entorno se van almacenando en la cultura, no en los genomas.

Reflexiones que me sugiere este artículo:

  • Desde un punto de vista metodológico, la modelización artificial sirve para entender los sistemas naturales, y entre ellos la evolución sociocultural, permitiendo una comprensión más rigurosa de las dinámicas sociales.
  • Desde un punto de vista ontológico, paralelamente, la continuidad informacional se muestra como el sustrato común de los procesos y sistemas biológicos, socioculturales y computacionales.
  • Así, la evolución biológica aparece como una forma de “aprendizaje”, de incorporación de información en las variedades exitosas frente al medio, si bien es un aprendizaje más rígido que el basado en la transmisión cultural.
  • Y, así, la sociedad del conocimiento y otros fenómenos históricos y humanos se pueden entender desde su base natural, como el resultado o manifestación de las complejas dinámicas de la información.
  • Sin embargo, las conclusiones del estudio, absolutamente concordantes con la experiencia común, evocan una paradójica, desasosegante, y también familiar, constatación: un proceso desencadenado en origen y que se desenvuelve de manera natural, el del aprendizaje cultural, parece desembocar en la inadaptación, ruptura o radical desconexión respecto a la naturaleza originaria… ¿hasta la incompatibilidad, hasta extremos destructivos…?

NTIS, con una nueva interfaz

10 mayo 2008

El National Technical Information Service (NTIS) de los E.U.A. reúne informes técnicos encargados o realizados por departamentos del gobierno federal y otros organismos nacionales y extranjeros. Cuenta con casi tres millones de documentos, incluyendo textos electrónicos, microformas, software, registros audiovisuales, etc. Se trata de informes de trabajos de investigación y estudios de carácter científico, tecnológico, industrial, económico, etc. de todas las ramas del conocimiento y sectores de actividad. NTIS suministra copias de estos documentos a quien los solicita, previo pago de sus tarifas, pues es un organismo que se autofinancia con sus servicios.

NTIS distribuye documentación de esta forma a todo el mundo, es un centro clave en materia de información tecnológica y un exponente más de la influencia internacional que los E.U.A. ejercen no sólo mediante el liderazgo militar o industrial, sino abriendo su masa crítica de cultura y conocimiento al exterior, permitiendo que se propague con la ayuda del idioma y, ahora, de las TIC.

Desde 1964 NTIS mantiene una base de datos muy detallada sobre su documentación, cuya consulta ha venido facilitando tradicionalmente a través de diversos distribuidores comerciales de información (STN, Dialog, SilverPlatter, Engineering Information, etc.) De esta manera, desde hace mucho, ha promovido la difusión de sus colecciones y servicios, generando al mismo tiempo ingresos también por la información referencial.

Con el desarrollo de Internet, sin embargo, NTIS ha abierto poco a poco su base de datos a la consulta a través de su propia web, de un modo cada vez más cómodo y eficiente. El interés por fomentar directamente la venta online de sus documentos ha hecho necesario proporcionar una herramienta de búsqueda básica y gratuita, a modo de catálogo. Así, mejora la accesibilidad de sus contenidos, de acuerdo con su misión, pero sin renunciar a la explotación comercial.

Desde hace unas semanas, NTIS tiene una nueva interfaz de búsqueda de informes en su web, con prestaciones más potentes:

  • El formulario de búsqueda tiene bastantes posibilidades, pero no es tan flexible como el de una base de datos comercial.
  • Permite restringir la búsqueda por fechas, por áreas temáticas, tipología de los documentos y por organismos patrocinadores.
  • Tiene más capacidad de recuperación booleana, embebida en los formularios, así como una ayuda muy desarrollada y explícita.
  • El refinado, análisis, tratamiento o explotación de los resultados de un rastreo son prácticamente imposibles, pues el sistema funciona más bien a la manera de un buscador.
  • La visualización y contenido de las referencias son muy pobres, sobre todo si se compara con la exhaustiva información que aparece en la base de datos NTIS vía proveedores comerciales.
  • En particular, del resumen sólo se muestra el comienzo, las cuarenta primeras palabras más o menos, lo que dificulta la decisión sobre si interesa o no adquirir el documento, a menos que se cuente con la referencia completa a través de un proveedor comercial.
  • Por otro lado, también es cierto que la consulta integrada de la base de datos NTIS con otras fuentes de información especializada incluidas en las plataformas comerciales es muy enriquecedora.
  • Además, mientras que en su sitio web NTIS sólo incluye referencias desde 1964, la versión comercial de la base de datos puede incluir informes desde principios de siglo, la cobertura no es la misma.

Así pues, aunque la nueva interfaz resulta un progreso interesante, por supuesto no hace prescindible la base de datos NTIS comercial, pues el organismo no renuncia a facilitar valor añadido a través de distribuidores de pago. Practica un hábil equilibrio impulsando su penetración directa en Internet sin prescindir de la indirecta.


“Technology matters”, de Nye

6 mayo 2008

Technology matters está escrito desde la perspectiva de un historiador que reflexiona sobre aspectos clave de la tecnología en el mundo actual a la luz de lo que le enseña el examen del pasado. Me ha parecido una obra muy sugestiva, y es interesante y adecuada para cualquier lector inquieto. Se plantea diez cuestiones polémicas que forman parte de las preocupaciones del presente: cómo se dirige la tecnología, determinismo y predictibilidad tecnológicas, evaluación social y mercado, sostenibilidad, diversidad cultural, seguridad, empleo y bienestar, impacto psicosocial, etc. Trata además estos temas de manera razonada y amena, incluyendo numerosos ejemplos de la historia reciente de la tecnología, que hacen entretenida la lectura.

Nye no da respuestas claras a todas las preguntas que plantea, le parecen cuestiones con las que convivir. Pero sus consideraciones me resultan en general sensatas. Por supuesto, estoy de acuerdo con la tesis general de que la tecnología importa, y que a la sociedad humana le interesaría dilucidar mejor cómo habérselas con ella. De especial interés son las observaciones acerca de la necesidad de introducir mediaciones reflexivas y deliberativas (mecanismos de participación, representación, evaluación, etc.) en el desarrollo social de la tecnología, asunto en el que entronca con otra mucha bibliografía (Entre ingenieros y ciudadanos). 

No obstante, frente a la abundancia de ejemplificación, faltan modelos explicativos y conceptualización. Así, la tecnología aparece demasiado poco definida desde el punto de vista evolutivo y de la ecología humana como para sacar conclusiones y encontrar certezas. Y yo enfriaría un poco el cálido optimismo antropológico que rezuma en consecuencia toda la obra.

Nye insiste, por ejemplo, una y otra vez en que toda tecnología es una construcción social, por lo que en definitiva es la sociedad, de una u otra forma, la que selecciona y modela las tecnologías y por tanto define y decide, mejor o peor, su desenvolvimiento material. Por tanto, no sería la tecnología la que conforma inexorablemente nuestras vidas, para bien o para mal, sino más bien al revés. 

Dejando aparte la peculiar guerra de los historiadores con la causalidad (o dilema del huevo y la gallina), el mismo Nye viene a reconocer que cuando una tecnología adquiere “momento”, inercia suficiente al aplicarse en la realidad, sí es ya determinante. Así que, por el mismo precio, diríamos que toda sociedad es una construcción tecnológica. Y de hecho lo decimos: las sociedades neolíticas surgen de la tecnología agropecuaria, etc. Y desde luego toda sociedad es resultado y efecto de los procesos de interacción comunicativa basados en las tecnologías del lenguaje (escritura y demás TIC).

En mi opinión, el problema es que, en su lucha contra el determinismo tecnológico, Nye, como muchos pensadores, confunde CONTINGENCIA (los sucesos no están predeterminados) o EMERGENCIA (lo complejo surge de lo simple) de los grandes sistemas (sociales en este caso) con AGENCIA (acción intencional de un sujeto), e incluso con PROVIDENCIA (diseño y tutela de los procesos por un agente exterior).

Por muy políticamente movilizadoras (o ¡tranquilizadoras!) que sean tales confusiones (una apelación optimista a que “el futuro está en nuestras manos”), son escasamente útiles para establecer cómo funcionan en realidad las cosas, lo que me parece muy necesario (saber la verdad) incluso para formular un programa de acción


Scopus Affiliation Search

2 mayo 2008

La reciente introducción por Scopus de la búsqueda por afiliación, basada en el Affiliation Identifier”, supone un nuevo avance en sus prestaciones de información científica, útil para evaluación institucional. Demuestra así una vez más Scopus el desparpajo con que pone a prueba frecuentemente el rigor y la calidad de ISI Web of Knowledge, en la dura competencia que ambos mantienen.

Affiliation Identifier es un sistema que identifica a las instituciones científicas, unificando y normalizando las muy distintas formas con que sus nombres pueden aparecer en las menciones de afiliación de los autores de las publicaciones, y diferenciándolas de las similares pero correspondientes a otros organismos. Es, pues, un método de control terminológico de las entidades productoras de la investigación.

Se puede consultar por afiliación, aprovechando la funcionalidad de Affiliation Identifier, en todas las formas de búsqueda de Scopus. Pero ahora, desde el 26 de abril, hay además una pestaña específica de Affiliation Search. Los registros detallados de las instituciones, además de enlazar a las referencias de los documentos, incluyen su código, nombre aceptado, variantes de nombre, dirección, autores, gráfico de la producción científica por materias, etc.

Scopus avisa que puede haber cierta proliferación de identidades adicionales a la principal, que deberían ser corregidas con el tiempo y contando con feedback de los interesados. (Ya se sabe que el control terminológico no se acaba nunca). Así, para muchas universidades españolas ha generado dos identidades, la general y una referida a la Facultad de Medicina correspondiente.

Con la nueva búsqueda e identificador se simplifica la selección y recuperación de los documentos publicados por un organismo. Contando con que la indización de las instituciones sea fiable, ya no se depende del rastreo de la presencia de ciertos términos en campos determinados, seguido de alambicadas operaciones de filtrado o combinación. Por tanto, es más fácil realizar estudios métricos de la investigación en un organismo, así como análisis y evaluación comparativa estandarizada, lo que resultará muy práctico y eficaz. No obstante, convendrá, claro, atender a los estudios que se aborden sobre la propia calidad y fiabilidad de la nueva herramienta.

ISI Web of Knowledge no tiene índices semejantes en las bases de datos bibliográficas. Tan sólo, se pueden buscar términos, sin más, en los campos Address, Organization, Suborganization o Group Author. En cambio, cuenta con Essential Science Indicators (ESI), que ofrece rankings y tablas de datos analíticos, entre otras cosas, sobre instituciones científicas (papers, citas y citas por paper): todo de manera rigurosa pero limitada y algo rígida.

Ahora Scopus entra también en la evaluación institucional, cuando ya de sus rankings de revistas y países se encarga SCImago Journal & Country Rank, terreno a su vez de los JCR y ESI de ISI Web of Knowledge. Y poco tiempo después de introducir Scopus TopCited, en la estela de ISI HighlyCited.

Más sobre Scopus en este blog: Índice h, Elsevier, ScopusUniv. de Cantabria en Scopus; SCImago Journal Country Rank.