TIC y creación de conocimiento

7 octubre 2009

Siento curiosidad sobre la influencia de la tecnología digital, del crecimiento del medio tecnodigital, en las dinámicas informacionales y cognitivas que tienen lugar en individuos, organizaciones y poblaciones humanas. Por eso me ha sorprendido gratamente un artículo que constituye un estudio empírico sobre la relación entre la aplicación de las TIC y la generación de conocimiento en las empresas, basado en concreto en el análisis del trabajo de dos equipos de investigación dedicados a desarrollar nuevos productos en el sector de la automoción:

VACCARO, A.; VELOSO, F.; BRUSONI, S. 2009. The impact of virtual technologies on knowledge-based processes: an empirical study. Research Policy, 38(8):1278-1287. DOI 10.1016/j.respol.2009.06.012.

El trabajo se basa en el esquema de los cuatro modos de creación de conocimiento en las organizaciones de Nonaka (*): SOCIALIZACIÓN (de tácito a tácito), EXTERNALIZACIÓN (de tácito a explícito), COMBINACIÓN (de explícito a explícito) e INTERNALIZACIÓN (de explícito a tácito). Las conclusiones más interesantes para mí del estudio son que la aplicación intensiva de las TIC a los procesos de innovación en las empresas:

  • Crea una dimensión, un entorno virtual que influye de forma decisiva en los procesos cognitivos individuales y corporativos.
  • Genera un super conocimiento tácito más rico y difícil de volcar explícitamente que el generado con métodos tradicionales.
  • Impulsa la socialización suprageográfica del conocimiento, elimina la necesidad de proximidad física para aprender/innovar.
  • Cataliza los procesos de internalización cognitiva en la organización, por diversos procedimientos.
  • Tiene un impacto muy limitado, en cambio, paradójicamente, en la externalización, codificación o formalización del conocimiento.

Aparte de las consecuencias prácticas para las empresas que los autores deducen de todo esto, yo extraigo ideas que no dejan de sorprenderme:

Las TIC hacen crecer sobre todo el CONOCIMIENTO TÁCITO, menos formal y verbalizable, más vinculado a los propios sistemas cognitivos, en este caso artificiales, que a documentos. Potencian la inteligencia dependiente del propio medio tecnodigital, radicada en sistemas de enseñanza y entrenamiento virtuales, simuladores y entornos de aprendizaje, redes de conocimiento compartido, etc. Con ello adquiere más importancia la propagación viral de conocimiento, el aprendizaje por contagio, la imitación informal… Más inteligencia, inexpresable, reside en el medio externo a los homosapiens; más que en la codificación formalizadora y racionalizadora, consciente.

(*) NONAKA, I. A dynamic theory of organizational knowledge creation. Organization Science, 1994, 5(1):14-37


Mercado de la computación grid

21 septiembre 2009

Gracias al boletín de noticias de la FECYT me he enterado del anuncio por parte de CORDIS sobre el proyecto europeo de investigación GridEcon, que me parece muy interesante. GridEcon es descrita como “una plataforma de intercambio de recursos computacionales en la que se pueden adquirir y vender recursos estandarizados de computación” (Noticias CORDIS).

Es decir, con GridEcon se puede establecer un mercado de servicios computacionales en el que los clientes facilitan en ciertas circunstancias parte de sus recursos de computación sobrantes y en otros momentos consumen los recursos que necesiten. A diferencia de otras iniciativas, pues, los mismos usuarios compran y venden. Se crea así un comercio de medios computacionales similar al que ya existe con la electricidad. Además, según parece, la plataforma GridEcon se ofrece mediante licencias de código abierto.

Grid

Al margen de la viabilidad, éxito y resultados efectivos del proyecto, la solución me parece significativa:

  • Optimizaría el comportamiento infotecnológico de las empresas y organizaciones con una forma muy flexible de lo que llaman “cloud computing”, computación en la nube, que favorece el desarrollo de la sociedad infoindustrial.
  • En cuanto a los aspectos cognitivos, educativos o científicos, semejante fluidez computacional (la llamaríamos) impulsaría el crecimiento reticular y la colectivización de la inteligencia social de la especie, acelerando tendencias.

Wolfram|Alpha, el anuncio

7 mayo 2009

Reina la expectación, está a punto de nacer, este mismo mes, Wolfram|Alpha, computational knowledge engine, el buscador inteligente. No tengo ni idea si representará la revolución que tantos pronostican, o si por el contrario será más el ruido que las nueces y todo quedará a la larga en poca cosa. Tal vez destrone a Google, según dicen, como ingenio ordenador del conocimiento social, o quizá resulte sin más una nueva herramienta que añadir a la lista de los motores de búsqueda peculiares. El propio anuncio y la ávida curiosidad que rodea su lanzamiento, en todo caso, son significativos de la época que vivimos.

Parece que Wolfram|Alpha explora una base de conocimientos propia procedente de la web profunda, más que rastrear la web. Y pretende dar un salto importante en la recuperación de información mediante lenguaje natural y en el procesamiento inteligente de las consultas, para entregar respuestas elaboradas, aunque a preguntas concretas. Es un buscador factual, según Danny Sullivan.

Lo consiga mejor o peor, lo cierto es que Wolfram|Alpha constituye un intento más en el desarrollo de la inteligencia en red, externalizada, colectiva y digital, que hace menos necesario el aprendizaje y el conocimiento individuales. Cada vez más capacidad de computación y memoria está fuera de los sistemas cognitivos naturales.

Así explica su proyecto el propio Stephen Wolfram en un video:

También en estos sitios, entre muchos otros, se trata del tema:


El empuje de la vida

23 febrero 2009

Aubrey de Grey es al parecer un famoso y polémico biólogo experto en envejecimiento, convencido de que es técnicamente factible prolongar la vida humana de manera casi indefinida. No se sabe cuánto de visionario o iluminado puede haber en sus controvertidas propuestas. Pero no es esto lo que me interesa, sino el tono y respuestas de una breve entrevista que le hicieron en el diario Público el 18 de febrero pasado, en una visita a España.

Ante las reservas expresadas por el entrevistador (“Sus teorías generan mucha polémica en la comunidad científica”), de Grey le aclara decidido: “No es una teoría, es pura ingeniería”. La conversación termina con estas preguntas y respuestas:

P: Si nuestra especie deja de envejecer y, por tanto, deja de morir… ¿habrá sitio en el planeta para tanta gente?
R: Esa es una preocupación razonable. Sin embargo, esa posibilidad no es una razón suficiente para abandonar esta investigación. Hace 150 años descubrimos que la higiene podía salvar a muchísimos recién nacidos. Uno de cada tres niños moría en el primer año.
P: ¿Significa eso que tendrían que haber mantenido la falta de higiene para que no sobrevivieran tantos bebés?
R: Ahora tenemos que plantearnos lo mismo y optar por salvar vidas.

La actitud del científico, ingeniero o, por ser más exacto, del aspirante a emprendedor de la prolongación vital, es digna de análisis, más allá, como digo, de la sensatez o rigor de sus ideas concretas:

  • La explotación de un conocimiento o tecnología no se evalúa en relación a contextos amplios de conocimientos o valores. Ahora tendríamos que hacer como si ignorásemos algo cuya gravedad se desconocía hace 150 años (la escasez de recursos por la superpoblación), para juzgar aisladamente como un bien la prolongación individual de cada existencia humana.
  • Para de Grey, incluso aunque pueda admitirse una preocupación “razonable” por problemas de más amplio alcance o a más largo plazo, ello no basta para suspender una investigación, si, por ejemplo, se puede argumentar que hay beneficios concretos e inmediatos (“salvar vidas” lo llama).
  • La perspectiva de su investigación no es la de abordar un problema existente y reconocido como tal. Al principio de la entrevista de Grey intenta justificar que la medicina luche contra el envejecimiento, pero es obvio que convertirlo en enfermedad o problema es sobre todo un asunto de innovación industrial, que busca crear necesidades, productos, mercados y clientes.
  • En términos muy generales, la conversación trasluce el imparable empuje de la vida como palanca de la investigación y del conocimiento, bien que lo veamos bajo la forma de instintos biológicos de supervivencia, bien bajo la de intereses económicos de la industria (el negocio de la supervivencia). 

Este del elixir de la eterna juventud es en conjunto un buen ejemplo, siquiera hipotético, de las dificultades que habría para limitar la investigación, la expansión del conocimiento, apelando a fines, valores o intereses muy abstractos o generales.


Publicidad viral y conocimiento

8 febrero 2009

Para entender cuestiones como la sociedad de la información, la industrialización del conocimiento o el desarrollo de la educación conviene no perder de vista el marketing o publicidad viral. Se trata de un fenómeno muy vinculado a internet, medio ideal para el cultivo y propagación veloces de las especies informativas. Por tanto, es algo reciente y característico de nuestra época, aunque sin duda hunde sus raíces como siempre en usos y costumbres tradicionales (rumores orales, “cadenas” de cartas, etc.)

Un artículo de Mónika Jiménez Morales en Hipertext.net, titulado precisamente La publicidad viral: la comunicación por contagio, explica muy bien, con ejemplos, en qué consiste esta técnica comercial. Es significativo cómo recurre a los conceptos de “infección” y de “epidemiología” para referirse a estos temas, descubriendo lo que constituye (en mi opinión) algo más que una analogía formal.

La información siempre se comunica mediante la replicación de medios materiales, pero hay algo especial que emparenta a las campañas de publicidad viral con las de agit-prop, la rumorología, los chistes, las modas, etc. En todas estas epidemias se produce una transmisión puramente viral de información, casi inconsciente y automática, sin apenas elaboración intelectual, que da lugar a una forma rudimentaria pero resistente de conocimiento por contagio (parafraseando el subtítulo de Jiménez). Siempre ha existido, pero últimamente, merced a la tecnología, el contagio informativo se realiza de maneras muy variadas, rápidas y vigorosas, lo que no es ajeno a los cambios sociales que vivimos.

La publicidad viral, en particular, es intencionada por su origen, un acto deliberado de infección informativa. Normalmente se conocen los emisores, los destinatarios, los mensajes y los objetivos o propósitos. Resulta por tanto una manifestación bien definida y concreta de la viralidad o contagiosidad universal de la información. Por eso, es un modelo que permite ver las características del fenómeno global, trazar comparaciones en otros ámbitos, analizar el comportamiento de individuos y colectividades, etc.

El conocimiento por contagio, en general, puede tener repercusiones en la enseñanza (contagio y educación) y en el conjunto de la especie, en el desarrollo de una inteligencia externalizada, reticular y colectiva (inteligencia de enjambre).


Inteligencia colectiva, Foldit

11 enero 2009

He reparado en esta noticia publicada hace poco en el diario El País:

La inteligencia colectiva se pone al servicio de la ciencia a través de Internet. –  La Universidad de Washington invita a los internautas a resolver rompecabezas para contribuir a comprender las proteínas y ayudar a salvar vidas – Sigue los pasos de Seti@home y Rosetta@home. – R. BOSCO / S. CALDANA 08/01/2009.  

Se trata de Foldit, un proyecto de investigación sobre proteínas que estudia el plegamiento de las mismas a través de computación distribuida. El sistema se basa en la colaboración de miles de voluntarios, profanos en biología, que no sólo ponen sus ordenadores al servicio de la ciencia, sino que además resuelven puzles con representaciones de las moléculas, cuyas soluciones, masivamente acumuladas, contribuyen al progreso de la investigación. La resolución de los puzles se articula como un juego competitivo que aúna el esfuerzo de los participantes y estimula la mejora en los resultados. Para más información puede consultarse también Folding Home.

El asunto es en efecto muy interesante: un brillante ejemplo de uso de la computación distribuida en la investigación científica y, como explica la noticia, de aplicación de la inteligencia colectiva o compartida al desarrollo del conocimiento. En Foldit se produce además una ergonómica integración entre sistemas cognitivos naturales y artificiales, de manera que a través de algoritmos de juego y de manipulación geométrica dispuestos por el autor del sistema, máquinas y cerebros procesan y depuran información, suministrando datos fiables base del nuevo conocimiento.

Mediante Foldit miles de personas participan en la investigación científica, motivados además por el mensaje que se les recalca de que es en favor de la curación de enfermedades como el sida, el cáncer y el mal de Alzheimer. Quienes juegan a resolver los rompecabezas son enterados someramente en la web sobre la naturaleza y propósitos de la investigación y es de suponer que muchos de ellos sean personas aficionadas o interesadas por estos temas. Así pues, Foldit es también una forma de participación social en la ciencia, una forma innovadora y sugestiva, si bien un tanto paradójica: mucha gente interviene de manera activa en el progreso científico, pero aunque no sea totalmente lega, participa jugando, sin conocer realmente lo que se trae entre manos…

Foldit proporciona una cierta visión de cómo el conocimiento puede progresar a nivel colectivo, con la contribución organizada de muchas máquinas y cerebros, pero sin que la mayoría de las inteligencias individuales humanas aporten o conozcan nada realmente significativo. Foldit es, pues, un estupendo ejemplo de industrialización del conocimiento, en donde aparece incluso una masa de obreros sin cualificar que ajustan su pieza en la cadena de montaje (en este caso de forma digital, pero casi literal, realizando una tarea en principio destinada a las máquinas), obreros que carecen de dominio sobre el proceso completo y que aportan su materia gris por una mínima gratificación lúdica o satisfacción altruista.

Claro que podría decirse también que estas personas, profanas ab initio, se han acercado más a la ciencia de lo que estaban antes y que de alguna manera se han integrado más en los nuevos modos de producción de nuestra sociedad. Pero el caso del sistema Foldit, como otras tecnologías y herramientas, muestra que es factible la producción colectiva de mucho conocimiento manteniendo un nivel relativamente bajo, en comparación, de conocimiento individual. Extrapolando las cosas, vuelve a verse que la llamada sociedad del conocimiento tal vez no sea una sociedad de sabios.


Límites de la investigación

22 noviembre 2008

Leyendo algunas noticias o atendiendo a debates recientes sobre la ética de la investigación científica o el desarrollo tecnológico, sobre lo que se debe y no se debe hacer, vuelvo a recordar la naturaleza inexorablemente prometeica (o frankensteiniana) de los homosapiens, de la que escribía hace tiempo.

En realidad las noticias y debates son constantes: el uso de materiales y dispositivos nanotecnológicos, el desarrollo y cultivo de plantas y organismos modificados genéticamente, la investigación con células madre, la producción selectiva de embriones o criaturas de nuestra especie con fines terapéuticos o de otro tipo, etc. Aunque tan diferentes, todos son casos que despiertan enconadas discusiones sobre la conveniencia social y los límites morales, políticos, etc. del conocimiento y la técnica… Feas palabras: límites, prohibiciones, censuras… que suenan mal a los oídos contemporáneos.

En caso de que se quisiera, creo que sería difícil, a largo plazo, poner restricciones eficaces a la investigación y al desarrollo de la tecnología. Constitutivamente, los sistemas neuronales de los homosapiens, y mucho más ahora con el complemento de la computación artificial (masiva, reticular y ubicua) son un medio en el que la información y el conocimiento evolucionan y se propagan de forma enérgica. Si esta característica natural se refuerza porque existen incentivos o catalizadores como el lucro, el bienestar, la seguridad o la supervivencia inmediatas, entonces la investigación, la depuración de la información, es probable que avance con fuerza, por muchas cortapisas que se introduzcan. Otra cosa es que los mercados no demanden determinadas novedades. (O que, a sabiendas de todo esto, se juzgue necesario, a pesar de todo, intentar las restricciones, en alguna medida).

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La pasión de la curiosidad hasta el extremo no sólo está representada en el mito griego de Prometeo o en la creación romántica del Doctor Frankenstein de Shelley. También, por supuesto, figura en el mito judeocristiano del Árbol de la ciencia del bien y del mal.

Este árbol tenía el único fruto prohibido del Paraíso, pero estoy convencido de que Dios sabía perfectamente que el hombre y la mujer acabarían comiendo justo de él, asegurándose en consecuencia a la larga una vida esforzada y penosa: que estaban destinados a esa elección.