SCImago Institutions Rankings

30 septiembre 2009

SCImago Journal & Country Rank (SJR) no sólo está extendiendo su influencia en la práctica de la evaluación métrica de la investigación, sino que aumenta sus contenidos, siempre sobre la base de la información bibliográfica y de citas procedente de la base de datos Scopus. Nacido hace menos de dos años, SJR acaba de lanzar su sección de ranking de instituciones científicas, SIR, que se suma a los rankings ya disponibles de revistas y de países.

Scimago Institutions Rankings (SIR) constituye un informe sobre las 2.080 instituciones de investigación con mayor producción científica de todo el mundo. En su primera edición, de este año, SIR incluye organismos pertenecientes a 84 países agrupados en varios sectores: centros de educación superior, entidades públicas de investigación, centros biosanitarios, empresas y otros.

De todas ellas, SIR analiza su rendimiento científico entre 2003 y 2007 a través de cinco factores: i) producción total de documentos; ii) citas recibidas por documento en el periodo; iii) colaboración internacional (proporción de artículos publicados en cooperación con investigadores y centros extranjeros); iv) indicador SJR normalizado (media global de la relación entre el SJR de las revistas en que publica la institución y el SJR promedio de las revistas del mismo área temática); y v) índice de citación normalizado (proporción entre el nivel de citas recibidas por la institución y el nivel medio de citas en las áreas temáticas de los artículos publicados).

El informe SIR hace referencia al enorme trabajo realizado para sortear  la dificultad de identificar y normalizar los nombres de las instituciones que los autores mencionan en los datos de afiliación, problema que, desde luego, aunque no se dice, en Scopus se encuentra muy lejos de estar resuelto a pesar del código de identificación que el año pasado introdujeron para controlar los centros de investigación.

Por otro lado, ignoro cómo se las habrán arreglado también en SIR con el problema de que en Scopus hay ¿muchas? referencias sin datos completos de autoría, es decir, que omiten buena parte de los investigadores e instituciones participantes, lo que distorsionaría los resultados, obviamente.

Institutions Rankings 2009 World Report puede consultarse en forma de listado pdf y en versión hoja de cálculo. Además, se presenta como un primer avance de lo que pretende ser una herramienta para hacer evaluación institucional de la investigación, con prestaciones de análisis de datos que permitan monitorizar y auditar el rendimiento científico. El acceso a los instrumentos interactivos, sin embargo, aunque se ofrece en la página de SIR, parece estar pendiente de implementación.

En cualquier caso, no deja de ser impresionante, como decía cuando apareció SJR, que un proyecto semejante de análisis métrico de la ciencia, con tanta fuerza, esté creciendo en España. Su influencia va en aumento, pero, de todas formas, ¿es suficientemente valorado?

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“La ciencia y nosotros”

24 septiembre 2009

Mea culpa.

En la revista española El profesional de la información acaba de publicarse un texto del que soy responsable, “La ciencia y nosotros”, que constituye una reflexión sobre la evolución de la ciencia y la información científica y sobre el papel actual/futuro que en ellas pueden tener los profesionales de la información. En dicho trabajo se recogen algunas ideas que a lo largo de los últimos meses o años he ido ensayando o construyendo en este blog. Pero, paradójicamente, he olvidado un aspecto importante que sí he tratado aquí y del que es buen testimonio el propio contenido del número de la revista donde se publica el texto.

El artículo en cuestión finaliza afirmando que la posición de los profesionales de la información en el panorama de la nueva comunicación científica es débil o incierto, a causa de la actual preponderancia de la mediación computacional en la formación de la inteligencia científica de la especie, en la ciencia industrializada. Pero que dichos profesionales tienen oportunidades: 1) reconvirtiéndose en ingenieros de la información, 2) participando o liderando plataformas informativas específicas de carácter científico donde su contribución sea relevante, y 3) compitiendo individualmente como mediadores documentales en el difícil mercado libre de la información científica.

Pues bien, hay una cuarta dimensión significativa, no explícitamente contenida en la tercera, que he omitido, lo que resulta tanto más imperdonable por cuanto he escrito de ella no sólo en este blog, sino en una nota de ThinkEPI publicada hace unos meses bajo el título “Bibliometría y Academia”. Los profesionales de la información pueden tener un amplio campo de actuación en el análisis métrico de la información, una actividad muy relevante para el trabajo tecnocientífico. La métrica, la evaluación matemática de la ciencia, es un instrumento esencial para una gestión de la investigación orientada a la eficiencia y la rentabilidad, y por tanto para la correcta administración empresarial de la I+D, pública o privada, que se lleva a cabo en ese nuevo contexto de la ciencia al modo industrial.


Mercado de la computación grid

21 septiembre 2009

Gracias al boletín de noticias de la FECYT me he enterado del anuncio por parte de CORDIS sobre el proyecto europeo de investigación GridEcon, que me parece muy interesante. GridEcon es descrita como “una plataforma de intercambio de recursos computacionales en la que se pueden adquirir y vender recursos estandarizados de computación” (Noticias CORDIS).

Es decir, con GridEcon se puede establecer un mercado de servicios computacionales en el que los clientes facilitan en ciertas circunstancias parte de sus recursos de computación sobrantes y en otros momentos consumen los recursos que necesiten. A diferencia de otras iniciativas, pues, los mismos usuarios compran y venden. Se crea así un comercio de medios computacionales similar al que ya existe con la electricidad. Además, según parece, la plataforma GridEcon se ofrece mediante licencias de código abierto.

Grid

Al margen de la viabilidad, éxito y resultados efectivos del proyecto, la solución me parece significativa:

  • Optimizaría el comportamiento infotecnológico de las empresas y organizaciones con una forma muy flexible de lo que llaman “cloud computing”, computación en la nube, que favorece el desarrollo de la sociedad infoindustrial.
  • En cuanto a los aspectos cognitivos, educativos o científicos, semejante fluidez computacional (la llamaríamos) impulsaría el crecimiento reticular y la colectivización de la inteligencia social de la especie, acelerando tendencias.

La información en Biología

17 septiembre 2009

La aplicación del concepto de información en diferentes tipos de sistemas materiales (físicos, orgánicos, sociales, electrónicos, etc.) sin duda plantea problemas. Aunque en general pueda quizá entenderse por información la improbabilidad de los estados de dichos sistemas, debe haber dificultades para emplearlo de manera homogénea en ámbitos diversos, por su posible diferente sentido en cada caso. La pregunta sería si se habla de lo mismo en todas las circunstancias, desde el caso de la información que deviene significativa para los sistemas cognitivos (naturales o artificiales), hasta la información como orden antientrópico de las redes cristalinas minerales, por ejemplo.

dna_double_helix_horizontal

En este artículo, Bergstrom, científico conocido entre otras cosas por liderar el proyecto de métrica de la investigación Eigenfactor.com, trata con su colega de los sentidos de la información en las ciencias de la vida. Los biólogos de todas las especialidades recurren profusamente a la idea de información. Pero se discute, al parecer, si se refieren a lo mismo, si se trata de la misma información sobre la que teorizó Claude Shannon, o si a veces no es más que una metáfora: especialmente en genética molecular o en biología evolutiva.

Sin embargo, los autores creen que si se interpreta correctamente la teoría de la información, entendiendo ésta en su aspecto de transmisión en el espacio o el tiempo, se puede aplicar también al funcionamiento de los genes. En este sentido, dicen que un objeto porta información si su función es reducir la incertidumbre en un agente receptor. Por su característica estructura, la molécula de DNA está exquisitamente preparada para transmitir información hereditariamente. Y el código que se basa en ella, por vincular arbitrariamente los tripletes de nucleótidos y los aminoácidos, deja libertad para optimizar la eficiencia del empaquetamiento de la información, de cara a su replicación, traducción y expresión, lo que ha sido bien aprovechado por la selección natural: hasta tal punto es informativo el DNA. 

De forma que, según Bergstrom y Rosvall, la teoría y el concepto de la información de Shannon son plenamente aplicables en todos los campos de la biología (y no sólo en neurociencia…). Se me ocurre que es extraño lo poco que se apela, por contra, a la noción de información en las ciencias que estudian los individuos y sociedades humanas.


¿Artículos del futuro?

10 septiembre 2009

Los prototipos de Article of the Future, lanzados en julio pasado por Cell Press, un sello editorial del grupo Elsevier, constituyen una forma renovada de presentar los papers científicos en la web. El contenido de los artículos en versión html deja de ofrecerse como una larga columna de texto con imágenes intercaladas para organizarse mediante un sistema de pestañas. Se enriquece el componente gráfico del documento y se integra mejor el material suplementario, audiovisual, datos, etc. El artículo adopta un estilo más estructurado, menos lineal, más propiamente web, que lo distancia de las versiones impresas o pdf.

La iniciativa parece que está cosechando algunas críticas adversas, por cuanto Elsevier estaría intentando vender como futuro algo que técnica y comunicativamente no es tan novedoso. Tal reproche está justificado en parte: es cierto que vende futuro. Pero la empresa holandesa busca adaptarse a sus clientes, no desbaratar el canon clásico IMRYD. No pretende revolucionar, desde luego, el panorama de la comunicación científica, sino fortalecer y conservar sus mercados de autores y lectores, introduciendo los cambios que le permitan mantener o acrecentar su influencia. Creo que hay que juzgar el asunto desde este punto de vista, teniendo en cuenta estas consideraciones:

  • Las comunidades científicas no son tan revolucionarias como se supone a veces, tienden a conservar su sistema de comunicación e investigación, basado en reglas sociales e instituciones muy consolidadas.
  • El cambio propuesto por Elsevier no es un alarde tecnológico, pero es un progreso desde el tradicional artículo científico impreso o en simple texto html corrido. Así hay que verlo, no comparándolo con otras tecnologías o sectores.
  • Aun a pesar de todo, son los primeros, que yo sepa, en avanzar en esta línea, y por tanto se trata de una actuación táctica beneficiosa para el posicionamiento relativo de su plataforma informativa entre los competidores.

Por otro lado, estamos ante un experimento. Es fácil de ver que a los prototipos les faltan incluso prestaciones que se ofrecen en sus equivalentes versiones de ScienceDirect: enlaces a información sobre conceptos incluidos en el artículo a través de NextBio (genes, sustancias, biosecuencias, enfermedades, etc.), prestaciones de exportación de la referencia, análisis de citas, feeds, 2Collab, etc.

Muchos investigadores prefieren y usan habitualmente de hecho las versiones pdf de los artículos (Ay, el pdf). Elsevier les ofrece ahora todas las ventajas de la web para usar esa información (¡sin suprimir, no obstante, por si acaso, el pdf!). La editorial renueva la forma de mirar un artículo, pero no alborotará su propio gallinero.


Mucho más sobre el índice h

5 septiembre 2009

Hace sólo cuatro años que J. Hirsch publicó su artículo sobre el índice h y ya hay toda una literatura sobre el particular, casi se ha convertido en un área de la metaciencia por derecho propio (aparte de su enorme repercusión práctica). Varios investigadores españoles, del sector de la computación, han publicado recientemente un amplio artículo de revisión (un review) sobre el índice h en el Journal of Informetrics. El estudio correspondiente se ha financiado con ayudas a la investigación del Ministerio de Educación y Ciencia.

El artículo constituye una recapitulación bibliográfica selectiva y, en cierto modo, una reflexión sobre diferentes aspectos de este indicador bibliométrico: la propuesta original de Hirsch; el examen de sus ventajas, inconvenientes y aplicaciones; los numerosísimos indicadores aparecidos en la estela del h y los estudios que los analizan o comparan; las repercusiones de las autocitas; los trabajos sobre estandarización del índice h para poder valorar a la vez científicos de distintas áreas; y el cálculo del índice h a través de tres fuentes bibliográficas (Web of Science, Scopus y Google Scholar) con las ventajas o desventajas de cada una.

Entre las conclusiones de los autores a la luz de los muchos estudios que tienen en cuenta está que las fortalezas del índice h residen en ponderar conjuntamente la producción y el impacto de una serie de publicaciones, y en ser muy fácil de calcular. Sus principales debilidades serían: que no permite comparar publicaciones o científicos de diferentes áreas temáticas (lo que es común a la mayoría de los indicadores); que depende mucho de variables como la longitud de la carrera científica (no se puede comparar un científico joven con uno senior); que refleja poco los cambios en el total de citas de los artículos más citados de un autor; que es sensible a las autocitas; y que es independiente del contexto en que se producen las citas.

Los autores también opinan que, a pesar de las numerosas variantes del índice h aparecidas, destinadas a corregir sus defectos, bastantes estudios hallan una elevada correlación entre los resultados de aplicar esos diferentes indicadores y el índice h. No obstante, ellos mismos han elaborado otra propuesta de indicador, el índice hg, que se basa en los índices h y g (de Egghe), cuya idea han publicado en otro artículo, aparecido en Scientometrics: hg-index: a new index to characterize the scientific output of researchers based on the h– and g-indices.

La revisión que comentamos, por otro lado, también concluye que muchos trabajos ponen de manifiesto la dependencia de los resultados métricos respecto de la fuente bibliográfica escogida para el cómputo, apreciándose además que Google Scholar es con la que peor se calculan.

Los autores disponen, además, de una página web, h-Index Bibliography, con una recopilación más exhaustiva de referencias sobre el índice h y los indicadores relacionados.