“Googléame”, de B. Cassin

  • Cassin, Barbara. Googléame: La segunda misión de los Estados Unidos. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2008.

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Los libros sobre Google casi son un género. Éste en concreto, traducido y publicado en Argentina, muy recomendable, es un examen desde el lado de la filosofía francesa. Barbara Cassin presenta al buscador como lo que pretende ser, el gran ordenador mundial de la información, desempeñando una misión de globalización estadounidense, destinada a poner orden en el caos. Una misión que se añadiría a la primera vocación de la gran potencia, combatir las fuerzas del mal.

La autora analiza críticamente la actividad de Google bajo sus dos lemas (organizar toda la información del mundo haciéndola accesible a todos y no ser malvado) y cuestiona su potencial para democratizar de verdad la cultura y el conocimiento. Según Cassin, en Google la calidad y la relevancia aparecen como propiedades emergentes de la cantidad (de enlaces), de manera automática y opaca, sin deliberación, crítica, ni consenso. La cultura y el conocimiento se reducen a mera información. Google revela y ordena toda la web con unas pretensiones que Cassin tacha de totalitarismo organicista, detentando un monopolio de facto en la red, propio de un Gran Hermano.

La conducta del buscador en la confidencialidad del correo electrónico, en sus relaciones con los poderes políticos (E.U.A., China), su multilingüismo superficial (diversos sabores y plato único), o sus ambiciones en la digitalización de libros, demuestran para Barbara Cassin que Google no es fiel al universalismo democrático que predica ni respeta una noción integral de la cultura. Google aparece como el gran mediador, mercader y calculador de las opiniones, más que de las verdades, a la altura de la sofística griega, pero carente de paideia.

“… Google es un campeón de la democracia cultural, pero sin cultura ni democracia. Porque no es un maestro ni en cultura (la información no es la paideia) ni en política (la democracia de los clics no es una democracia) (…) … Google es antidemocrático porque es profundamente estadounidense, sin darnos los medios de saberlo, de cuestionar su universalidad, de tal modo que estadounidense caiga por su propio peso como universal…”

  • La crítica de Cassin me parece en general atinada, pero expresada con la envoltura filosófica propia de la melancolía culturalista y humanista. Lo cierto es que, de hecho, la cultura no es más que información, por más que Google lo venga a poner de manifiesto al representar un gran paso en la industrialización de la información y en el desarrollo de una inteligencia compartida e intermedia, neurodigital. Y al patentizarlo empresarialmente.
  • La relevancia googleleana se inspira en la técnica de la citación científica, que extiende a toda la red, bien que de forma automática y, en efecto, “sin deliberación”. Pero tampoco el desarrollo de la ciencia es perfectamente racional y deliberativo… El problema es que estamos, de nuevo, simplemente, ante un caso de masiva industrialización informacional, que se contrapone a la artesanía y al arte del conocimiento y la educación, sin duda más cuidadosos. Google ejerce el poder de la simplificación.
  • La defensa del pluriculturalismo y la apuesta por lo francés o lo europeo, por parte de Cassin, deberían ir acompañadas de la contrición por la frecuente impotencia e incompetencia continentales frente a la globalización angloamericana.

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