La ciencia en castellano

6 noviembre 2009

Hace pocos días, el Instituto Cervantes y la Fundación Santillana han publicado y presentado un libro titulado El español: lengua para la ciencia y la tecnología. Con él parece que pretenden eso mismo, promover la extensión del español como idioma para la ciencia y la tecnología, noble intento alrededor del cual articulan otras propuestas convergentes (nuevos y distintos índices de evaluación de las revistas científicas, etc.) Al respecto se me ocurren unos pocos comentarios.

Una lengua sirve para la comunicación entre un grupo de individuos. Aunque no todos estimarían esto evidente, es más fácil que un grupo de individuos se entiendan en una lengua común que usando varias.

Las comunidades científicas de alcance internacional o mundial, no regional o nacional, con miembros de muchos países, es lógico que acepten una misma lengua como medio para relacionarse con más facilidad. Una comunidad científica global y multilingüe no es nada probable, y menos en los apresurados tiempos que vivimos.

La lengua común de un grupo tenderá a ser la que conocen un mayor número de miembros, sobre todo si la utilizan intensa y activamente. En el caso de las comunidades científicas será la de aquellos subgrupos lingüísticos que más han publicado históricamente y en la actualidad, y que resultan más influyentes por cantidad y/o calidad.

La ciencia siempre ha usado una lingua franca diferente de las lenguas particulares: durante una larga época fue el latín; luego el francés; el alemán incluso durante un breve periodo tuvo cierta prevalencia; y por fin, después de la segunda guerra mundial, el inglés. La lingua franca, inevitablemente ha expresado el predominio o la supremacía intelectual de los científicos hablantes de esa lengua. Hoy el inglés predomina porque del mundo angloparlante proviene mayoritariamente la innovación y la creación científica y cultural.

Es legítimo desear que el español sea lengua de la ciencia, pero para ello creo que sólo valdría el camino largo y difícil de hacer la mayor y mejor ciencia internacional en castellano: conquistar la hegemonía de la ciencia, de modo que los demás aprendan español para comunicarse con los científicos hispanohablantes: la importancia del idioma va de la mano de la supremacía intelectual. Otras soluciones baratas me parecen con poco fundamento: esto no es una tarta que se reparta por trozos y la difusión cultural en la historia de los homosapiens, como el calor en termodinámica, fluye de los lugares con “más” a los lugares con “menos”.

P.S.: Álvaro Cabezas también comenta este tema en su blog, desde un enfoque paralelo.

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Modelos de edición científica

28 octubre 2009

A través de Research Information me entero de que SPARC (Scholarly Publishing and Academic Research Coalition) ha publicado una guía sobre modelos de negocio para sostener publicaciones científicas en acceso abierto, Income Models for Open Access, de la que es autor Raym Crow.

Aunque no he entrado en una lectura detallada del documento en cuestión, desde luego muy valioso y pormenorizado, a partir de  los menús de la página web indicada, el prefacio del texto y otros preliminares y apartados, me llama la atención lo siguiente:

  • SPARC propone muchos y está a la búsqueda de más sistemas de financiación de las publicaciones abiertas, lo que denota que el open access requiere diversificación y puede no ser trivial.
  • SPARC reconoce con rigor las dificultades“It remains to be seen whether the social and economic limitations of the current market –and models– for distributing research literature will lead to a comprehensive, systemic change in funding for scholarly and research, or to a multiplicity of new, alternative business models” (Heather Joseph, Exec. Director SPARC). 
  • Expresamente, el informe establece dos grandes tipos de modelos de financiación: basados en la oferta (los autores, en definitiva) y en la demanda (los lectores, en definitiva), lo que resulta llamativo, porque, si bien algunos de los primeros sistemas consisten en subvenciones y mecenazgo, los segundos (user-triggered fees y demás) no son tan distintos de los característicos de publicaciones lector-paga.
  • Todo el documento deja traslucir una sensación de pluralismo y de complejidad, de que las posibilidades realistas no son simples, generales y dicotómicas, sino especializadas, particulares y en una amplia escala de grises. Que puede haber modos de evolución gradual hacia sistemas más abiertos y no una solución universal.

Durante mucho tiempo he pensado que lo natural era que la información científica tendiese a ser cada vez más abierta, en virtud del principio de acceso y de la propensión intrínseca de la información a propagarse. Pero hoy creo que es posible que subsistan modelos económicos (como tecnológicos) diferentes y que sobrevivan zonas de contenidos de acceso mediante pago. Quizá sea sensato esperar para bastante tiempo un esquema de bipolaridad gradual: publicaciones “para autores” vs. “publicaciones para lectores”, con una extensa gama de posiciones y posibilidades intermedias, en un acusado polimorfismo.


¿Artículos del futuro?

10 septiembre 2009

Los prototipos de Article of the Future, lanzados en julio pasado por Cell Press, un sello editorial del grupo Elsevier, constituyen una forma renovada de presentar los papers científicos en la web. El contenido de los artículos en versión html deja de ofrecerse como una larga columna de texto con imágenes intercaladas para organizarse mediante un sistema de pestañas. Se enriquece el componente gráfico del documento y se integra mejor el material suplementario, audiovisual, datos, etc. El artículo adopta un estilo más estructurado, menos lineal, más propiamente web, que lo distancia de las versiones impresas o pdf.

La iniciativa parece que está cosechando algunas críticas adversas, por cuanto Elsevier estaría intentando vender como futuro algo que técnica y comunicativamente no es tan novedoso. Tal reproche está justificado en parte: es cierto que vende futuro. Pero la empresa holandesa busca adaptarse a sus clientes, no desbaratar el canon clásico IMRYD. No pretende revolucionar, desde luego, el panorama de la comunicación científica, sino fortalecer y conservar sus mercados de autores y lectores, introduciendo los cambios que le permitan mantener o acrecentar su influencia. Creo que hay que juzgar el asunto desde este punto de vista, teniendo en cuenta estas consideraciones:

  • Las comunidades científicas no son tan revolucionarias como se supone a veces, tienden a conservar su sistema de comunicación e investigación, basado en reglas sociales e instituciones muy consolidadas.
  • El cambio propuesto por Elsevier no es un alarde tecnológico, pero es un progreso desde el tradicional artículo científico impreso o en simple texto html corrido. Así hay que verlo, no comparándolo con otras tecnologías o sectores.
  • Aun a pesar de todo, son los primeros, que yo sepa, en avanzar en esta línea, y por tanto se trata de una actuación táctica beneficiosa para el posicionamiento relativo de su plataforma informativa entre los competidores.

Por otro lado, estamos ante un experimento. Es fácil de ver que a los prototipos les faltan incluso prestaciones que se ofrecen en sus equivalentes versiones de ScienceDirect: enlaces a información sobre conceptos incluidos en el artículo a través de NextBio (genes, sustancias, biosecuencias, enfermedades, etc.), prestaciones de exportación de la referencia, análisis de citas, feeds, 2Collab, etc.

Muchos investigadores prefieren y usan habitualmente de hecho las versiones pdf de los artículos (Ay, el pdf). Elsevier les ofrece ahora todas las ventajas de la web para usar esa información (¡sin suprimir, no obstante, por si acaso, el pdf!). La editorial renueva la forma de mirar un artículo, pero no alborotará su propio gallinero.


Guía sobre pagos Open Access

2 mayo 2009

Leo en Research Information que acaba de salir a la luz en el Reino Unido una guía con recomendaciones sobre el pago de publicaciones científicas en acceso abierto: Paying open access publications charges: Guidance for higher education and research institutions, publishers and authors. La publica la Research Information Network (RIN) y contiene directrices dirigidas a las instituciones académicas que abonan los costes para que sus investigadores den a conocer el resultado de sus trabajos en revistas electrónicas abiertas. La guía incluye también orientaciones destinadas a los propias editoriales, a los autores y a las entidades que sufragan la investigación.

paying1

El crecimiento de la publicación abierta, impulsado por los organismos de financiación de la investigación pública, ha dado lugar a múltiples modelos económicos entre los editores y a una gran diversidad de procedimientos, poco organizados, para articular estos gastos por parte de los centros de investigación. La motivación del documento es, pues, promover una mayor coherencia y sistematismo. Es un texto de carácter práctico, dirigido a racionalizar la gestión del gasto en acceso abierto, a través de unas pautas que son resultado de la coordinación y consenso entre todos los sectores implicados: editores, bibliotecas, gestores, etc.

La guía me parece un documento útil y conveniente, aunque quizá necesariamente poco preciso en muchos aspectos.

  • Se vuelve a poner de manifiesto una vez más el polimorfismo de la comunicación científica, la variedad y complejidad de canales, géneros y modelos de propagación y crecimiento de la ciencia.
  • Los costes de la publicación abierta y su gestión eficiente aparecen como un asunto no trivial; la simplicidad del acceso gratuito requiere de un aparato administrativo, presupuestos y responsables específicos, etc.
  • Es especialmente oportuna la recomendación a las editoriales sobre transparencia en sus modelos de negocio, en sus ingresos por suscripción y por publicación y acerca de cómo fijan unas y otras tarifas y el balance entre ambas en caso de revistas híbridas.
  • No obstante, el mundo de las editoriales y revistas en acceso abierto es a su vez tan heterogéneo que va más allá del marco de la guía, centrada en las publication fees, ya que abarca desde grandes empresas comerciales con opción “autor paga” hasta iniciativas que no cobran al autor porque se financian con fondos públicos, asociativos, mecenazgo, etc.
  • Por otro lado, la curiosa simetría entre pagar cuotas por acceso a contenidos y cuotas por publicación de contenidos, a veces entre el mismo cliente, la biblioteca académica, y el mismo proveedor, una editorial, abre sitio a acuerdos como el de las bibliotecas de la University of California y Springer, un big deal del open access.
  • Sobre la transcendencia de algunos detalles no abordados en la guía, posibles problemas del sistema “autor paga”, puede leerse la entrada sobre este tema del blog The scholarly kitchen.
  • Stevan Harnad critica de la guía que las universidades puedan organizar el pago de cuotas de publicaciones abiertas sin que antes establezcan y declaren obligatorio el depósito de su producción científica en repositorios institucionales.

Scribd, autoedición social

8 abril 2009

La información registrada en documentos ofimáticos ha encontrado en Scribd, creo, un buen canal, 2.0, para su propagación, cooperativa y colectiva. Es sin duda un sitio impresionante, conocido por su similitud con YouTube, Flickr o SlideShare, pero orientado a otros contenidos. Nacido hace dos años, crece de forma muy acelerada.

scribd

En Scribd se pueden libremente alojar, difundir y consultar textos escritos y documentos similares, de diferente tamaño y carácter, conteniendo imágenes, números, gráficos, mapas y toda clase de información susceptible de aparecer impresa (libros, folletos, revistas, carteles, etc.) Admite archivos en formato pdf, ps, Word, Excel, PowerPoint, txt, rtf, OpenOffice, etc.

El valor de Scribd está en que, gracias a su herramienta de visualización en Flash, iPapers, permite presentar y manejar los documentos en la web, como los videos de YouTube, sin tener que necesariamente bajarlos y abrirlos en el ordenador propio con el programa correspondiente. De modo que proporciona un sistema de publicación 2.0, cooperativo, con el que se pueden insertar los documentos en las páginas web, así como mostrarlos y usarlos en los navegadores, todo ello de manera bastante flexible. Es decir, facilita al máximo la autoedición electrónica, en entornos web, de documentos textuales y similares.

  • Con Scribd  (y otros sitios parecidos: docstoc, Issuu), el texto puro y duro (y otros géneros concomitantes) se abre paso en el escenario de la información reticularmente generada y utilizada, “social”, lo que constituye un importante paso cualitativo. Se completa el panorama.
  • Scribd aumenta las facilidades para que cualquier información pueda publicarse, replicarse y propagarse en la red. Que cualquier texto, sea del tipo que sea, en cuanto a la forma o al contenido, tenga su lugar en la red es notable, contribuyendo a disolver la ya de por sí frágil diferencia entre conocimiento editado y no editado.
  • Scribd aparece como un contenedor versátil y promiscuo, un potente medio para alojar y multiplicar el volumen de la información social y digitalmente compartida, externalizada y virtual. Está asegurado que, al menos, la cantidad crece.
  • La actividad de Scribd puede afectar considerablemente a otras empresas o agentes dedicados a los contenidos, a la forma en que prestan sus servicios, a sus mercados y a sus productos (industrias del libro, prensa, educación, etc.) Ya empieza a firmar acuerdos con editores.

Acerca de la ciencia 2.0

21 febrero 2009

Hace poco se ha publicado un artículo sobre la situación y perspectivas de lo que podría llamarse la ciencia 2.0. Sus autores, miembros del grupo EC3, la caracterizan “a través de sus principales propiedades: la participación y colaboración del usuario así como el libre intercambio de información por medio de aplicaciones web” en el campo científico, por analogía con la web 2.0.

El artículo es breve pero muy interesante y aborda en una serie de apartados los diferentes tipos de aplicaciones de la web 2.0 para investigadores, aportando ejemplos: redes de blogs, marcadores y redes sociales, revistas cooperativas, open data, audio y video-ciencia… Y acaba analizando en qué medida estos servicios son realmente útiles o tienen futuro para los científicos.

Abundando en lo que argumentan con perspicacia en la discusión final, se me ocurre hacer algunas anotaciones:

  • La ciencia ya es y siempre ha sido social y comunicativa; tal vez los científicos no sienten tanta urgencia por disponer de muchos más mecanismos de interacción, a lo mejor hay suficientes…
  • La intensa proliferación de sitios, formas, técnicas y aplicaciones para la distribución y comunicación de contenidos hace que el propio impacto y apogeo de cada uno de ellos se reduzca.
  • La interactividad científico-académica es inter pares, comunitarista, universal, abierta y crítica, pero también ordenada, institucional y meritocrática; una sociabilidad científica distinta será revolucionaria.
  • Las dinámicas de cambio derivadas de los negocios TIC resultan en algunos aspectos muy aceleradas para las estructuras institucionales y organizativas complejas como las de la ciencia.
  • Como en la adopción social de cualquier innovación, la ciencia 2.0 debería aportar excelencia o economía, eficacia o eficiencia, o ambas; a los científicos no les basta quizá con sentirse modernos.
  • La ciencia es crecientemente industrial y cooperativa y muchas utilidades orientadas a compartir recursos o información pueden ser fecundas, pero tal vez no hay tanta prisa por las redes sociales.
  • Como acertadamente apuntan los autores al terminar el artículo, algunos de los desarrollos de ciencia 2.0 forman parte de las estrategias mercantiles por las que potentes editores comerciales (Elsevier, Nature…) se sitúan ante el fenómeno para proteger y promover sus propiedades intelectuales: tratan de ocupar y marcar el territorio 2.0 antes de que lo ocupen otros y puedan desde ahí abrir una vía de agua, una brecha, en sus mercados, como ha sucedido con el open access. Han aprendido y se anticipan.

Muy relacionado, véase además: Torres-Salinas, D. 2008. La edición y las revistas científicas ante la encrucijada 2.0. ThinkEPI.

P.S. 02-07-09: Sobre este tema he escrito también en ThinkEPI esto: Academia y ciencia colectiva.


Springer y BioMed Central

18 octubre 2008
La adquisición de BioMed Central, editora comercial de publicaciones científicas en régimen de acceso abierto, por parte de la gran empresa editorial Springer es una noticia impactante. Podríamos decir, incluso, que es divertida, porque nos rompe los esquemas y porque se abre a un juego de diversas interpretaciones o significados.
  • Un mal pensamiento inicial podría atribuir esta compra a un deseo de liquidar un pequeño enemigo incómodo, para absorber sus potencialidades, antes de que crezca más, al estilo de Microsoft. Aparentemente, diríase que no es el caso, que no se trata de un “abrazo del oso”, de una fagocitosis del virus del O.A.
  • La compraventa, entonces, ¿significa de algún modo que el editor convencional da la razón al de acceso abierto y que éste entra plenamente en el corazón de la edición científica o que más bien el de acceso abierto se rinde y disuelve ante aquél? Creo que sólo el tiempo despejará la ambigüedad.
  • Algunos dicen que este respaldo de un editor potente demuestra que el acceso abierto es un modelo de negocio sostenible. Pero ¿sostenible sin más o dentro de un negocio mayor porque no se sostiene solo pero es parte del marketing mix? Literalmente, el CEO de Springer afirma: “…we see open access publishing as a sustainable part of STM publishing and not as an ideological crusade”.
  • Sea como fuere, de hecho, acceso abierto y acceso de pago van a ser dos unidades de negocio de una misma empresa, y por tanto aparecen como formas compatibles e integradas de hacer dinero por parte de la misma dirección estratégica, no como dos culturas de trabajo contrapuestas.
  • Springer ya ha sido diligente con el mecanismo Open Choice (artículos en acceso abierto sufragados por el autor) y ahora da otra prueba de reflejos. Tal vez camina hacia el acceso abierto integral. Tal vez, si es menester adaptarse a la sensibilidad de los clientes.
  • Lo único claro es que Springer se ha situado, o sea, se queda con todas las cartas en la mano. No sólo incorpora contenidos y mercados del sector “bio”, sino que se coloca el label “pro-O.A.” y amplía su capacidad de maniobra para tomar cualquier dirección que convenga en el futuro.
  • Lo que Derk Haank (el CEO de Springer) se atreve a hacer es probable que tenga seguidores. Tal vez bastantes editores se encarguen a la vez de O.A. y T.A. (Toll Access), en proporciones variables. Alguna broma he leído por ahí de que lo próximo será que Elsevier compre PLoS, con lo que el O.A. terminaría de consolidarse.

Creo, por tanto, que la operación es hábilmente ambigua, propia por su carácter, y no por su tamaño, de los grandes movimientos estratégicos. Y que revela, además, una cierta homología subyacente entre los modelos “autor-paga” y “lector-paga” de publicación científica formal (¿segmentación por selectividad?)

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