El libro como excepción

Francia, que fue posiblemente el eje de la Modernidad, representa ahora la excepción occidental a la globalidad angloamericana: en política, idioma, cultura… Y Francia ha inventado la notable idea de excepción cultural, una aportación ya bastante considerable a la cultura contemporánea.

El concepto de excepción es utilísimo. Yo creo que sirve para interpretar y caracterizar no sólo a Francia y al francés en el seno de la universalidad googleleana, sino también, por ejemplo, para entender al libro como artilugio singular dentro del actual nivel de desarrollo del continuo informacional.

La excepción representa mucho más que la armonía en la diversidad o que el espejo roto del multiculturalismo. La excepción remite a la objeción de conciencia y a la deliberada autoafirmación de los heterodoxos. No siempre, por supuesto, lo excepcional es cualitativamente valioso, ni mucho menos, pero sí obstinadamente diferente.

Cualesquiera que sean sus cifras de negocio, el libro está perdiendo relevancia. Aparece ahora como un recurso especial de comunicación, quedando al margen de las impetuosas y fluidas dinámicas informativas digitales que dan forma al presente y ordenan la vida, el pensamiento o la educación de los homosapiens. Los tráficos y los procesos masivos de información que se producen a través de sistemas cognitivos naturales o artificiales utilizan el libro sólo de manera secundaria.

Y entonces, a medida que desaparece como norma, emerge el libro como excepción: como una vía peculiar, gradualmente extravagante, de información cosificada, empaquetada y paralelepípeda.

Su nuevo carácter excepcional altera los valores del libro. La comunicación mediante el libro se vuelve más intencionada, puesto que autor y lector escogen este canal de modo consciente, lo que favorece también la complicidad entre ambos. Al perder la fuerza de la universalidad, el libro circula entre convencidos, quienes se constituyen como minoría, con independencia de su número. El libro, en cuanto mero soporte, y en cuanto excepcional, adquiere significación propia, se convierte en signo. Asume un redoblado valor cultural, casi un valor etnográfico.

Una respuesta a El libro como excepción

  1. Guillermina Barrios Muñoz dice:

    En lo personal me gusto la informacion que nos dice que los medios de llevar la informacion para la educacion la tenemos disponibles en diferentes formas y que el libro no resulta lo mas rapido en comparacion con otros medios. Gracias

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