La ciencia en castellano

6 Noviembre 2009

Hace pocos días, el Instituto Cervantes y la Fundación Santillana han publicado y presentado un libro titulado El español: lengua para la ciencia y la tecnología. Con él parece que pretenden eso mismo, promover la extensión del español como idioma para la ciencia y la tecnología, noble intento alrededor del cual articulan otras propuestas convergentes (nuevos y distintos índices de evaluación de las revistas científicas, etc.) Al respecto se me ocurren unos pocos comentarios.

Una lengua sirve para la comunicación entre un grupo de individuos. Aunque no todos estimarían esto evidente, es más fácil que un grupo de individuos se entiendan en una lengua común que usando varias.

Las comunidades científicas de alcance internacional o mundial, no regional o nacional, con miembros de muchos países, es lógico que acepten una misma lengua como medio para relacionarse con más facilidad. Una comunidad científica global y multilingüe no es nada probable, y menos en los apresurados tiempos que vivimos.

La lengua común de un grupo tenderá a ser la que conocen un mayor número de miembros, sobre todo si la utilizan intensa y activamente. En el caso de las comunidades científicas será la de aquellos subgrupos lingüísticos que más han publicado históricamente y en la actualidad, y que resultan más influyentes por cantidad y/o calidad.

La ciencia siempre ha usado una lingua franca diferente de las lenguas particulares: durante una larga época fue el latín; luego el francés; el alemán incluso durante un breve periodo tuvo cierta prevalencia; y por fin, después de la segunda guerra mundial, el inglés. La lingua franca, inevitablemente ha expresado el predominio o la supremacía intelectual de los científicos hablantes de esa lengua. Hoy el inglés predomina porque del mundo angloparlante proviene mayoritariamente la innovación y la creación científica y cultural.

Es legítimo desear que el español sea lengua de la ciencia, pero para ello creo que sólo valdría el camino largo y difícil de hacer la mayor y mejor ciencia internacional en castellano: conquistar la hegemonía de la ciencia, de modo que los demás aprendan español para comunicarse con los científicos hispanohablantes: la importancia del idioma va de la mano de la supremacía intelectual. Otras soluciones baratas me parecen con poco fundamento: esto no es una tarta que se reparta por trozos, y la difusión cultural en la historia de los homosapiens, como el calor en termodinámica, fluye de los lugares con “más” a los lugares con “menos”.


La fuerza del anhelo, o Google

31 Octubre 2009

Viene a decir Zygmunt Bauman en su Modernidad líquida (*) que la actual es una sociedad de individuos formalmente emancipados, en la que todas las regulaciones y constricciones se han disuelto y el destino de cada cual está en sus manos. Como las identidades no vienen dadas y completas, los individuos deben alcanzarlas por sí mismos a lo largo de su vida. Por eso, se vuelven consumidores perpetuamente insatisfechos, anhelantes perseguidores de su propia identidad entre las múltiples ofertas del (super/hiper)mercado.

Cada cosa que se consigue da ocasión a buscar otra, como en una carrera, de forma que “ningún premio es absolutamente satisfactorio”. “El deseo se convierte en su propio objetivo, un objetivo único e incuestionable”, dice Bauman. Se trata sobre todo de seguir en carrera, en pos de nuevos logros que puedan culminar, perfeccionar nuestra anhelada identidad, pero que no consiguen hacerlo nunca. “El arquetipo de la carrera que corre cada miembro de la sociedad de consumidores [...] es la actividad de comprar” (*).

Y el arquetipo del deseo globalizado y masivo, me parece a mí, es Google. En un mundo desregulado, donde el poder es evasivo y extraterritorial, quien pone las cosas en orden, permite perseguir los deseos y articula las preferencias de vida es Google. La máquina de buscar sirve para intentar rellenar la brecha que Bauman sitúa entre nuestra condición de individuos de iure y nuestras posibilidades de ser individuos determinados de facto, con una identidad propia y libremente adquirida. Es un instrumento clave del capitalismo suave.

La límpida interfaz de Google, rápidamente exitosa e imitada, significa mucho: traduce en internet la ausencia de atributos del individuo dado, en pos de su concreción. Y no en vano la esencia de internet, hasta las redes sociales, ha sido unos años la búsqueda: donde nos buscamos. Google gestiona el menú del “gran buffet del mundo” (Bauman) en que los consumidores van decantándose y eligiendo su vida como viajeros, madres, geeks, esquiadores, singles, coleccionistas, profesionales, gays, gourmets, amigos, apostantes, espectadores, u otras muchas identidades.

El buscador nos ordena el menú en función de lo que compran otros consumidores, según la popularidad de los productos, para que tomemos posición relativa. Restablece así un principio de autoridad en una cultura donde las prefencias, principios y prioridades no vienen ya dados por la tradición. (La autoridad queda luego expuesta a confrontación, más allá del buscador, en las redes sociales). Y Google, sobre todo, satisface nuestros deseos, o lo procura; al instante si es posible, o lo antes que se pueda, para que el deseo satisfecho genere otro nuevo enseguida. Estimula, en realidad, el anhelo, la fantasía que va incluso más allá del deseo (Bauman).

A pesar de su visión idealista de lo humano, tiene razón Bauman en lo de la sociedad líquida. Pero no dice que la causa de la licuefacción es la fluidez, intensidad y aceleración de las dinámicas informativas que sostienen a las poblaciones y culturas de los homosapiens. La cual no crea individuos soberanos, sino dependientes del magma colectivo de procesos informativos, de la inteligencia reticular y ciborg de la especie, en la que Google es un primer y destacado agente (como después lo están siendo las redes sociales).

(*) BAUMAN, Zygmunt. Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2008, p. 78-81.


Modelos de edición científica

28 Octubre 2009

A través de Research Information me entero de que SPARC (Scholarly Publishing and Academic Research Coalition) ha publicado una guía sobre modelos de negocio para sostener publicaciones científicas en acceso abierto, Income Models for Open Access, de la que es autor Raym Crow.

Aunque no he entrado en una lectura detallada del documento en cuestión, desde luego muy valioso y pormenorizado, a partir de  los menús de la página web indicada, el prefacio del texto y otros preliminares y apartados, me llama la atención lo siguiente:

  • SPARC propone muchos y está a la búsqueda de más sistemas de financiación de las publicaciones abiertas, lo que denota que el open access requiere diversificación y puede no ser trivial.
  • SPARC reconoce con rigor las dificultades“It remains to be seen whether the social and economic limitations of the current market –and models– for distributing research literature will lead to a comprehensive, systemic change in funding for scholarly and research, or to a multiplicity of new, alternative business models” (Heather Joseph, Exec. Director SPARC). 
  • Expresamente, el informe establece dos grandes tipos de modelos de financiación: basados en la oferta (los autores, en definitiva) y en la demanda (los lectores, en definitiva), lo que resulta llamativo, porque, si bien algunos de los primeros sistemas consisten en subvenciones y mecenazgo, los segundos (user-triggered fees y demás) no son tan distintos de los característicos de publicaciones lector-paga.
  • Todo el documento deja traslucir una sensación de pluralismo y de complejidad, de que las posibilidades realistas no son simples, generales y dicotómicas, sino especializadas, particulares y en una amplia escala de grises. Que puede haber modos de evolución gradual hacia sistemas más abiertos y no una solución universal.

Durante mucho tiempo he pensado que lo natural era que la información científica tendiese a ser cada vez más abierta, en virtud del principio de acceso y de la propensión intrínseca de la información a propagarse. Pero hoy creo que es posible que subsistan modelos económicos (como tecnológicos) diferentes y que sobrevivan zonas de contenidos de acceso mediante pago. Quizá sea sensato esperar para bastante tiempo un esquema de bipolaridad gradual: publicaciones “para autores” vs. “publicaciones para lectores”, con una extensa gama de posiciones y posibilidades intermedias, en un acusado polimorfismo.


“Enseñanza” y “aprendizaje”

21 Octubre 2009

Dice la Real Academia en su Diccionario (y María Moliner lo corrobora, casi punto por punto, en el suyo):

ENSEÑANZA: 1. Acción y efecto de enseñar. — 2. Sistema y método de dar instrucción. — 3. Ejemplo, acción o suceso que sirve de experiencia, enseñando o advirtiendo cómo se debe obrar en casos análogos. — 4. Conjunto de conocimientos, principios, ideas, etc. que se enseñan a alguien.

APRENDIZAJE: 1. Acción y efecto de aprender algún arte, oficio u otra cosa. — 2. Tiempo que en ello se emplea. – 3. Adquisición por la práctica de una conducta duradera (Psicol.)

Está claro que enseñanza y aprendizaje nunca han sido la misma cosa, y que lo que se impone socialmente ahora es pasar de una educación basada en la enseñanza a otra basada en el aprendizaje; en la universidad y en todos los niveles educativos. ¿Qué implicaciones tienen tal diferencia y dicha transición?

  • La enseñanza es una transferencia de información explícita, lineal y directa, de emisor a receptor, un canal para el conocimiento ya construido; el aprendizaje es un trasvase de información desde mútiples emisores y señales, a través de distintos canales, para la posterior construcción de conocimiento.
  • La enseñanza supone organización, infraestructura, sistema, método o, como diríamos ahora, entorno y soporte, en mayor medida que en el caso del aprendizaje.
  • En la enseñanza se enseña al alumno, mientras que en el aprendizaje es el alumno quien aprende: cambia el sujeto preponderante de la acción; el profesor está más presente en la enseñanza que en el aprendizaje.
  • La enseñanza se refiere más a conjuntos globales de actitudes y conocimientos, busca una formación más integral, completa y cerrada; el aprendizaje propende a la adquisición de habilidades particulares y competencias abiertas, cambiantes.
  • La enseñanza busca crear individuos formados, cualificados; el aprendizaje pretende crear individuos formándose, permanentes aprendices.
  • La enseñanza es más previsora y lenta, actuando sobre los individuos modela las circunstancias; el aprendizaje, más adaptable y veloz, modela los individuos de acuerdo con las circunstancias.
  • La enseñanza es menos vehiculable a traves de las TIC que el aprendizaje. La enseñanza supone una fuerte interacción entre profesor y alumno, el aprendizaje puede desarrollarse en un entorno virtual.
  • La enseñanza tiende a una formación más teórica y general, el aprendizaje al entrenamiento en destrezas más prácticas y concretas.
  • En la enseñanza se confía en que el individuo aprenda, con menos tutela, de lo que transmite el profesor o de las fuentes de información; en el aprendizaje se dirige tuteladamente al alumno hacia una mayor actividad.

Por todo ello, podríamos decir que la enseñanza está menos adaptada que el aprendizaje a una sociedad donde se necesita una actuación más rápida e inmediata que pausada y reflexiva, en la que se requiere más mano de obra fácilmente reciclable que rígidos intelectuales eruditos; una sociedad donde las transferencias fundamentales de información no se realizan ya a través de la educación.


“Searching 2.0″, de M. Sauers

14 Octubre 2009
  • SAUERS, Michael P. Searching 2.0. London: Facet Publishing, 2009. 337 p. ISBN 978-1-85604-629-9.

Searching

ÍNDICE: 1) What is Web 2.0. — 2) Getting organized using Delicious. — 3) Popular search engines [Google, Live Search, Yahoo]. — 4) Wikipedia. — 5) Searching for media [Flickr, Youtube, Podscope]. — 6) Local search [Google Maps, Live Search Maps]. — 7) Print search [Google Books, Amazon Search Inside]. — 8 ) Google cache, the Wayback Machine and Wikipedia: searching the Past. — 9) Searching there whithout being there: OpenSearch. — 10) Desktop Search [Google Desktop, Windows Search]. — 11) Data visualization: the future of search? [Kartoo, etc.]
 
Searching 2.0 es un libro destinado a bibliotecarios referencistas (o educadores, también), como la anterior obra de Sauers: Using the internet as a reference tool: a how-to-do-it for librarians. Trata de la aplicación de las nuevas tecnologías y plataformas de internet en las bibliotecas, pero no tanto para la creación o renovación de servicios como, sobre todo, para el trabajo informativo del bibliotecario junto al usuario.

Dejándose llevar por el título, alguien podría pensar también que este libro está dedicado a la Web 2.0, pero más bien lo que aborda son las técnicas de búsqueda de información en un ambiente de tecnologías y recursos nuevos. Quiero decir que, aunque algunos de los temas tratados son típicamente 2.0 (Delicious, Flickr, Wikipedia,…), otros no tanto, por muy recientes que sean (Yahoo Search, Google Maps, Amazon Search Inside, Internet Archive, desktop search,…).

Searching 2.0 resulta una obra sencilla, útil y práctica para iniciarse en las herramientas que explica, y ofrece pistas sobre las situaciones de aplicación de cada herramienta, las posibles demandas del usuario. Quizá parece un poco farragoso el enorme despliegue de pantallas de ejemplo sobre los diversos recursos y servicios. El capítulo inicial, dedicado a delimitar la “Web 2.0″, y los que tratan de Delicious o Wikipedia son quizá los más interesantes.

Así, por ejemplo, en el capítulo 1, Sauers caracteriza la Web 2.0 por sus propiedades de convergencia (de contenidos y de contenedores), remezclabilidad (de información de varias fuentes por parte del usuario) y participación (todos los usuarios intervienen en la red leyendo/escribiendo), así como por el fenómeno de las folksonomías o etiquetado social (el análisis documental de las colectividades usuarias de la información).

Information Research ha publicado una reseña del libro y el propio autor escribe un blog: The travelin’ librarian.


Las nuevas rutas de la seda

10 Octubre 2009

Kyong Park (Corea del Sur, 1955) expone en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), en la ciudad de León (España), Las nuevas rutas de la seda, su “proyecto de estudio e investigación” y de documentación sobre el urbanismo global, o la globalización urbana, en las ciudades de Asia. La iniciativa rememora la antigua ruta comercial de la seda como “uno de los primeros ejemplos de globalización” y muestra ”los efectos espaciales y físicos” de la globalización actual. La exposición se acompaña de la celebración de un simposio, Nuevas rutas, nuevas condiciones urbanas, precisamente hoy, 10 de octubre de 2009.

Es una exposición en conjunto magnífica, que aborda plástica y documentalmente una reflexión intelectual sobre el desarrollo de una urbe que es ya en realidad un orbe: urbe global, aldea global… una única ciudad descrita a través de 19 ejemplos de ciudades de toda Asia, visitadas por el artista en varios viajes.

Lo que más me llama la atención es la equivalencia que propone y exhibe visualmente entre el desarrollo urbano (la forma de crecer y extenderse las ciudades) y la proliferación biológica: “una sola ciudad que está diseminada como un virus por el mundo”, “las ciudades se comportan más como formas orgánicas que como las máquinas…”.

En efecto, morfogénesis orgánica y morfogénesis urbana siguen similares patrones de generación de complejidad: los patrones de la morfogénesis informacional, las dinámicas comunes de proliferación de la información. Y es espectacular verlo materializado en algunas de las instalaciones de la exposición, donde se puede contemplar cómo la ciudad-ciudades se propaga sobre el mapa.


TIC y creación de conocimiento

7 Octubre 2009

Siento curiosidad sobre la influencia de la tecnología digital, del crecimiento del medio tecnodigital, en las dinámicas informacionales y cognitivas que tienen lugar en individuos, organizaciones y poblaciones humanas. Por eso me ha sorprendido gratamente un artículo que constituye un estudio empírico sobre la relación entre la aplicación de las TIC y la generación de conocimiento en las empresas, basado en concreto en el análisis del trabajo de dos equipos de investigación dedicados a desarrollar nuevos productos en el sector de la automoción:

VACCARO, A.; VELOSO, F.; BRUSONI, S. 2009. The impact of virtual technologies on knowledge-based processes: an empirical study. Research Policy, 38(8):1278-1287. DOI 10.1016/j.respol.2009.06.012.

El trabajo se basa en el esquema de los cuatro modos de creación de conocimiento en las organizaciones de Nonaka (*): SOCIALIZACIÓN (de tácito a tácito), EXTERNALIZACIÓN (de tácito a explícito), COMBINACIÓN (de explícito a explícito) e INTERNALIZACIÓN (de explícito a tácito). Las conclusiones más interesantes para mí del estudio son que la aplicación intensiva de las TIC a los procesos de innovación en las empresas:

  • Crea una dimensión, un entorno virtual que influye de forma decisiva en los procesos cognitivos individuales y corporativos.
  • Genera un super conocimiento tácito más rico y difícil de volcar explícitamente que el generado con métodos tradicionales.
  • Impulsa la socialización suprageográfica del conocimiento, elimina la necesidad de proximidad física para aprender/innovar.
  • Cataliza los procesos de internalización cognitiva en la organización, por diversos procedimientos.
  • Tiene un impacto muy limitado, en cambio, paradójicamente, en la externalización, codificación o formalización del conocimiento.

Aparte de las consecuencias prácticas para las empresas que los autores deducen de todo esto, yo extraigo ideas que no dejan de sorprenderme:

Las TIC hacen crecer sobre todo el CONOCIMIENTO TÁCITO, menos formal y verbalizable, más vinculado a los propios sistemas cognitivos, en este caso artificiales, que a documentos. Potencian la inteligencia dependiente del propio medio tecnodigital, radicada en sistemas de enseñanza y entrenamiento virtuales, simuladores y entornos de aprendizaje, redes de conocimiento compartido, etc. Con ello adquiere más importancia la propagación viral de conocimiento, el aprendizaje por contagio, la imitación informal… Más inteligencia, inexpresable, reside en el medio externo a los homosapiens; más que en la codificación formalizadora y racionalizadora, consciente.

(*) NONAKA, I. A dynamic theory of organizational knowledge creation. Organization Science, 1994, 5(1):14-37


“Motivating students…” en ALFIN

4 Octubre 2009

Desde que la enseñanza se ha extendido como obligatoria en los últimos 50 o 100 años y los jóvenes están sometidos a una inercia o enclaustramiento pedagógico hasta bien maduros, parece que se ha vuelto preciso darles motivos para que aprendan, como si de suyo no estuvieran sobrados de ellos. Parece necesario motivarlos desde fuera, o desde fuera hacer que encuentren los motivos en sí mismos…

La enseñanza o educación informacional (ALFIN) no escapa a tales exigencias y la obra que reseño es una guía o recetario para motivar a los estudiantes en cursos o sesiones impartidas por bibliotecarios, fundamentalmente. Dentro de esa pretensión se trata de un librito estupendo y práctico, muy útil, recomendable.

Motivating

Contenidos: 1) Motivation and learning theory. — 2) The use of motivational theories. — 3) Initial course design. — 4) Better teaching behaviors. – 5) Active learning techniques. — 6) Student autonomy. — 7) Authentic assessment. – 8) Online teaching situations.

La clave de la motivación pedagógica, como la obra deja traslucir, es transformar los métodos educativos de forma que los alumnos sean activos en el proceso de enseñanza/aprendizaje, no receptores pasivos de los contenidos: que se conviertan en agentes, intervengan, se impliquen, se corresponsabilicen, participen, elijan y decidan, se muevan, actúen, hagan… en los cursos y clases.

Ello es probablemente necesario, pero pone de manifiesto (como el propio libro, implícitamente) lo que podríamos llamar la gran paradoja del activismo educativo: para hacer más activos a los estudiantes desde fuera hay que llevarlos de la mano, ponerse en su lugar, asignarles más tareas, tutelarlos más, guiarlos más, dirigirlos más, considerarlos ¿menos?… Es una insoslayable paradoja muy presente por ejemplo en el Espacio Europeo de Educación Superior.

Por otro lado, cabe preguntarse además si tanto requerimiento de actuación e hiperactividad, de tareas y trabajos, de ejercicios y decisiones, de portafolios y mapas conceptuales, de encuestas y formularios, tanto hacer, hasta qué punto estará acompañado de un similar nivel de exigencias o resultados en cuanto a aprender, saber, conocer, pensar, madurar. ¿Dejará lo uno tiempo y energía para lo otro? Es cuestión de estilos cognitivos, claro, pero una gymkana, ¿no agota a cualquiera?


SCImago Institutions Rankings

30 Septiembre 2009

SCImago Journal & Country Rank (SJR) no sólo está extendiendo su influencia en la práctica de la evaluación métrica de la investigación, sino que aumenta sus contenidos, siempre sobre la base de la información bibliográfica y de citas procedente de la base de datos Scopus. Nacido hace menos de dos años, SJR acaba de lanzar su sección de ranking de instituciones científicas, SIR, que se suma a los rankings ya disponibles de revistas y de países.

Scimago Institutions Rankings (SIR) constituye un informe sobre las 2.080 instituciones de investigación con mayor producción científica de todo el mundo. En su primera edición, de este año, SIR incluye organismos pertenecientes a 84 países agrupados en varios sectores: centros de educación superior, entidades públicas de investigación, centros biosanitarios, empresas y otros.

De todas ellas, SIR analiza su rendimiento científico entre 2003 y 2007 a través de cinco factores: i) producción total de documentos; ii) citas recibidas por documento en el periodo; iii) colaboración internacional (proporción de artículos publicados en cooperación con investigadores y centros extranjeros); iv) indicador SJR normalizado (media global de la relación entre el SJR de las revistas en que publica la institución y el SJR promedio de las revistas del mismo área temática); y v) índice de citación normalizado (proporción entre el nivel de citas recibidas por la institución y el nivel medio de citas en las áreas temáticas de los artículos publicados).

El informe SIR hace referencia al enorme trabajo realizado para sortear  la dificultad de identificar y normalizar los nombres de las instituciones que los autores mencionan en los datos de afiliación, problema que, desde luego, aunque no se dice, en Scopus se encuentra muy lejos de estar resuelto a pesar del código de identificación que el año pasado introdujeron para controlar los centros de investigación.

Por otro lado, ignoro cómo se las habrán arreglado también en SIR con el problema de que en Scopus hay ¿muchas? referencias sin datos completos de autoría, es decir, que omiten buena parte de los investigadores e instituciones participantes, lo que distorsionaría los resultados, obviamente.

Institutions Rankings 2009 World Report puede consultarse en forma de listado pdf y en versión hoja de cálculo. Además, se presenta como un primer avance de lo que pretende ser una herramienta para hacer evaluación institucional de la investigación, con prestaciones de análisis de datos que permitan monitorizar y auditar el rendimiento científico. El acceso a los instrumentos interactivos, sin embargo, aunque se ofrece en la página de SIR, parece estar pendiente de implementación.

En cualquier caso, no deja de ser impresionante, como decía cuando apareció SJR, que un proyecto semejante de análisis métrico de la ciencia, con tanta fuerza, esté creciendo en España. Su influencia va en aumento, pero, de todas formas, ¿es suficientemente valorado?


“La ciencia y nosotros”

24 Septiembre 2009

Mea culpa.

En la revista española El profesional de la información acaba de publicarse un texto del que soy responsable, “La ciencia y nosotros”, que constituye una reflexión sobre la evolución de la ciencia y la información científica y sobre el papel actual/futuro que en ellas pueden tener los profesionales de la información. En dicho trabajo se recogen algunas ideas que a lo largo de los últimos meses o años he ido ensayando o construyendo en este blog. Pero, paradójicamente, he olvidado un aspecto importante que sí he tratado aquí y del que es buen testimonio el propio contenido del número de la revista donde se publica el texto.

El artículo en cuestión finaliza afirmando que la posición de los profesionales de la información en el panorama de la nueva comunicación científica es débil o incierto, a causa de la actual preponderancia de la mediación computacional en la formación de la inteligencia científica de la especie, en la ciencia industrializada. Pero que dichos profesionales tienen oportunidades: 1) reconvirtiéndose en ingenieros de la información, 2) participando o liderando plataformas informativas específicas de carácter científico donde su contribución sea relevante, y 3) compitiendo individualmente como mediadores documentales en el difícil mercado libre de la información científica.

Pues bien, hay una cuarta dimensión significativa, no explícitamente contenida en la tercera, que he omitido, lo que resulta tanto más imperdonable por cuanto he escrito de ella no sólo en este blog, sino en una nota de ThinkEPI publicada hace unos meses bajo el título “Bibliometría y Academia”. Los profesionales de la información pueden tener un amplio campo de actuación en el análisis métrico de la información, una actividad muy relevante para el trabajo tecnocientífico. La métrica, la evaluación matemática de la ciencia, es un instrumento esencial para una gestión de la investigación orientada a la eficiencia y la rentabilidad, y por tanto para la correcta administración empresarial de la I+D, pública o privada, que se lleva a cabo en ese nuevo contexto de la ciencia al modo industrial.


Mercado de la computación grid

21 Septiembre 2009

Gracias al boletín de noticias de la FECYT me he enterado del anuncio por parte de CORDIS sobre el proyecto europeo de investigación GridEcon, que me parece muy interesante. GridEcon es descrita como ”una plataforma de intercambio de recursos computacionales en la que se pueden adquirir y vender recursos estandarizados de computación” (Noticias CORDIS).

Es decir, con GridEcon se puede establecer un mercado de servicios computacionales en el que los clientes facilitan en ciertas circunstancias parte de sus recursos de computación sobrantes y en otros momentos consumen los recursos que necesiten. A diferencia de otras iniciativas, pues, los mismos usuarios compran y venden. Se crea así un comercio de medios computacionales similar al que ya existe con la electricidad. Además, según parece, la plataforma GridEcon se ofrece mediante licencias de código abierto.

Grid

Al margen de la viabilidad, éxito y resultados efectivos del proyecto, la solución me parece significativa:

  • Optimizaría el comportamiento infotecnológico de las empresas y organizaciones con una forma muy flexible de lo que llaman “cloud computing”, computación en la nube, que favorece el desarrollo de la sociedad infoindustrial.
  • En cuanto a los aspectos cognitivos, educativos o científicos, semejante fluidez computacional (la llamaríamos) impulsaría el crecimiento reticular y la colectivización de la inteligencia social de la especie, acelerando tendencias.

La información en Biología

17 Septiembre 2009

La aplicación del concepto de información en diferentes tipos de sistemas materiales (físicos, orgánicos, sociales, electrónicos, etc.) sin duda plantea problemas. Aunque en general pueda quizá entenderse por información la improbabilidad de los estados de dichos sistemas, debe haber dificultades para emplearlo de manera homogénea en ámbitos diversos, por su posible diferente sentido en cada caso. La pregunta sería si se habla de lo mismo en todas las circunstancias, desde el caso de la información que deviene significativa para los sistemas cognitivos (naturales o artificiales), hasta la información como orden antientrópico de las redes cristalinas minerales, por ejemplo.

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En este artículo, Bergstrom, científico conocido entre otras cosas por liderar el proyecto de métrica de la investigación Eigenfactor.com, trata con su colega de los sentidos de la información en las ciencias de la vida. Los biólogos de todas las especialidades recurren profusamente a la idea de información. Pero se discute, al parecer, si se refieren a lo mismo, si se trata de la misma información sobre la que teorizó Claude Shannon, o si a veces no es más que una metáfora: especialmente en genética molecular o en biología evolutiva.

Sin embargo, los autores creen que si se interpreta correctamente la teoría de la información, entendiendo ésta en su aspecto de transmisión en el espacio o el tiempo, se puede aplicar también al funcionamiento de los genes. En este sentido, dicen que un objeto porta información si su función es reducir la incertidumbre en un agente receptor. Por su característica estructura, la molécula de DNA está exquisitamente preparada para transmitir información hereditariamente. Y el código que se basa en ella, por vincular arbitrariamente los tripletes de nucleótidos y los aminoácidos, deja libertad para optimizar la eficiencia del empaquetamiento de la información, de cara a su replicación, traducción y expresión, lo que ha sido bien aprovechado por la selección natural: hasta tal punto es informativo el DNA. 

De forma que, según Bergstrom y Rosvall, la teoría y el concepto de la información de Shannon son plenamente aplicables en todos los campos de la biología (y no sólo en neurociencia…). Se me ocurre que es extraño lo poco que se apela, por contra, a la noción de información en las ciencias que estudian los individuos y sociedades humanas.